domingo, 26 de abril de 2009

127.- NEUMATICOS NUEVOS Y ALGUNA OTRA COSILLA

Ayer sábado me levanté temprano y dispuesto a hacer cosas, como casi todos los sábados, y si me apuran, como casi todos los días. Me acompañaba Maricruz, que quería darse un paseo en moto y estrenar la nueva cámara de fotos (una Panasonic DMC FZ28 la hermana mayor de la que tenía, la Panasonic DMC FZ8, que pasa a mi hijo y él me devuelve mi IXUS de 2,3 megapixeles).
Salimos temprano, con un día fresco pero que prometía mejoría, aunque luego no fue así, también como casi todos los sábados. Antes de salir, y mientras esperaba a mi mujer, pinté la pluma que había aparejado el otro día. No ha quedado del todo mal, aunque falta por quitar la pintura del anillo que separa el cuerpo del capuchón.

La Sprint, como siempre... es una magnífica moto y da gusto ir con ella; tiene potencia de sobra y es capaz de llevarte (a velocidad legal, off course) a cualquier sitio, ya sea solo o acompañado, con equipaje o sin él. Total que después de un ratito estabamos en Ronda. Ya habían llegado las gomas que encargué el otro dia para las llantas de la BMW que pinté en gris. Eran dos neumaticos Continental que desconozco totalmente, y que he elegido basándome exclusivamente en el precio y en el dibujo, cosa que está muy mal hecha, pero alguna vez hay que empezar a probarlos, vamos, digo yo. El precio bastante bueno; los dos neumaticos me han costado 139 euros puestos en casita, y el dibujo me parece bastante clásico. Ya veremos como se comportan en cuanto a duración, agarre, deformación, etc.

Una vez en Ronda, y desembalados los neumáticos, lo primero era montarlos. Sin mucho esfuerzo acabaron en su sitio.

El siguiente paso era poner los discos a las llantas, pero antes convenía darles un lavado y desengrasado con ese jabón tan bueno que hace mi menda.

Una vez bien limpios, que casi se podía escuchar a Manolo Escobar pasando una aguja por encima, a montarlos; primero en la rueda trasera

y después en la delantera. Por cierto, el apriete de los tornillos de sujeción es de 23-24 Nm y los tornillos traseros llevan una chapa que hay que doblar y ajustar a la cabeza para impedir que puedan aflojarse por las vibraciones, aunque esta moto no vibra casi nada, por lo menos a velocidad legal. En circuito, cuando las rpm pasan de las 3 de la tarde en el cuenta rpm, sí que vibra...
El siguiente paso, una vez puestos todos los pesos que tiene que llevar la rueda, es equilibrarla para evitar, entre otras cosas, esas vibraciones que decíamos antes. A quien le interese cómo se equilibran, ya lo expliqué antes y no tiene más que asomarse al enlace.

Se equilibró con solo 5 gramos, lo que nos habla de lo bien puesta que está (eso es un pegote mio ¿eh?).
Con la delantera seguí los mismos pasos: ponerle los discos y equilibrarla, pero ésta precisó algo más de peso: 17 gramos.

Es curioso que ha coincidido que los dos puntos menos pesados de las ruedas estaban junto a la válvula.
Para acabar con las ruedas solo quedaba darle un repaso a los cojinetes, que después de la experiencia de Joeseph yendo a Vinuesa, mejor llevarlos engrasados. Lo primero que hay que hacer es extraer el distanciador y después el reten, lo que se logra con un destornillador, haciendo un poco de palanca, sin demasiado esfuerzo. Acto seguido, metiendo el dedo se extrae fácilmente el rodamiento, quedándose dentro la pista del cojinete.

En este caso quedaba algo de grasa, pero con tal cantidad de porquería que mejor limpiarlo todo muy bien.

y revisar la pista del cojinete, previa concienzuda limpieza, por si estaba marcada, cosa que no ocurría.

A continuación, un buen pegote de grasa bien repartido por todo el interior y por los rodamientos

y volver a montarlo todo en orden inverso a como lo desmontamos, teniendo la precaución de seguir añadiendo grasa después de cada pieza. Es barata, no hay que ser tacaños con ella.

