martes, 14 de enero de 2014

333.- UN VIAJE HUMEDO, PERO YO SECO

Las ocho de la mañana del día 13 de enero de 2014. En mi cuarto de trabajo.
- ¿De verdad te vas a ir a Ronda con la que está cayendo y lo que dice el mapa del tiempo que va a caer?
- Hombre, nunca me han asustado unas gotas de agua, y ademas, hoy voy preparado, que los Reyes Magos me han traído un mono de agua de los calentitos que habrá que probarlo ¿no?
- No digas mas tonterías y asómate al ordenador. Esto es lo que dice el radar. La tenemos encima y te va a acompañar todo el camino, que viene del noroeste y el frente y tú vais al sudeste. 


- Pues sí. Pinta regular el tiempo, pero fíjate, en cuanto pase ese frente va a estar despejado, así que la vuelta va a ser muy agradable.
- Haz lo que quieras, como siempre, pero después no te quejes.
Esa era la conversación que tenía conmigo mismo intentando convencerme de que el mono de agua iba a protegerme completamente del agua, y al final me convencí. Como la temperatura no era mala no me abrigué demasiado, solo me puse una camiseta interior, una exterior, unos vaqueros, las botas y una chaqueta de cuero. Encima de todo el mono nuevo, unos cubrebotas y unos sobreguantes de látex impermeables. Me daba un poco de miedo la moto que llevaba, la GS, que la pobre ya me dejó tirado una vez por problemas de agua en su primer viaje a Ronda, pero aquello de la bobina creo que se solventó bien, aunque siempre te queda la duda de si no habrá otro fallo eléctrico escondido esperando el poquito de agua que desencadene el fallo. Es que aquel día me mojé bastante y eso se me ha quedado en el subconsciente.
Salí con lluvia y llegué con lluvia. No era nada escandaloso, pero sí suficiente como para empapar a cualquiera, y tengo que decir que la GS se ha portado fenomenalmente bien y que tanto el mono de agua como los cubrebotas como los guantes de látex han cumplido su cometido a la perfección. He llegado seco totalmente a excepción de la parte inferior del casco, que, aun por la tarde, después de haber vuelto con buen tiempo, seguía mojada. Se ve que la gomaespuma se ha dedicado a ir almacenando todo el agua que iba llegando. Tampoco he pasado nada de frío aunque la temperatura no era excesivamente baja, pero de todas formas, en toda la mañana, no hemos pasado de 8 grados en Ronda, así que supongo que sería algo menos cuando llegué.
Una vez en GMW, me quité toda la impedimenta y la dejé colgada de una percha para que se secase. No,no tengo percha habitualmente en la Guarida, pero es que ¡me puse el mono con la percha puesta!.


Metí la GS dentro, aunque aquello está ya que no se cabe, y enseguida me puse manos a la obra. Por supuesto, lo primero, secarla un poco.



Y enseguida a la Sherpita. Aún no tengo los segmentos, por lo que estoy en una situación de punto muerto, ya que necesito el pistón y el cilindro colocado para poder poner los platinos en su sitio. De todas formas quería ver el alcance de las roturas y las chapuzas que tenía la tapa del cárter derecho, la del embrague, que tenía el tornillo de vaciado inhabilitado con un epoxi, se había practicado a su lado un nuevo orificio de vaciado más pequeño y además tenía una rotura también tapada con algún epoxi. Con un poquito de lija se podían ver todos estos defectos, y de paso me llevé todo el epoxi que rodeaba el tornillo de vaciado original.


Por la cara interna se pueden ver los dos orificios de vaciado, el original y el nuevo. 


Creo que una posible solución pasaría por añadir material al pequeño mediante soldadura con aluminio y ampliar el grande practicando una nueva rosca, porque ésta está totalmente pasada, como puede verse.



Con eso y un tornillo de vaciado normal, no como el que tiene puesto, creo que puede durar otros treinta o cuarenta años.


