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domingo, 16 de agosto de 2009

156.- LA R80ST EMPIEZA A ESTAR CASI LISTA

Ayer tocaba acabar lo que no acabé el otro día. Nos fuimos a Ronda Maricruz y yo en la Sprint, a eso de las nueve de la mañana, con una gran cantidad de tráfico, y llegamos sobre las diez y media, después de repostar en El Coronil, a donde se dirigían gran cantidad de motos clásicas, unas en remolque y otras andando. Supongo que habría algún mercadillo o similar, y con gusto me hubiera acercado a curiosear un rato, pero me quedaba mucha tarea pendiente y quería volverme con la R80ST, a la que, desde que la compré, apenas si le he hecho cinco kilómetros.
La moto se había quedado el último día tal que así:

en pelotas y amarrada a la mesa como si estuviera loca. Decidí empezar siguiendo el orden inverso de lo que desmonté el último día, así que comencé por pintar la bomba de freno que en tan pésimo estado estético estaba. Primero una manita de imprimación después de proteger con un tornillo y un corcho las dos bocas de la bomba.

Quedó con este aspecto:

Esperé un rato a que se secara y la pinté con Titanlac, que no sé si será lo mejor, porque quizás debería haber usado una pintura epoxi. Bueno, si veo que da mal resultado repetiré.

Solo en esto de pintar se me fue un buen rato, y no porque se tarde en pintar, sino por lo que se tarda en limpiar el aerógrafo, pero es algo que hay que hacerlo bien si quieres que funcione la próxima vez. Dejé la pieza secándose hasta la tarde (se ve que algo estoy aprendiendo de mis errores por precipitación) y me puse con lo siguiente, que era cambiar los retenes de la horquilla. Si, solo estaba malo uno, pero como no sé cómo estará el otro, lo cambio también y me ahorro problemas durante una temporada (espero). Primero, sacar los retenes viejos; para ello se mete un destornillador con cuidado por debajo del retén y se hace un poco de palanca, con lo que sale fácil y suavemente en la mayoría de los casos; en este salió disparado al techo.

A continuación se toma un retén nuevo, se embadurna de aceite de horquilla (es mejor ponerse guantes para no empezar el día con las manos pringosas, que ya habrá tiempo para ello)

y se introduce en la parte superior de la botella

para, después, con una llave de vaso adecuada darle unos golpecitos para ajustarlo completamente en su sitio.

Una vez acabados de poner los retenes en las botellas, se meten en las barras con cuidado, pero teniendo la precaución de haber metido antes los guardapolvos, si no, nos veremos en la penosa situación de tener que repetir todo el proceso (y lo digo porque me ha pasado en alguna ocasión).

Se sujeta la botella al hidráulico mediante su tornillo, al que, para evitar pérdidas, le habremos puesto una arandela de aluminio nueva.

Se hace lo mismo con la otra botella, y una cosa menos que arreglar.

Ahora se bajan los guardapolvos hasta su posición y aprovecho para ponerle, al igual que hice con las otras dos BMW, esas protecciones de plástico para evitar daños en la parte de la barra que mas tiempo está en contacto con el retén y que puede dañarlo por tener impurezas, irregularidades, etc.

Puse el guardabarros en su sitio, y me olvidé de la parte delantera de la moto por un ratillo.

Los cables, como decía el otro día, estaban sujetos de mala manera, con un trozo de cinta aislante, con un cable viejo anudado... así que se imponía un poco de mejora de esa zona. Una brida por aquí y otra por allá, y problema resuelto.

Volví nuevamente a la parte delantera: revisión de cojinetes (llevo una temporada con verdadera obsesión, después de lo que le ha pasado a algunos compañeros de bmwmotos.com con los dichosos cojinetes)

limpieza de toda la zona, especialmente de la parte interior de los retenes,

engrase de la zona

y colocación de los cojinetes y los retenes. Con esto se me va la paranoia por una temporada.

Y finalmente, monté la rueda, con lo que acababa casi toda la parte delantera, a excepción del freno, que seguía secándose.

Puse una nueva junta al tapón del depósito, que la que tenía estaba cuarteada e incluso rota, y le eché un vistazo al interior del depósito de gasolina, para ver si la resina había llegado a todos los rincones, y vi que había algunas pequeñas zonas sin cubrir, así que no tuve más remedio que repetir la operación del otro día: preparar un poco de resina con catalizador

volcarla en el interior del depósito, previo cierre del orificio de salida con un tapón de corcho,

y repetir el baile de San Vito para que impregnara todo el interior. Por cierto, es un magnifico ejercicio para los hombros, segun deduzco de las agujetas que tengo esta mañana.