Para acabar, intermediando una llave de vaso del tamaño adecuado se golpea ligeramente sobre el retén para llevarlo a su sitio.

Uno de los cojinetes de la rueda delantera no tenía muy buena pinta; estaba muy seco y había algunos restos de óxido, por lo que lo mantendré vigilado por si empieza a dar la lata, pero eso será cuando monte estas ruedas en la BMW, porque los Bridgestone que lleva puestos aun tienen que hacerse unos cuantos kilómetros antes de entregar la cuchara, o la válvula, o lo que entreguen los neumaticos en su despedida de este mundo.

Con esto se acabó el trabajo con las ruedas, que volvieron a su sitio ¡Anda que no tienen pinta de clásicas...!

Ni que decir tiene que de aparejar, de pintar, de hacer algo que exija un mínimo de calma en la atmósfera, nada de nada. Todo el día una ventolera de mucho cuidado, incluso con descenso acusado de la temperatura a lo largo de la jornada, de forma que el fresco de por la mañana se hizo mas fresco a mediodía, incluso con el sol fuera, y en frío por la tarde.
Tenía las tres motos sucias, porque últimamente estaba perdiendo esa buena costumbre de dejar limpia la que se quedaba, de forma que siempre me llevaba una moto impoluta para ensuciarla durante la semana y dejarla descansando bien limpita. Pero tampoco me iba a pegar el palizón de limpiarlas a las tres, así que dejé la Hondita con sus cuatro mosquitos en el faro (como no tiene carenado ni nada, se ensucia menos) y le di un buen fregado a la BMW, que se venía conmigo para Sevilla, y a la Sprint, que se quedaba.

Hay quien dice que no se deben mojar las motos, pero teniendo cuidado de que no entre agua en los tubos de escape, protegiendo las partes eléctricas con una bolsa de plástico, y sobre todo, secándolas muy bien después, no hay mucho problema.
Acabada la toilette, me fui a la Hondita y le añadí un adminículo que no debe faltar en las motos, especialmente en las que montan neumáticos sin cámara: un reparador de pinchazos. Si, ya sé que hoy dia los seguros de asistencia en carretera... pero si me apaño yo solo, me ahorro tener que esperar a nadie, quedarme tirado, etc., etc. La Hondita lleva un compartimento en el colín, junto a la bandeja de las herramientas, muy apropiado para esto. Ni que decir tiene que cuando compré esta moto tenía como únicas herramientas una llave de bujías y una llave no sé si 12-17 ó algo así. Lo demás se lo he ido añadiendo según he visto sus necesidades, de forma que ahora tiene una bolsa de herramientas como para defenderse un poco en caso de avería.

Y de la Honda me fui a la OSSA. Intenté ponerle el cable de acelerador, del que me faltaba un perrillo, porque el que había comprado el otro día era demasiado grande para este puño del gas. Y mi gozo en un pozo, porque el nuevo también seguía siendo grande. Probé a cortarle la cabeza del tornillo, una vez apretado contra el cable, pero no funcionó el invento. Me temo que voy a tener que ponerle un nuevo puño de gas. A ver si encuentro uno con pinta de antigüito... Mientras tanto, le puse el cable del freno trasero, que era algo que tenía que haber puesto antes de montar todas las cosas que he montado, porque para engancharlo en su sitio tiene guasa...

Afortunadamente he podido ponerlo sin tener que desmontar nada. Cada vez me queda menos, y ese menos son las ruedas, que estan francamente mal, pero no consigo encontrar unas llantas adecuadas. Como me mosquee mucho le voy a poner las ruedas como están, por lo menos para poder moverla sin tener que llevarla en brazos como hago ahora.
Y aqui no se acabó el dia, que ya habrá alguno que se haya aburrido leyendo y se haya cambiado a otra página mas divertida... Despues de todo lo anterior me puse con el aparejo (se me ha metido la palabra, tanto que hasta sueño con el dichoso aparejo, y eso porque no acabo de ver el dia de pintarlo todo, porque me siguen asaltando un monton de dudas con la pintura, tanto en lo relativo a su aplicación correcta como en cuanto a cómo pintar, estéticamente hablando. En principio, los proyectos son dos: uno de moto roja con las piezas que ya tengo aparejadas, y otro de moto negra con las piezas que tiene montadas ahora mismo (las blancas suyas de toda la vida, vamos) pero dependiendo de cómo quede el proyecto rojo, porque lo que no voy a hacer son dos chapuzas en vez de una. El proyecto rojo tampoco lo tengo muy claro, porque va a ser un rojo vivo, posiblemente un rojo Ducati o un rojo Ferrari, pero no tengo decidido aún si con las rayas blancas o negras. Quedará de alguna de estas dos maneras:

