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lunes, 8 de febrero de 2016

379.- NUEVA MOTO. UNAS QUE VIENEN Y OTRAS QUE SE VAN

Aunque ya se fue hace un tiempo, antes de Navidades, no lo he puesto todavía por aquí. La R65 se ha  ido. La vendí. ¿El motivo? Pues posiblemente que estoy ya muy mayor para inventos cafe racer. Ha ido a unas magnificas manos y no dudo que tendrá una buena vida. Fue una moto a la que hasta el último momento le estuve haciendo pequeñas modificaciones para adaptarla al estilo cafe racer y era una moto muy veloz, aunque tenía pocos bajos y tardaba en coger velocidad, pero una vez que iba rápida era difícil de pillar. Además era muy manejable y con los dos discos delanteros había ganado mucho en frenada. Por otra parte, estéticamente estaba muy conseguida, tanto que la gente se paraba a menudo a verla cuando estaba aparcada y la seguían con la mirada al pasar. Guardaré buenos recuerdos de esta moto a la que lo único que le faltó es ponerle un asiento monoplaza con colín, pero no me dejaron en su día ¡cosas de las sociedades de gananciales!


Y poco después de volver de Portugal se me antojó cambiar la Sprint por una Trophy por aquello de mayor comodidad en los viajes largos. La Trophy ya la había valorado en su tiempo y me echaron para atrás el considerarla demasiado grande para mis gustos, que se inclinan más por el sport turismo, el color, que solo la había en azul y en gris, y el precio en comparación con la Sprint. Creo que acerté con la Sprint GT SE, porque ahora tengo una moto muy exclusiva, ya que en Sevilla no hay otra, y en España dudo que existan más de diez, pero aun así tenía el gusanillo de irme por la Trophy. Me llegué a Retalbikes, la casa Triumph de Sevilla y estuve tanteando cambiar la Sprint por una Trophy SE negra, realmente bonita, pero los cálculos económicos no me convencieron mucho. A la vez vi que tenían por allí una BMW K1200LT con muy buen aspecto y bastante buen precio y me tiré por ella. Me la probé y vi que me quedaba bien, así que me la he comprado y me quedo con la Sprint, que me gusta un montonazo y que no en vano es la tercera Sprint que tengo.





La moto es un gustazo para andar con ella por carretera. En ciudad es muy pesada y aunque maniobra bien hay que ir con mucho cuidado por las inercias y los imprevistos, que pueden hacer que te vayas al suelo antes de lo que te imaginas, y levantarla no es fácil, como pude comprobar el primer día, que nos caímos en parado, y me ha tenido lisiado de la espalda dos semanas. Pero en cuanto sales a carretera es una autentica maravilla y se vuelve muy ágil. El pasajero va en la gloria y si no que le pregunten a Rosa, que ya no quiere subirse en la Sprint (es broma). Ya estamos deseando salir a probarla a donde sea, pero me parece que es de esas motos en las que te puedes pegar mil kilómetros del tirón sin cansarte. Por cierto, el consumo muy bajo y la autonomía estupenda: 4,6 litros a los 100 km y autonomía de unos 450-500 km. La capacidad de las maletas es similar a la de las maletas de la Sprint ¡y tiene radio y mp3! Estoy encantado con ella.

lunes, 13 de abril de 2015

368.- GOMA NUEVA EN LA SPRINT Y EL EMBRAGUE DE LA DUCATI

La Sprint me ha dado dos avisos como de una cuarta en sendas curvas a la izquierda. Viendo cómo esta el neumático delantero, no me extraña. Lo que no me explico es cómo me he comido toda la banda izquierda cuando la derecha está todavía buena ¿Será un neumático asimétrico? 