También tuve que dejar reservado el depósito hasta que la resina se endureciera totalmente, y mientras tanto me puse con los carburadores, no sin antes convencer a Maricruz de que se probase la R65, que, ciertamente, no le queda nada mal.

Volviendo a los carburadores, este era el aspecto inicial del izquierdo antes de abrirlo:

Por dentro estaba peor. La cuba tenía una especie de caramelo pegado, hasta con rugosidades. Una autentica guarrería.

La campana totalmente quemada de explosiones retrógradas. Raro es que estuviera íntegra todavía la membrana.

Las juntas tóricas, a excepción de la que pusimos el otro día en casa de Manolo, totalmente deshechas.

Ni que decir tiene que las cambié todas. Una vez limpio todo, con todos los orificios libres (el gicleur de baja no había forma de desatascarlo y tuve que usar un pelo de un cable para empezar a abrirle la luz) puse nuevos los manguitos de conexión con el cilindro, que estaban resquebrajados.

El aspecto del carburador, una vez acabadas las operaciones no tenía nada que ver ni con su aspecto inicial ni con el aspecto que todavía presentaba el del otro lado.

Y una vez montado hasta le daba prestancia al motor.

¿El otro carburador? Pues más de lo mismo; solo resaltar que el fullero del artista que haya estado reparando esta moto era fullero hasta para poner las abrazaderas. Véase donde estaban los tornillos del manguito del carburador derecho. Había que hacer contorsionismo para llegar a ellos.

Y su aspecto inicial tampoco era mejor que el del otro.

Después de un rato de lucha con el pincel, el aire a presión y los disolventes, todo quedó como debe estar: sobre el campo de batalla los despojos

y el carburador luciendo en su sitio. Por cierto, aproveché para poner nuevos todos los tubos de combustible, que los que tenía daba penita mirarlos.

Y ya solo quedaba, para acabar el día, montar la bomba de freno, que se había acabado de secar en este tiempo.

Conecté el latiguillo entre la pinza y la bomba, rellené de liquido de frenos, sangré el circuito, y dí por finalizado el trabajo.
La vuelta en la R65, a la que le acoplé la funda de depósito de la R100RS, que no le queda nada mal

y dado que los depósitos de la R65 y la R80ST son similares, ya tengo resuelto el problema de las bolsas de depósito en las tres BMW.
El lunes, último día de vacaciones, acabaré de rematar la faena. Me queda por hacer una puesta a punto del encendido, reglaje de válvulas y rellenar de aceite la suspensión delantera. Con eso creo que me podré volver en ella.

domingo, 4 de enero de 2009

102.- TRAS LOS ULTIMOS RETOQUES, SE FASTIDIO EL INVENTO

Bueno, no es tan tremenda la cosa, pero como hay que poner algún título...
Vamos al principio: he salido esta mañana con la Triumph a eso de las nueve y media. El día precioso: algunas nubes por poniente, pero de las bonitas, de las blanquitas regordetas, esas que ni tapan el sol siquiera. Otra cosa era el panorama hacia levante: allí a lo lejos se veían nubes grises copando todo el horizonte; nubes de las de mojarse, si, esas que conocemos tan bien porque no nos han dejado un rato tranquilos en los dos últimos meses. Efectivamente, desde que llegué a Utrera no volví a ver el sol hasta que volví a pasar por Utrera esta tarde, y desde Algodonales hasta Montecorto una niebla espesísima, tanto que ha habido tramos en que he preferido seguir a alguna nevera para protegerme. A pesar de que no se veía ni el cuentarrevoluciones, algunas neveras sin luces ¡incomprensible! Llegué a Ronda con frío, y he estado pasando frío todo el día. Los planes de hoy no eran mas que poner el depósito y las tapas laterales a la Honda, ponerle gasolina y ver si arrancaba, probarla un poco e intentar dejarla lista para asegurarla. Lo de poner el depósito y las tapas lo hice en un momento. La saqué a la calle y le hice un par de fotos con luz del día, eso si, nublado, que no todo va a salir bien.

Después tuve que hacerle una transfusión de cinco litros de gasolina de la BMW, probé a arrancarla y arrancó, de ahí mi cara de satisfacción. Hay que ver, hacerme el vídeo con los guantes Vileda...


Una vez subido en la moto me di cuenta de que la tija superior estaba totalmente despintada por el roce de las llaves. No había visto esto antes porque como la moto ha estado casi todo el tiempo en alto, pues no había tenido ocasión de fijarme.