Y el proyecto negro, si llega a realizarse, quedará de alguna de estas dos formas:

Como decía, la siguiente tarea del día fue repasar las piezas que estaban aparejadas con una lija de agua del 1000.

Poco a poco fueron repasadas todas las piezas; algunas ya estaban francamente bien, no apreciándose irregularidades al tacto, pero aun así se llevaron su penúltimo repaso antes de la pintura.

Sin embargo en alguna pieza encontré algún defecto mosqueante

pero con un poco de lija mas gorda y de nuevo la de 1000, todo solucionado, aunque habrá que poner otro poco de masilla y volver a aparejar la zona (ya decía yo que era el penúltimo...).
Acabado el lijado y el lavado, todas las piezas al secadero.

Y mientras se secaban se me ocurrió cambiarle los escapes a la BMW y volver a ponerle los Hoske, que ya estaba empezando a estar harto de ir calladito por la calle. La subí a la mesa en un momento y me puse con ella: aflojar los tornillos y la abrazadera, sacar el silencioso y montar el otro. Primero en un lado

y después en el otro

Un poquito de limpiamuebles para quitar las manchas de secado del agua (tiene mucho hierro y mucha cal) y dejar un poco de brillo, y a la calle con ella.
Y para acabar la tarea, que ya estaba bien por hoy, un buen lavado a los tubos de escape para no guardarlos sucios.

Y ya solo quedaba encerrar a la Hondita, y ¿qué mejor forma de encerrarla que llevándosela toreada...? Observese la apuesta figura del maestro del toreo que se ha perdido el mundo.

La vuelta, en la BMW, todo un placer. No es la Sprint, pero me gusta muchísimo, y encima, con la tarde que nos hizo, en cualquiera de las otras dos nos habríamos quedado helados: viento fortísimo, temperaturas muy bajas y nosotros vestidos de verano, pero allí estaba ella con su magnífico carenado cubriéndonos para que llegáramos bastante mas sanos que los que han vuelto del fin de semana de Méjico en avión que se han traído la gripe porcina.
Esta semana intentare aprovechar algún día para adelantar la pintura, que esto empieza a parecerse a las obras de El Escorial.

domingo, 19 de abril de 2009

126.- DE APAREJOS Y PINTURAS A PESAR DEL VIENTO

Ayer, sábado, opté por no ir a trabajar; como motivos que aún quedaban algunos restos de inestabilidad atmosférica (obviamente no es mía la frase, la he sacado del telediario) y que la Sprint estaba limpia como una patena, que no en vano, cuando volví la semana pasada hizo un viento tremendo, tanto que ni los insectos se atrevían a volar, así que no pillé ni uno. Como decía, el sábado amenazaba lluvia, asi que me dije que mejor para el domingo, que estaría mejor el tiempo. Y no; esta noche han pasado unas cuantas nubes plañideras que lo han dejado todo empapado. Cuando me levanté, lo primero que hice fue asomarme al balcón y ver que, efectivamente, todo estaba mojado; charcos a tutiplén. Bueno ¿qué le vamos a hacer? que se ensucie un poco, que tampoco es tan grave. Me duché, me vestí de motero (mi traje de motero a fuerza de no quitármelo para pintar empieza a parecer cualquier otra cosa) y me monté en la moto. En efecto; los primeros kilómetros (hasta Utrera) todo chorreando, y las neveras poniendome perdido de salpicaduras. No me importa mojarme, pero que me guarreen la visera, y más con el sol de frente, me pone malo. Supongo que será por esa catarata incipiente del ojo derecho.
En Utrera la carretera empezaba a secarse y ya me las prometía muy felices, pero en El Coronil me dí cuenta de que estaba persiguiendo a una nube llorona que me iba dejando todo mojado antes de llegar. Un poco antes de Cuatro Mojones me llevé un susto con un perro bobo (si, bobo, no lobo) que andaba descolocado por la carretera mojada. Pasado el susto me apuré en seguir a la nube llorona, y tanto me apuré que la pillé en Ronda. Me paré para hacer una foto, porque me olía que me iba a llover encima, y en efecto, así fué; unas gotas, pero lo justo para que me empezase a mosquear.

