sábado, 24 de enero de 2009

105.- HOY HE HECHO POCOS AVANCES, LA VERDAD

Hoy es el día de la Patrona de Ronda, la Virgen de la Paz. Para empezar, muchas felicidades a todos mis paisanos rondeños y a todas las Mary Paz, Pacita, Paz, etc., y para seguir, no había caído en la efemérides y me he encontrado con todo cerrado, de forma que una de las cosas importantes que tenía que hacer hoy, la que más, no he podido llevarla a cabo. El último día me había cargado la goma trasera de la Sprint en un fallo estúpido al ajustar la tensión de la cadena, de forma que hoy tocaba cambiarla. La rueda trasera de la Sprint, con las herramientas que tengo, me es muy difícil destalonarla, y aunque lo consiga me cuesta la vida entera quitar la goma vieja sin dañar la llanta, de forma que cuando toca sustituirla me quito de problemas y la llevo a un taller de neumáticos a que me la cambien, aunque el equilibrado lo siga haciendo yo. Obviamente, al estar todo cerrado no he podido llevarla al taller, así que me he tenido que entretener en otras cosas. Para empezar me he hecho un ratito de quemar rueda. ¡Total, si ya la voy a tirar, voy a intentar hacer eso que hacen por ahí y que tan divertido les resulta! Es fácil; solo hay que quitar peso de la rueda trasera mientras se acelera; para ello se aprieta el freno delantero, se mete primera y se acelera un poco, con lo que la moto hunde la horquilla y echa todo el peso en la parte anterior; solo queda acelerar un poco más bruscamente, de forma que no traccione la rueda posterior, y ahí queda eso: una humareda apestosa. Incluso puede uno soltar la mano izquierda y saludar. Lo mas difícil de todo es poner la cámara en disparo automático y hacer todo eso antes de que dispare. Pero hablando ya en serio, no vuelvo a hacerlo más, que es una macarrada auténtica, aunque por probar una vez...

Acabada la sesión de circo, subí la moto en la mesa y le quité la rueda trasera.

Por cierto, el neumático ha quedado bastante más perjudicado todavía; entre lo del otro día, y lo de hoy...

Ya sabéis: para tener las ruedas cuadradas, lo mejor es hacer mucha quemadita de rueda; las dejarás como las de un Seat 1500.
He aprovechado que el espacio trasero se quedaba totalmente diáfano para darle un buen limpiado a la cadena y a todo el basculante monobrazo por dentro, que después, con la rueda puesta, cuesta bastante más.

Así pues, dejé el cambio de neumático para el sábado próximo. Por cierto, el domingo estrenaré oficialmente, es decir, en carretera y no en carril, la Honda. Lo mismo se la llevo a su antiguo dueño a que vea cómo ha quedado. Ya veremos si es posible; no todo depende de mí.
He seguido con la OSSA. Ya he visto cómo iba el cableado, aunque para dos cables y medio que lleva, tampoco hacía falta ningún esquema. Solo había que meter los cables por los agujeros del faro

y hacer las oportuna conexiones.

Con eso y un repaso a las que hice el otro día, poniéndoles una caja de conexiones nueva, en vez de la jurásica que tenía, se acabó la tarea con la OSSA.

Me está dando miedo acabar de pintar el fileteado del depósito y de los guardabarros, y eso es lo que me tiene ahí empantanado con esta moto.
Maya, la Honda, es la que mejor se lo pasa estos días. No hace más que recibir mimitos de todo el que llega. Todo el mundo se sube, la mueve, la arranca, se da un paseito por el carril... Para muestra, un botón: Maricruz se atreve sola con ella, y ya le va pillando los pesos.

Y para acabar, un poco de trabajo para la BMW, la reina madre de la casa, que reinas son todas. He empezado a arreglar el carenado de Bananero. Unos arreglillos a la parte anterior, la que tapa el cárter del alternador, que estaba rota en dos pedazos y tenía unos cuantos desconchones y pequeñas grietas. He usado una de esas barras de dos componentes para plástico y me ha quedado francamente bien (a falta de lijado), pero me temo que eso no se puede usar en todo el carenado porque es muy caro. Mejor usar fibra de vidrio.