Bueno el caso es que traía un Bridgestone BT021 que ha durado casi los 15000 km, pero lo voy a cambiar por un Bridgestone BT023, un poco más duro. Ya lo he pedido y lo montaré en cuanto llegue que este ya no me da confianza.
Por otra parte, aún no me han llegado los discos de embrague: Se ve que estos de Ducati no van tan rápidos como sus motos. En cuanto lleguen me pongo a la tarea y de paso intentaré quitarle ese sonido tan feísimo que tienen estos embragues en seco.


La goma ya está montada. Al final he puesto la Bridgestone BT 023 GT, todavía un poco más dura que la otra. A ver cuanto dura la dura. Desde luego, nada más probarla se nota en las curvas: se le insinua que hay que tumbar y ya se ha tumbado. ¡Cómo me gusta ir con gomas nuevas!


¡Qué mal se ve la goma! Como que estaba todo mojado y se he llenado de porquería. Bueno, es así de bonita.


Bueno, ya han llegado las piezas ¡veinticuatro días después de hacer el pedido! y encima no me han llegado todas las cosas que había pedido. Francamente, no me ha parecido un sitio que recomendase a mis amigos. A partir de ahora buscaré en el concesionario o ya veremos, pero me parece que no vuelvo a pedir en Proeuroparts.
En fin, vamos a lo que vamos: es feria en Sevilla, pero no es lo que más me gusta, ya lo sabéis los que me conocéis, así que ningún inconveniente para ir a trabajar.
A las diez ya estaba enfrente de la moto y con el primer problema enfrente, que no tengo una llave 32 para quitar la tuerca que sujeta el plato del embrague. A buscarla, pero es sábado y casi todo está cerrado. Al final la encuentro en un Norauto y me puedo poner a trabajar a las diez y media pasaditas.
Como ya había quitado la tapa del embrague el otro día, pues eso que me ahorro. Ahora a quitar los tornillos que sujetan los muelles. Tranquilos que no saltan. Antes de eso he marcado con rotulador verde la posición en que va el plato empujador con los tornillos, porque tienen posición, y aunque es facil verla porque el plato tiene un triangulo y uno de los tornillos tiene una muesca dividiéndolo en dos, mejor se ve con los colorines. Luego volvemos sobre esto.


Uno tras otro hasta que están fuera los seis tornillos, los casquillos y los muelles. Los reservamos porque nos van a hacer falta.


Una vez fuera los tornillos y los muelles ya podemos sacar el plato empujador, que tiene una varilla muy larga con unas tóricas que hay que comprobar si están bien, y si no, sustituirlas. Estas estaban bien, así que ni tocarlas.



Y ya podemos ponernos a sacar discos. Los primeros salen muy bien, pero para los mas profundos tendremos que ayudarnos con algún útil como por ejemplo una llave allen fina.


Cuando están todos fuera ya podemos ver el aspecto que presenta la campana del embrague, mas mordisqueada que el capuchón de un boli.


Y por ahora ya llevamos fuera unas cuantas cosas: tornillos, casquillos, muelles y discos. Seguimos desmontando porque la campana hay que cambiarla, que tiene un estado deplorable y eso hace que suene a rayos y truenos.


Ahora necesitamos de la artillería pesada: una llave para inmovilizar la maza del embrague y la campana y una llave de vaso de 32 mm para quitar la tuerca que sujeta la maza. A pesar de la longitud de los brazos de palanca, eché las asaduras para quitar la puñetera tuerca, que va apretada a 190 Nm, pero me parece que esta iba al doble. Con deciros que hasta salí a la calle a ver si encontraba algún pedazo de hierro o similar para aumentar el brazo de palanca... No lo encontré, pero el paseo me devolvió las fuerzas y entre eso y que la tuerca ya estaba aburrida, pues conseguí aflojarla.



Una vez fuera la tuerca encontramos diversas piezas y arandelas que pongo aqui en orden para cuando llegue el momento del montaje. De mas exterior a mas interior: tuerca, arandela de fijación, casquillo, arandela con forma de margarita, junta tórica y finalmente la maza del embrague.