A mayor abundamiento, que dirían los abogados, o "pa mas INRI", que dirían por aqui, ni una pizca de viento en todo el camino, pero todo fue empezar a subir a Ronda cuando se desataron todos ellos: del norte y del sur, del levante y del poniente. Ya me imaginaba que no iba a poder hacer nada, y eso que hoy estaba decidido a, por lo menos, pintar las llantas de la BMW, que para eso llevaba la pintura y la laca en la bolsa de depósito.
Cuando llegué, me bajé de la moto e inspeccioné el panorama: desolador para mis propósitos. Todo mojado, viento fuerte y sin dirección determinada (variable, según los meteorólogos). Se me descolgó la cara. ¡Que cabreo! Pero me daba igual, no pensaba haber hecho el viaje en balde. Me hice una recomposición de la situación, le dí un tiempo a los dioses para que dejaran su furia para otro día y no me entorpecieran mi trabajo, y me puse a empapelar (enmascarar) las dos llantas.


Acabado el enmascaramiento, el viento seguía soplando, así que me puse a enmasillar el carenado en algunas partes que lo necesitaban, especialmente en las juntas de las distintas piezas, y organicé un tendedero de pintura para volver a imprimar-aparejar todas las piezas, incluidas las llantas.

A continuación preparé el aparejo, que, ya que estamos aquí, y dado que alguien me preguntó cual usaba, se trata de un aparejo de carrocerías, de marca CAR, y que se usa a razón de cuatro partes de aparejo por una de catalizador, a las que se añade algo de disolvente para hacerlo mas digestivo para la pistola, que si no la atasca.

Una vez preparado, coser y cantar, si no fuese por eso que digo aqui tantas veces y que la gente piensa que es broma, que los bichos vienen a ver cómo pinto, les entusiasma, y se ponen en cualquier sitio aunque sea encima de la pintura, y si no, para muestra un botón, o dos. Posados apenas echado el aparejo (si se aumenta bastante la foto se pueden ver las pisadas)

Y ya que estaba con la imprimación-aparejo, aproveché para imprimar una pluma a la que se le había ido la laca y que acabé lijando, y que quiero pintar con Titanlac negro. Ya la pondré por aquí cuando la acabe.

Una vez imprimado todo, me llevé las piezas que no iba a pintar hoy a la vuelta de la esquina, para que no les fuese a obsequiar el viento con restos de pintura de las llantas

y preparé la pintura, que me ha dado algunos quebraderos de cabeza: el primero es que cuando fui a comprarla no tenía muy claro cual era el color del aluminio; bueno, sí, pero cuando le dan a uno una carta de colores con un montón de grises distintos, el aluminio unas veces es de un color y otras de otro, así que al final me decidí por un gris que me gustaba, y que después, visto lo visto, no se parece al color aluminio en nada, pero es igual, a mi me gusta y ahí queda.

La segunda duda o quebradero de cabeza es que, al parecer, estas pinturas no llevan catalizador, de forma que se diluyen en disolvente universal en la proporción 80% de pintura y 20% de disolvente, y va que chuta. Eso está muy bien, pero como compré la pintura el lunes o el martes, y me la dieron en un bote con una cámara de aire generosa, no sabía si iba a llegar en condiciones o si cuando abriera me iba a encontrar una piedra gris. Afortunadamente ha llegado en buen estado. Otra duda que me quedaba es que la laca había que tirarsela a los pocos minutos, unos veinte minutos me dijo el de la tienda, y eso me iba a ocasionar un poco de atasco para limpiar la pistola y ponerla en forma, sin contar con que nunca he tirado laca, y no sabía si iba a ser más o menos dificil que el aparejo o la pintura. Gracias a Dios, no ha pasado nada y he tenido tiempo suficiente para hacerlo todo adecuadamente, salvo por el viento, que no ha parado ni un momento. Pues lo dicho: preparé la pistola y le dí unas manos de pintura a las llantas, que quedaron francamente bien.