Otra pieza del carenado, la que va inmediatamente por encima de la anterior, casi no ha habido que lijarla. La pintura ha saltado en grandes placas solo con la uña.

Despues he seguido con el carenado y el guardabarros, y he usado aquella lijadora del Lidl, que me está dando un apaño estupendo. El carenado, en la parte que he lijado tiene algunas pequeñas roturas, cicatrices de caidas, cubiertas con masilla en lugar de con fibra de vidrio, lo que ha ocasionado que la pintura se haya agrietado en esas zonas.

Un rato de lija y a lavar las piezas.

El avance no ha sido demasiado espectacular, pero ya se va viendo el final del agujero, o por lo menos, yo lo veo.
La semana que viene continuaré. Queda bastante por lijar, y el depósito ya está vacío de gasolina, a la espera de aplicarle un decapante. Me he llevado los grifos para limpiarlos y arreglarlos. De aquí a nada tenemos a la BMW de rojo Ducati. A ver si me sale mejor que la Honda.

sábado, 17 de enero de 2009

104.- ALGUNAS COSAS BUENAS, PERO... PA HABERME MATAO

Hoy tocaba poner la placa de diodos a la BMW. Se la había encargado a Maxboxer a principios de semana porque estaba ya harto de que la moto no cargase. Ya le había cambiado el regulador y había puesto el alternador de la otra BMW, la que espera un milagro de la Primitiva para que la eche a andar en forma de superpepino (café racer), y aquello no iba; lo máximo que llegaba a marcar el voltímetro, y eso yendo a velocidades de las que harían que el pobre Pera se tirase de su cursi barbita de recaudador de impuestos de novela barata (en Portugal, que no aquí en España, donde siempre voy a velocidad legal) eran 13,5 voltios, pero aquello significaba que la batería se cargaba únicamente en viajes largos; eso de hacer 20 kilómetros y tenerla cargada era una cosa que solo le pasaba a los demás; yo, para cargarla, tenía que hacer un mínimo de 200 kilómetros. En ciudad había que andar ahorrando luz (faro apagado, e incluso piloto de posición, frenar con el motor para que no se encendiese el piloto, no pitarle a los malos... un desastre, vamos) y a pesar de eso, en cuanto estaba trajinando por ciudad un par de días, ya se sabe, arrancar, parar, semáforo, volver a arrancar... la batería se venía abajo y una mañana cualquiera el motor de arranque decía que no podía mover el plato y que ahí me quedaba. Desmontar batería, llevármela a casa y tenerla en carga un día entero para tres días después volver a repetir la operación. Pero eso se acabó. Como decía al principio, le pedí a Maxboxer una placa de diodos a principios de semana, y como este Javier Minchán es como es, al día siguiente la tenía en casa, y eso que me la mandó por correo normal, que si me la llega a mandar por SEUR o MRW o alguna de esas, me llega a la hora y media. ¡Bravo por Minchán!
Bien, además de arreglar el tema eléctrico de la alemanita tocaba seguir adecentando a la japonesita (esto empieza a parecerse a la ONU); ya tenía las pegatinas de CB 250 y tocaba ponerlas. Si, he dicho bien, de CB 250, porque no he encontrado a precio razonable las de CB 750 o de CB sevenfifty (de todas formas éstas no me gustan mucho), y con un par de toques de bisturí se transforma el 2 en un 7, y la moto queda así de bien:

Todavía le faltan un par de detalles, pero va quedando resultona, o al menos a mí me lo parece.
Después de esto me fui por la OSSA, que se había quedado la semana pasada encima de la mesa para que le trasteara algo. Le he puesto algunos cables, los mandos de luces, la bobina y la pipa de la bujía pero no me acordaba bien de cómo iban las conexiones de dentro del faro, así que lo he dejado para cuando tenga delante el esquema eléctrico, que, incomprensiblemente, no está en el ordenador de Ronda.