Ahora, dejando la llave que sujeta la maza y la campana podemos desatornillar los ocho tornillos que sujetan la campana.


Una vez fuera todos los tornillos damos unos golpecitos a la campana para que se suelte, y a la calle.


Está bastante marcada como podéis ver en esta foto en que esta comparada con la nueva.


Limpiamos un poco toda la cavidad y empezamos a montar el embrague.


La campana se fija con sus ocho tornillos apretados a 15 Nm y a los que se les pone fijador de tornillos. Obviamente, tenemos que inmovilizar con la llave fijadora de la campana, si no gira cuando apretemos los tornillos.



Ahora montamos la maza. Esto no tiene mucha ciencia. Solo hay que ponerla en el eje.


A continuación ponemos la tórica y nos fijamos en que se quede bien puesta para evitar pellizcos indeseados.



A continuación la arandela grande con forma de margarita,


el casquillo,


la arandela de fijación


y, por fin, la tuerca, a la que no solo no le ponemos fijación, sino que la untamos en su interior con grasa de litio.


Y apretamos a 190 Nm, que es casi el límite superior de mi dinamométrica.



Una vez colocada la maza podemos empezar a poner los discos. En primer lugar dos discos lisos


seguidamente un disco con ferodo


seguimos con un disco liso especial, que tiene un lado cóncavo y uno convexo (es poquito, hay que fijarse bien para ver cual es cual) y lo ponemos con la parte cóncava hacia afuera.


ahora metemos alternativamente discos con ferodo y discos lisos, empezando con uno con ferodo y acabando con uno liso.


Ahora colocamos el plato empujador y tenemos en cuenta lo que antes decía que había marcado en verde, pero que en realidad no hace falta porque se ven bastante bien la muesca en el tetón y el triangulo en el plato, que deben coincidir.


Ahora colocamos los muelles, los casquillos y los tornillos y los apretamos en estrella a  5 Nm.




Y ya podemos colocar la tapa porque hemos acabado con el embrague. Ahora va bastante mejor y no suena a cascarria.
Antes




Después


De todas formas, poner el embrague fue facil comparado con lo que me costó volver a colocarle el carenado, pero por fin pude dejarlo en su sitio y enterarme para la próxima de cómo va. Por cierto, lo próximo que le haga, aparte de pegarle un petroleado y un buen lavado, será cambiarle las correas de distribución, que no sé que tiempo tienen, así que voy a empezar a buscarlas, que ya he visto lo que tardan en venir los repuestos.




Conclusión: cambiar el embrague en esta moto está chupado, todo lo contrario que en la BMW, en la que hay que desmontar media moto para llegar al disco de embrague, pero me temo que el reglaje de válvulas no va a ser tan sencillo como en la BMW. Ya lo veremos cuando llegue el momento.
Y con esto y un bizcocho...