Si, un poco más oscuras, pero no quedan mal. Esta pintura seca bastante rápido así que me apresuré a preparar la laca. Se trata de un barniz acrílico MS (no sé si estas iniciales son la marca, las características o qué) que se prepara a razón de dos partes de barniz y una de catalizador.

Se aplica muy bien, y da para muchas pasadas, no como la pintura, que se acaba enseguida, de forma que me ha dado tiempo a tomarme una cervecita y echar una capa, ordenar algunas cosas y echar otra capa, tomarme otra cervecita y otra capa, aburrirme y otra capa, cervecita y otra capa, y así hasta que me he cargado toda la laca. El resultado, visualmente y al tacto (he esperado a que estuviera seca ¿eh?) me convence, y lo que es mejor, me ha dado ánimos para emprender la pintura de todo lo demás. Por si acaso no digo que esto es fácil, que si no la liamos.

Una vez acabado todo, incluso la cerveza, salió el sol. No soy supersticioso, pero empiezo a pensar en que alguien me ha echado mal de ojo o algo así con esto del tiempo.
Guardé las llantas en su sitio, a la espera de que lleguen las cubiertas, que ya están pedidas, y me volví con la Sprint, que, total, ya estaba sucia y el cielo seguía amenazando con mojarme...

Para la próxima semana todavía no puedo pintar, que tengo que lijar el aparejo de hoy. Aprovecharé, si Louis quiere, para ponerle las pastillas de freno a la Sprint, que deben estar en las últimas (28.000 km) y quizas le pinte las pinzas en oro (un capricho) aprovechando el desmontaje.

martes, 14 de abril de 2009

125.- EOLO NO SE LLEVA BIEN CONMIGO

Si el sábado hizo un mal dia para pintar o para hacer cualquier tipo de actividad al aire libre, hasta el punto que abandoné cualquier esperanza de trabajar y ni siquiera hice el intento, el domingo prometía algo de mejoría, asi que me vestí de motorista y me fui a Ronda en la Hondita dispuesto a acabar de lijar la primera mano de imprimación y dar una segunda mano que cubriera los defectos que habían quedado patentes con la primera. El tiempo al principio, es decir, mientras iba montado en la moto, se portó bien conmigo, pero fue llegar a Ronda y sacar Eolo los cuatro vientos a dar por saco. Me tuve que resignar, hacer de tripas corazón e inventarme alguna tarea que no precisase de la calma atomosférica. Recordé aquellas dos llantas a las que tengo que acabar de quitar la pintura y me puse con ellas. Al cabo de un buen rato, generosas raciones de decapante y unas buenas dosis de cepillado quedaron de esta manera:

Creo que están prácticamente listas para un limpiado y un lacado que les deje el brillo del aluminio para una buena temporada. Por cierto, creo que debería ir pidiendo las cubiertas, que las que tiene puestas las BMW están ya un poco deterioradas. Como estas llantas van a ser las conservadoras, no sé si montarles unas gomas algo mas duras que las Bridgestone BT45. Buscaré unas Macadam, a ver si existen todavia.
A continuación me puse con algunas piezas de las que había imprimado el último día y que no había lijado, el colín y el carenado; el uno porque se me había pasado, y el otro porque estaba con la fibra de vidrio recien puesta.

Parece que han quedado bien, pero de todas formas los miraré bien el próximo dia por si hay que enmasillar alguna zona. Hay que ver lo pesadas que se hacen estas operaciones previas a la pintura, pero, segun estoy leyendo por todas partes, son fundamentales para obtener un buen resultado, asi que no me salto ningún paso.
Acabada la ración de lija, aún me quedaba un rato hasta volverme a Sevilla, asi que me fui a la OSSA y le puse el pedal del freno trasero, aunque le faltan dos casquillos que tendré que buscar o fabricarme,

y el interruptor del piloto del freno, al que, por cierto, le falta un cable que tampoco pude poner porque no tengo cables. Me llevaré uno y lo pondré el próximo dia.