También le he puesto las estriberas, tambien llamados reposapiés

y sus correspondientes gomas para mayor relax en la conducción.

Aprovechando que había sacado las tres motos fuera, les he hecho unas fotillos a ver si alguna me gusta para la cabecera del blog, que está pidiendo a gritos una renovación.

Tras los retratos, subí la BMW a la mesa y empecé con la tarea. Primero quitar la parte del carenado que tapa al cárter del alternador

Seguidamente, se quitan las sujeciones del radiador de aceite (sí, es imprescindible la cara de sufrimiento quitando tornillos)

y se deja colgando para que no estorbe.

Quitamos los dos tornillos que sujetan la tapa del cárter del alternador y ya tenemos nuestro objetivo a la vista: abajo el estator del alternador y arriba la placa de diodos. Antes de empezar a trastear nada es muy conveniente desconectar la batería, para lo cual o quitamos el cable de masa, o le damos media vueltecita al desconectador de batería.

Se desconectan las clavijas del alternador (conviene apuntar antes dónde va cada una) y se quitan los tres tornillos que lo sujetan, con lo que se puede sacar y sustituir por el que llevaba preparado con sus escobillas nuevas, que monté el otro día y que en realidad es el original de esta moto.

Se limpia el rotor cuidadosamente,

se monta el estator del alternador y se vuelve a colocar cada clavija en su sitio, y antes de seguir se comprueba que la moto arranca y funciona correctamente. Una vez comprobado, volvemos a desconectar la batería (bendito desconectador de batería, qué de trabajo ahorra) y ahora nos vamos por la placa de diodos. Se quitan los cuatro tornillos que la sujetan y se desconectan las clavijas y enchufes. Se saca la placa antigua y se pone la nueva. Aquí me he encontrado con un pequeño problema: los dos tornillos superiores no atraviesan el cárter, como sucede con los inferiores, de forma que solo van sujetos a la placa y apoyados por detrás en una especie de botoncito, supongo que pegados a él, pero en mi caso estaban sueltos. A falta de cianocrilato le he puesto una bolita de masilla reparadora de metales y he esperado a que se endureciera sujetando al tornillo. Aparte de eso, ningún problema, salvo el poquísimo espacio que queda para meter los dedos sujetando las minúsculas tuercas, y encima enroscarlas.

Ya solo quedaba volver a montarlo todo. Previamente había lavado bien la tapa del cárter y le había dado una manita de pintura anticalórica, porque tenía algunos pequeños desconchones de las chinitas de la carretera que saltan.

Se comprueba que todo funcione bien y se ve si la reparación ha tenido éxito, no vaya a ser que estemos como al principio...
Con el motor a pocas revoluciones (casi al ralentí) marca 12,5 v. Eso es bueno. Antes, a esas revoluciones si llegaba a marcar 11 v ya me podía dar por satisfecho.

Si acelero un poco y me planto en las 3500 rpm llega hasta los 15 voltios. Esto funciona; definitivamente, funciona.

Tengo previsto hacer algunos apaños de pintura para la BMW, bien para la que está funcionando, bien para la que está en dique seco esperando que me toque la Primitiva. Quiero pintar depósito, guardabarros, colín y tapas de la batería en rojo Ducati, aún no sé si con un doble fileteado en plata o con otro tipo de filigrana. Si, esto ya lo tenia pensado hace tiempo, e incluso lo habré puesto por aquí alguna vez, pero es que ahora tengo un carenado RS completo que le he comprado a un precio de auténtico regalo a Bananero, de Santander. Muchas gracias, Jesús. Los faldones están un poco bastante estropeados, porque el anterior dueño inventó más que los ingenieros de BMW y le dio unos cortes que no están nada bien, pero la parte superior está bastante bien, a falta de rellenar con fibra de vidrio algunos pequeños desperfectos, lijar y pintar.