Pero como esto de la pintura está ya mascado (:-/) le hice un empapelado rápido (enmascarado, en términos propios de la profesión, ejem).

Y le di un par de pasadas de pintura, con lo que creo que debe quedar presentable para una temporada.

Mientras se secaba la pintura he enmascarado un poco el depósito de la OSSA y le he pintado un poco más del ribete dorado. Ya me queda menos, pero son las curvas, las partes más difíciles.

Una vez seca la tija, me di un par de vueltas para probar frenos, acelerador, etc. Conclusiones: están algo duros el cable del embrague y el cable del acelerador; quizás sería conveniente cambiarlos, o por lo menos desmontarlos y engrasarlos adecuadamente. Los frenos van bastante bien; desde luego son mucho mejores que los de la BMW, y la marcha es suave y muy agradable. Me parece que nos vamos a llevar bien. Otra cosa que he echado de menos son unas gomas de verdad, que estas no parecen nada fiables, y eso que solo he cogido la moto en el carril, sin salir a la carretera. Y claro, apareció el fallo: cuando arreglé la pérdida de aceite de la botella derecha de la horquilla, aunque desmonté las dos barras y las dos botellas, e incluso compré los dos retenes, solo cambié el que estaba estropeado, el de la barra derecha. El otro lo saqué, lo revisé y lo volví a poner, y aquello me pareció que debería tirar bien, pero en cuanto he pegado tres frenazos he visto que no; la barra izquierda pringosa de aceite.

He levantado el guardapolvos y, efectivamente, un charquito de aceite fugado de la botella a través del retén.

Afortunadamente, como he dicho antes, había comprado en su día los dos retenes (y los dos guardapolvos, que por lo visto los venden juntos),

así que solo me quedaba desmontar (otra vez, y van...) la rueda delantera, sacar la botella izquierda y cambiar el retén. Pensaba volver a utilizar el mismo aceite que tenía, de forma que lo recogí cuidadosamente en un vaso

pero como seguía goteando lo dejé debajo de la botella. Ya solo quedaba pegar el tirón fuerte y sacarla... y tirar el vaso al golpearlo con la mano en el movimiento de sacar la botella, con lo que me quedé sin aceite y además lo puse todo perdido.

Una vez puesto el retén, volver a montarlo todo, y todo bien hasta que apretando a 31 Nm, como dice el manual, uno de los tornillos de sujeción de las pinzas de freno, se partió.

Ya tenían mala pinta antes, e incluso cuando estaba apretando lo he notado, pero he hecho oídos sordos a los consejos de todos los que saben de esto (Bemeuvero, VictorR100T, etc) que dicen que los tornillos viejos no se aprietan a su par, sino a algo menos, y los he apretado a 31 Nm. ¡Con dos pares de torque!
Menos mal que parte del tornillo se ha quedado fuera y lo he podido sacar sin tener que hacer muchos inventos.

Lo he dejado sin tornillo ¿qué le vamos a hacer? El próximo día pondré nuevos los cuatro y rellenaré la botella izquierda con SAE 20. Ademas tengo que comprar aceite de motor SAE 20W50, que no me queda casi nada, quitarle un poco de tensión a la cadena secundaria de la Triumph, que está un poco mas tensa de lo aconsejable, y lavar a fondo las tres motos. De aquí a nada puedo sacar la Hondita.
La vuelta en la BMW, que estaba bajita de batería y había que cargarla un poco. Para mí que no acaba de cargar como debiera. Tal vez esté fastidiada la placa de diodos, que es lo único que me queda por cambiar de la parte eléctrica. Estaré atento.
Del viaje de vuelta nada reseñable salvo que a la altura de Montellano se me cruzó un galgo de color camuflaje de esos que suelen usar los cazadores para correr liebres y que cuando acaba la temporada los ahorcan en un olivo o los dejan abandonados. En cualquiera de los dos casos una auténtica cabronada para los perros, pero también para cualquier conductor, de nevera o de moto, que pueda encontrárselos en mitad de la carretera, atropellarlos y sufrir un accidente por ello. Desde luego deja muy bajo el nivel moral de esos cazadores. Por cierto, Pera: ¿cuantos accidentes se producen al año a cuenta de esto?. Yo ya he pillado a un galgo con la nevera y a una oveja con la Bandit, y perros atropellados en la carretera he visto unos pocos. Gracias a Dios, el galgo se libró del atropello y yo me libré de la posible piña por muy poquito. El susto todavía no se me ha quitado del todo.