Y con eso acabó el día. Me he vuelto en la Sprint con un tráfico de vuelta de Semana Santa bastante espeso, pero sin problemas.

viernes, 10 de abril de 2009

124.- NUEVO ENMASILLADO

Como decía el otro día, el aparejo que puse en las piezas de la BMW que quiero pintar había puesto en evidencia algunos pequeños defectos en el carenado, defectos que he aprovechado para corregir hoy, aunque el motivo principal del viaje a Ronda ha sido llevar algunas cosas, entre ellas un saco de arena para la arenadora, motivo por el cual me he ido en el coche, pero no se me ha olvidado echar un par de cascos y un par de chaquetas de cuero, que, no en vano, allí hay dos motos esperando ansiosas que las saque.
Lo primero, una vez allí, ha sido preparar un poco de fibra de vidrio para enmasillar los pequeños defectos del carenado (fotos hechas por mi mujer; obsérvese la mala milk poniéndome tras las rejas; el subconsciente que no perdona...)

y aplicarla convenientemente. He decidido tapar las juntas de unión de las diversas partes del carenado porque, a fin de cuentas, lo vengo usando como si de un todo se tratase, y después, una vez en marcha, solo sirven para cementerio de mosquitos resistentes al lavado.

A continuación estuve probando la arena en la arenadora aquella que me construí y no va del todo mal, pero tampoco veo yo que esto sea la panacea. Se tarda bastante en arenar una pieza, quizás por poco caudal de aire o por excesiva longitud de la manguera. Habrá que estudiar posibles soluciones.

A continuación lijé todas las piezas que imprimé el otro día con una lija suave y dí por acabada la tarea hasta el próximo sábado, en que daré una nueva capa de aparejo.

Pero antes de irme, un pequeño empujoncito a la OSSA: cables de embrague y de acelerador, pero éste incompleto, porque me falta el perrillo de sujeción del cable en el puño. Hay que buscarlo. También he puesto la palanca de arranque y no me he podido resistir a darle una patada: tiene muy buena compresión pero no puede arrancar porque no tiene gasolina.

Y después de recogerlo todo, un paseito por la Sierra de las Nieves con la BMW para abrir el apetito.

Un repaso al huerto de mi hermano, que después me dice que lo tengo dejado, y que no ha variado mucho desde el último día (el que sale en la foto es él, el famoso hortelano, vigilando con mimo paternal los pequeños plantones).

Y eso es todo, amigos. El sábado toca tarea de aparejo y ultimos toques antes de la pintura, que si Dios quiere será la semana próxima.

domingo, 5 de abril de 2009

123.- POR FIN EL APAREJO

Bueno, parece que vamos avanzando algo en la pintura, pero antes de eso he hecho alguna otra cosa.
Venía notando desde hace tiempo que cada vez era mas difícil subir y bajar la BMW del caballete. Era factible que fuera por mi edad, pero como en estas cosas también intervienen otros factores como el desgaste de materiales, por si acaso no era una cuestión mía encargué el otro día los casquillo del caballete. Estas cosas no suelen tenerlas en el concesionario, así que hay que pedirlas con tiempo para que la falta de previsión no nos arruine una mañana de trabajo; bueno estas cosas y otras muchas cosas, porque por regla general, vaya por lo que vaya, suelen tener que pedir las piezas. Eso sí, todo hay que decirlo, en un par de días están aquí, por lo que siendo un poco previsor, sin problemas. Desde luego, si dejase la moto en el taller para que le hiciesen una tontería como esta de cambiar los casquillos del caballete, seguramente tardarían como cuatro o cinco veces más. Y si no que se lo pregunte a algunos que para cambiar unos cojinetes de la rueda delantera han estado esperando tres semanas, tiempo más que suficiente para que se oxide un pistón por falta de uso.
A lo que iba, que me enrollo por donde no quiero. Después del agradable paseito primaveral en la BMW hasta Ronda me puse con los casquillos del caballete. Son unas piezas sobre las que se apoya casi todo el peso de la moto cuando se deja en reposo, por lo que suelen sufrir bastante. El casquillo izquierdo aparece marcado en rojo en el esquema; para los daltónicos, la pieza señalada con el numero 16.