Pero me parece que esto no va a ser inmediato, porque he visto un par de manchas de aceite que me van a obligar a trabajar más de lo que tenía pensado. La primera a la derecha, en el cárter de la cadena de distribución. Supongo que la junta estará dando las ultimas boqueadas. Esta no me viene mal, porque así cambio la cadena y el tensor, que con 117000 km, ya se deben cambiar, vamos, digo yo.
La otra mancha es una vieja conocida, y está en el fuelle que une la caja de cambios con el cardan. Esta me hace menos gracia, porque me da un poquito de miedo trastear en esa zona por la de cosas que hay que desmontar.

Supongo que es el retén, que debe estar tambien a punto de entregar la cuchara.
Bueno, pues ya le había metido mano a la OSSA, la Honda y la BMW. Solo quedaba la Triumph, que era la que me iba a llevar de vuelta. Lo único que había que hacerle era darle un buen fregado, que está asquerosa, y quitarle un poco de tensión de la cadena de transmisión secundaria, que el otro día la dejé demasiado tensa. Lo del fregado lo he dejado para otro día, que está muy fría el agua, y en cuanto a los de reducir la tensión de la cadena, lo hice, pero como está uno haciendo catorce cosas a la vez, y encima pensando en otras cosas, se me olvidó volver a apretar el tornillo que inmoviliza la rueda. Me explico: esta moto lleva un basculante monobrazo, y el tensado de la cadena se hace soltando un tornillo que fija la rueda y girando con una llave "en C" una excéntrica que aproxima más o menos la rueda al motor, con lo que la cadena se tensa o se afloja. Bueno, pues la puse a su distancia correcta, pero se me olvidó volver a apretar el tornillo, con lo que la rueda se quedó suelta, pudiendo moverse hacia adelante o hacia atrás, pero de eso me di cuenta después, claro.
Me lavé las manos a conciencia, que se coge mucha porquería en un día de trabajo, me puse la ropa de moto, cerré y me fui. Como el tornillo debió quedarse algo apretado, no noté nada en los primeros kilómetros, pero cuando iba por el Cupí, una zona de curvas enlazadas preciosa a unos diez o doce kilómetros de Ronda, empecé a notar primero que la moto se frenaba un poco; enseguida olor a quemado y en una de las miradas al retrovisor, una nube de humo. Me paré inmediatamente y me dí cuenta del desaguisado. La rueda se había ido totalmente hacia adelante y los tornillos de la pieza que sujeta el guardabarros se habían clavado en el neumático haciéndole dos surcos bien profundos. Me eché a un lado de la carretera, donde vi que había menos peligro y desmonté todo el sistema. El resultado es que el guardabarros está totalmente perdido; se ha quemado, y tengo que poner uno nuevo. Ademas, el neumático está para tirarlo; de todas formas estaba ya en el ultimo tramo de su vida, incluso ya tenia en casa el nuevo. La goma se ha quedado tal que así:

Y menos mal que solo ha sido eso, porque ha podido ser un reventón en una curva, una salida de cadena y bloqueo de la rueda trasera o del motor... Me da miedo pensarlo.
Mientras intentaba desmontar todo el sistema de guardabarros-guardacadenas, pasaron del orden de treinta o cuarenta motos en grupos mas o menos cortos; son de esos moteros que solo salen los fines de semana que hace solecito para que no se les vaya a ensuciar su mono Dainese ultimo modelo y que suelen hacerse media hora de carretera y ocho de bar; de esos que nunca me encuentro cuando yo salgo porque los días de frío cogen el coche o se quedan en casa pendientes del fútbol. Bien, pues ninguno hizo siquiera un gesto de preguntar si necesitaba ayuda, que, por cierto, la hubiera agradecido, por lo menos para avisar a los coches que venían de que había un pobre hombre intentando quitar tornillos con unas herramientas de pena en el arcén. Me ha parecido encantadora la solidaridad motera de esta gente. La de veces que me he parado a preguntar si necesitaban ayuda los que estaban parados en el arcén... ¡Qué gentuza! Pues eso, que muchas gracias a todos los que pasasteis a eso de las 5 de la tarde por aquella zona a 10-12 kilómetros de la carretera de Ronda a Sevilla y visteis a un motero intentando arreglar una Triumph Sprint roja en el arcén. Aunque yo no lo haré, que he mamado este mundo de otra forma muy distinta, espero que si alguna día os hace falta, os paguen con la misma moneda.
Total, que al final desmonté todo el guardabarros, tensé la cadena y pude volver a Ronda a coger nuevamente la BMW para volverme a Sevilla. Así he podido comprobar que el voltímetro incluso llega a los 17 v. Había vida más allá de los 13,5 v. Incluso estoy pensando en venderle a Endesa el excedente de energia eléctrica...