Seguidamente me fui a la otra tapa, a la del alternador, la del lado izquierdo. Saqué el empujador de la varilla del embrague, que tenía un aspecto como de lodo del Pleistoceno mezclado con agua de alcantarilla y barro de pozo negro.


Lo limpié a conciencia y lo dejé a un lado mientras me ponía con la tapa. Se trata de ir puliéndola poquito a poco para que cuando monte el motor esté todo reluciente. Por hoy le hemos dado un pequeño repaso, pero ya se va notando.


Engraso el vástago que empuja la varilla del embrague y lo pongo en su sitio. Más adelante seguiremos con la limpieza y el pulido.


Ahora me voy al cilindro. Con un escobillón, en seco, saco toda la porquería que puedo, y sale bastante, como puede verse en la mesa, que era negra y se ha quedado color arena.



Ahora, con el mismo escobillón y un desengrasante, le doy un nuevo repaso.


Lo seco todo muy bien con ayuda del compresor de aire


y lo empapelo con cinta de carrocero para no pintar donde no debo.


Seguidamente pintura anticalórica, y como hace el día que hace, que no para de llover, pues le doy unas manitas de aire caliente para ayudar al secado. Desde luego solo a mí se me ocurre pintar en un día como este. Menos mal que ha quedado bastante bien.


Una vez seca la pintura le coloco las juntas de escape y de admisión y lo dejo a un lado mientras me pongo con otra cosa.



Todavía no tengo ganas de desmontar las ruedas, que me sirven para mover con facilidad el resto de la moto en tanto acabo con el motor, pero como no puedo hacer mas cosas hasta que tenga los segmentos, no me queda más remedio que empezar a hacer cosas del chasis.
Los amortiguadores son unos Betor y no tienen buena pinta. Han sido pintados y repintados, y el muelle, además de oxidado está vencido.


Los tornillos que sujetan los amortiguadores al chasis no tienen mejor pinta. Después de un rato de lucha con ellos consigo que parezcan de mejor familia, pero no mucho.



Desmonto el amortiguador con una llave fija de 8 mm y un destornillador, sin ningún esfuerzo. Claramente, el muelle está totalmente vencido.


El hidráulico también está en malas condiciones, así que ni me voy a esforzar en arreglarlos. Amortiguadores nuevos cuando toque.

video

Me olvido de ellos y me voy por las estriberas. Tampoco tienen un aspecto maravilloso. Han sido pintadas y repintadas.


Tras un buen rato de lucha consigo que recuperen algo de brillo.


Cambian bastante, vistos uno al lado del otro.



Bueno, a la cajita de las piezas acabadas y me voy a otra cosa. Le va a tocar a la culata, con la que sigo el mismo procedimiento que con el cilindro.


Cuando acabo con ella la coloco sobre el cilindro y el aspecto ha mejorado bastante.


Antes de volverme le echo una mirada al depósito, mas que nada para ver por donde iba el fileteado negro, y el ancho del mismo, pero resulta que es solo una tira de vinilo, así que no puedo tomar medidas exactas. Tendré que buscar por otro lado. El depósito está francamente mal, precisa de arreglo externo y también interno, pero eso ya se andará cuando toque y haya mejor temperatura. Por ahora me conformo con quitarle el grifo de gasolina y el tapón para que se vaya secando por dentro.
El grifo ¿cómo no? también ha sido pintado y repintado. ¡Manda narices lo que les gustaba pintar!


Un rato de lucha más tarde tiene otro aspecto. Limpito, saneado y engrasado para que gire bien.


A la caja de las piezas acabadas.
Y con esto puse fin a la tarea del día. El tiempo, como había pronosticado por la mañana, había mejorado notablemente y el viaje de vuelta, en la R100RS, todo un placer. Antes de anochecer en casita. Por cierto, muy contento con el regalo de Reyes. Calentito y totalmente impermeable.

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