Aunque tanto en el esquema como en mi moto el tornillo que sujeta el casquillo aparecen con la tuerca hacia fuera, creo que es mucho mejor ponerlos al revés, es decir, con la tuerca (8) hacia el interior y el tornillo (7) hacia fuera, porque el tornillo es de cabeza allen, y no es posible meter una llave allen para sujetarlo porque te lo impide el cárter del motor. Si le damos la vuelta podemos sujetar fácilmente la tuerca con una llave fija o de estrella en tanto que podemos apretar desde fuera con una allen. Es algo en lo que no cayeron los "inieros" alemanes, pero aquí estoy yo para enmendarles la plana. De todas formas, por si las moscas, lo he dejado como estaba. El proceso es bien sencillo: se quita la tuerca y se extrae el casquillo

se comprueba que el casquillo está bien machacado (a la izquierda el viejo, a la derecha el nuevo; es fácil distinguirlos, sobre todo por el color y por algún que otro pequeño detalle de la superficie)

se mete el casquillo nuevo con un pelín de grasa, y se aprieta la tuerca.

Se repite la operación en el otro lado y ya tenemos casquillos para una buena temporada (otros 25 años).

Los casquillos estaban bastante estropeados. No me extraña que costase tanto subirla y bajarla del caballete.

Ahora queda asi de bien "plantá":

Después de arreglar este pequeño problema me fui a la tarea principal del día, que era aparejar todas las piezas que quiero pintar en rojo. Para ello acabé de lijar algunas zonas que quedaban por lijar, especialmente una zona rota en el carenado que acabé de arreglar el último día, y enmascaré la zona de los relojes, que no debe ir pintada. A continuación puse bien juntitas todas las piezas, y me dispuse a preparar el aparejo.

Hasta este momento nada de viento, pero fue abrir la lata del aparejo para que empezase a soplar. Yo creo que me esta esperando y me tiene cogidas las vueltas. Afortunadamente no era demasiado. Preparé el aparejo siguiendo la recomendación del fabricante: cuatro partes de aparejo y una de catalizador, pero aquello quedaba demasiado espeso para la pistola, de forma que tuve que rebajarlo un poco con disolvente. El resultado no está del todo mal, pero me muestra algunas zonas con errores que tengo que corregir con masilla.

El próximo día, cuando empiece a aplicar lija fina iré corrigiendo los pequeños defectos que han quedado y volveré a darle una nueva mano de imprimación.
También he tomado nota de las medidas de las fundas de los cables de la OSSA, para comprarlas y ponerlos. Y me sigue quedando desmontar completamente las ruedas y los bujes, limpiarlos, cromar las llantas y montarlo todo.
A la vuelta, y teniendo en cuenta que el dia era totalmente primaveral, y si no, veáse cómo las yemas del castaño empiezan a brotar, me volví con la Honda, que tambien quería probar cómo iba la cupulita que le pusimos el otro dia.

También está brotando el huerto de mi hermano, que no sé si lo habré dicho antes, pero es de los mejores hortelanos de este hemisferio, y tanto es así que vienen afamados cocineros a comprarle sus riquísimas hortalizas y verduras, en especial sus tomates, que, de verdad, están de muerte.

Seguiremos informando desde aquí de los progresos de la huerta. Saludos, Javi.
Y poco más que contar: la vuelta muy agradable. Se nota muchísimo la cúpula, con lo que se demuestra una vez más que Bokis, en su inmensa sabiduría motera, tenía razón y había que ponérsela. El único incidente desagradable es que he visto un radar de esos de trípode que estaba en la carretera de Utrera, llegando al cruce hacia Dos Hermanas y Alcalá de Guadaira, pero como en esta moto (y en todas, claro) siempre voy a velocidad legal, no creo que haya pasado nada. ¡Qué mania de recaudar! un radar en una autovia con velocidad limitada a 100 km/h pero en la que se podria ir sin problema alguno a 140: amplia, poco tráfico, sin curvas pronunciadas... Otro cero para el Pera y sus adláteres.