domingo, 15 de marzo de 2015

365.- EL ESPEJO DE LA SPRINT

Un defecto que tiene la Sprint GT y que también lo tenía la anterior que tuve, la ST, ya que la pieza es la misma en ambas, es que al cabo del tiempo los espejos vibran y la panorámica que ves por detrás es totalmente borrosa. Ya me había pasado en el espejo derecho desde el principio; lo puse en conocimiento de la casa y me lo cambiaron por uno nuevo, pero cuando me lo montaron estaba presente y me quedé con la copla de cómo se desmontaban, ya que sabía que esto iba a volver a pasar y el arreglo no es la sustitución, sino apretar una tuerca. Hoy, además, después de desmontarlo todo y arreglarlo he descubierto que la solución es mucho más sencilla de lo que parecía, pero eso se queda para la próxima vez que tenga que arreglarlo.
En esta ocasión el espejo que vibraba era el izquierdo; el derecho todavía se mantiene en su sitio. 
Para ilustrar la operación, dado que no me había llevado la cámara, he tenido que recurrir al teléfono, así que pido perdón si las fotos no se ven muy bien, pero es que, aunque intenten convencernos de lo contrario, un teléfono es para hablar, no para hacer fotos ni para escribir como si fuese un teclado.
Bien, la jornada empezó como hace algún tiempo, en que me llegaba a Ronda todos los fines de semana a cambiar de moto, es decir, salgo tempranito, con muy buen tiempo y el sol casi enfrente, pero un poco a la derecha (en invierno lo llevo de frente totalmente y mucho más bajo) así que ya voy un poco más cómodo en cuanto a deslumbramiento. A la hora en que yo salí no había motos en la carretera, que ya se sabe que los moteros son personas de poco madrugue y menos ganas de mojarse. Tampoco había muchas latas, lo que ha hecho que me plante en GMW-I (Guaridische Mirlen Werke 1) en poquísimo tiempo. Por cierto lo del I es porque hay un II, pero todo se mostrará a su debido tiempo.
Volvamos a la avería: para solucionar temporalmente las vibraciones se puede recurrir a un trozo de plástico o de cinta americana que se mete entre el soporte y el brazo, con lo que aumenta la presión entre ambos y las vibraciones se reducen, pero esto no dura mucho.


Por cierto, hay que ver lo que se ensucian las motos negras...
El siguiente paso es quitar los seis tornillos que sujetan la cúpula del carenado.


y retirar el carenado, que de paso se lleva un lavado en condiciones.

A continuación quito los cuatro tornillos de la placa de plástico que tapa la base de los relojes.


y la retiro, con lo que me quedan a la vista las conexiones de los intermitentes, que para el que no lo sepa, van en los propios espejos, y desenchufamos la del lado izquierdo.



El conjunto de relojes va a presión pero sujeto con unos clips en los dos tetones superiores.


Al retirarlos podemos sacar de sus alojamientos el conjunto de relojes, lo que nos va a permitir trabajar en condiciones, que los dedos tienen un tamaño y son poco compresibles.


A continuación quitamos el embellecedor del lado izquierdo.



Ya podemos quitar las dos tuercas que sujetan la base del espejo al carenado y extraer el brazo del espejo.



Si levantamos la pieza de goma ya podemos ver cómo es el sistema de apriete: una simple tuerca que comprime varias arandelas sobre un mecanismo que permite el giro del brazo para plegarlo.


La tuerca estaba fijada con un fijador de tornillos fuerte, lo que hizo que tuviese que emplearme a fondo, incluso sujetando el espejo entre dos barras para poder aflojarla, y así y todo, entre el miedo de romper el plástico y lo duro que estaba, incluso pensé en dejarlo un par de veces, pero al final pude con ella


y llegué al mecanismo que permite el giro y plegado del brazo.


Ya solo quedaba volver a poner un fijador de tornillos y apretar la tuerca hasta conseguir una firmeza suficiente.
Y a volver a montarlo todo, para lo cual solo hay que seguir los pasos al revés:
Introducir los cables y conectarlos,


Meter los dos tornillos de la base a traves del carenado y fijarla con sus correspondientes tuercas,


poner los relojes en su sitio fijándolos con las grapas,


colocar el embellecedor del lado izquierdo y fijarlo con sus tornillos,


poner la tapa que cubre el hueco de los relojes y apretar sus tornillos,



y, finalmente, colocar la cúpula bien limpia y fijarla con sus seis tornillos.


Pues bien, después de haber hecho todo esto, he descubierto que toda esta operación se puede hacer en pocos minutos y usando una sola llave. La próxima vez que tenga que apretar la tuerca lo haré por el método rápido, a ver si sale, pero eso se queda por descubrir hasta la próxima vez.
Por cierto, a los que se interesan por mi estado, que no son pocos, ya va amaneciendo de nuevo. De aquí a nada estaré tan radiante como el día en esta foto de la GS, que fue la que me devolvió a Sevilla.