domingo, 11 de enero de 2009

103.- FINISH LABOREM HONDA

Pues eso parece, que he acabado con la Honda, a excepción de algún pequeño adornito que falta, y todo ello suponiendo que no salga alguna cosilla oculta, que no sería de extrañar. De todas formas, y en previsión de posibles pequeños fallos, le he puesto el seguro a partir del día 1 de febrero, así tengo tiempo de probarla y ver si queda algún problemilla.
Ha hecho un día soleado, pero hacía una rasca tremenda, tanta que el agua de la pila estaba totalmente congelada, y la del cacharro donde desagua la pila, pues tres cuartos de lo mismo; no se rompía el hielo ni a patadas, y eso que ya era mediodía. Lo malo de esto es que después de trastear en la moto no se puede uno lavar las manos, porque están congeladas las tuberías y no sale agua por el grifo, aunque a esa temperatura duele lavarse las manos como si te cortaran con un cuchillo poco afilado.

¿Qué he hecho hoy? Pues he puesto tornillos nuevos en las pinzas de freno (que se había roto uno el otro día por apretar más de la cuenta)

y he dejado todos los tornillos apretados a su par, según el libro de taller.

He bajado la mesa elevadora y le he puesto la rampa,

he probado claxon, luces e intermitentes

y he sacado la moto a la calle

Allí, con un poco más de luz, he quitado el tornillo superior de la barra izquierda de la horquilla (obsérvese el gesto de terrible fuerza)

y he procedido a rellenarla con 480 cc de aceite de horquilla SAE 20, que no es de la misma marca que el de la otra botella, pero al menos es de la misma densidad. Por cierto, de fábrica esta moto trae un SAE 15, pero todos los artículos que he leído recomiendan poner un SAE 20, y así lo he hecho.

A todo esto, mi mujer no quería perderse el salir en el blog, así que saludó en plan espontáneo mientras el aceite fluía hacia la profundidad del cilindro amortiguador.

Finalmente, volver a colocar el tapón, y a esperar que no perdiese aceite por ninguno de los dos retenes, que ya han dado bastante lata.

Acabadas las operaciones, solo quedaba probarla. Primero arrancar y probar la dureza de la suspensión delantera,

video

y después darse un paseito con ella. Primero solo,

después con paquete (le faltó tiempo a mi mujer para bajar las estriberas y subirse a la moto)

y finalmente por mi hijo, que empieza a apuntar maneras, aunque no consiga aprobar el carnet.

Y cuando uno piensa que está todo el trabajo acabado, empiezan a salir los problemillas: la rueda trasera está cuadrada, gastada y medio cristalizada, así que habrá que cambiarla, pero antes le daremos un poco de caña en forma de derrapadas con el freno para aprender un poco del comportamiento de esta moto.

Y otro pequeño detallito, que el piloto de freno no se enciende cuando se aprieta la maneta del freno delantero; sí que lo hace con el pedal del freno trasero, así que habrá que ver donde está la avería. Por lo pronto, en los contactos del interruptor parece que no está, pero desmontaré el interruptor completo por si acaso.

Supongo que de aquí al 1 de febrero irán saliendo mas cosillas, pero como decía mi amigo Manolo, vengan ratas que aquí está el que las mata.
Por lo pronto, la Honda ha pasado a estar al lado de la Sprint, bien tapadita con su fundita para que no se resfríe, en tanto que la OSSA ha vuelto a lo alto de la mesa de operaciones.

Y aquí queda la cosa hasta la próxima entrada.