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lunes, 27 de julio de 2009

150.- SABADO DE TRABAJO

Tenía algunas cosas pendientes de resolver, entre ellas montar la goma en aquella llanta que pinté de negro el último dia y que había dejado secándose, y eso fue lo primero que hice, apenas llegar, y lo hice tan rápido que ni me dió tiempo a hacer fotos del proceso, sino hasta que estuvo concluido. Rápido que es uno... tan rápido que después, cuando la tuve montada en la moto, reparé en que no la había equilibrado.

Por cierto, que no acaba de gustarme cómo queda; está demasiado brillante, así que voy a aprovechar que todavía quedan por pintar una llanta y media para pintarlas en un negro algo mas matizado.

Lo siguiente que hice fue ponerle unos protectores a las barras de la horquilla. No es que hagan mucho, pero evitan daños en las barras por piedrecitas, mosquitos, etc., especialmente en la parte que mas en contacto está con el retén y que, en caso de tener alguna irregularidad, acaba con su vida antes de tiempo.

Como se puede ver en las fotos, su colocación es de lo más simple del mundo: una cincha rodeando al protector. Vale la pena ponerlos, ya que, además, son muy baratos.
Acabado esto, hacía tiempo que quería arreglar el caballete de la R100RS, porque ya empezaba a costar trabajo subirla y bajarla del mismo. El arreglo consiste en soldar unos suplementos en la parte de abajo de los tubos, ya que se van desgastando con el uso, pierden su curvatura y se hacen totalmente planos, con lo que el efecto al intentar levantarla y bajarla viene a ser como el de intentar rodar un cuadrado. Así, pues, el arreglo consiste en soldar un trozo de hierro y darle un poco de forma curva para facilitar el balanceo; de hecho, hay que intentar que quede como un balancín. Aunque la soldadura no es lo mio, me puse a ello. Desmonté el caballete, le di una buena limpieza, lo coloqué en el tornillo roto que tengo y le soldé un trozo de hierro en una pata.

Seguidamente, con la rotaflex le fui comiendo para darle la forma deseada. Aquello era para hacer fotos, pero estaba solo, así que no hubo fotos. Era un autentico espectaculo de fuegos artificiales la de chispas que salían.

Cuando medio acabé con esta pata me fui a la otra y repetí la operación: soldadura de un trozo de hierro y lijado para adecuar la forma.

Cuando estimé que había quedado mas o menos bien, lijé el caballete, lo lavé, lo pinté y lo puse a secar al sol. Cuando estuvo bien seco lo monté y quedó tal que así:

Otra vez la pintura muy brillante. Voy a tener que prohibírmela.
De aquí me pasé nuevamente a la R65, a la que le puse un manillar caferacer que he comprado.

pero me encontré con muchos problemas para instalarlo, especialmente en lo referente a lo apretado que se queda todo detrás de la placa que sujeta el faro y esconde los cables, a que me levanta la goma de los relojes

y a que me deja el depósito del liquido de frenos con la entrada del liquido al aire.

Esta es la pega más gorda que le veo, porque lo demás supongo que es cuestión de quitar la pieza esa que sujeta el faro, ponerle unas orejetas a las barras de la horquilla para sujetarlo, quitar la pieza de goma donde estan los relojes y esconder los cables y los relojes dentro del semicarenado S.
Si no fuera por lo del freno, el manillar me gusta mucho, permite una postura agradable (por lo menos en parado) llevando unas estriberas retrasadas (en esta foto tengo los pies en las del pasajero).

Tuve que desistir y volver a ponerle su manillar. Para acabar con la R65 le quité los cables que van de las bobinas a las bujías y los cambié por unos de aspecto mas racing.

Y me puse con la R100RS, a la que quería cambiarle el grupo cónico, para lo cual desmonté la rueda y quité los cuatro tornillos que lo suetan al brazo del cardan.

con lo que quedó fuera. Obviamente, y a fin de no guarrear demasiado, antes había vaciado el aceite del cardan.

No tenía junta, de forma que se imponía poner un poco de nural 28 para fabricar una. Esta vez he cogido la pasta naranja en vez de la negra porque así podía ver exactamente por donde estaba untada, no fuera a ser que dejase algun sitio sin cubrir y tuviese pérdidas posteriormente.

Una vez fabricada la junta, solo quedaba poner el grupo en su sitio

poner la rueda
meter el eje

y apretar fuertemente los tornillos de la tiranta del freno; tan fuertemente como esto:

abrir el tapón del grupo cónico

comprobar en el Churchill que, efectivamente, la cantidad de aceite a introducir era de 250 cc

y rellenarlo.

Repetir la operación con el cardan, pero esta vez solo con 150 cc de aceite SAE 80W90, y dar por finalizada la operación. Lavado de las tres motos y a secarse a la sombrita.
Mientras tanto, puse la OSSA en la mesa, le coloqué el mando del acelarador con su cable

que le venía algo grande, así que tuve que cortarlo un poco.

y al final quedó bastante bien.

Tambien le puse el cable del freno, aun con la maneta rota. La verdad es que ya podía haberle buscado una nueva. Bueno, eso se cambia en un momento. A ver si me acuerdo y se la compro.

El siguiente paso con esta moto es ponerle la rueda trasera, porque resulta francamente complicado moverla de un lado a otro con solo una rueda. La rueda trasera estaba de pena, con aquel barro pleistocénico metido por todas partes. Quité el plato portazapatas,

lo desmonté, le quité las zapatas viejas, lo limpié todo, le puse zapatas nuevas y lo volví a montar.

Tambien quité la cubierta y la cámara, las lavé a conciencia con agua y jabón, igual que la llanta, a la que, además le di un buen repaso con cepillo de puas de latón para quitarle todo el óxido que pudiera.

Encontré que le faltaban un par de radios

asi que, con esta excusa, dejé el cepillado, entre otras cosas porque ya estaba molido, y me llevé un radio para buscarlos en Sevilla, aunque, dado lo dificil que me ha sido encontrar llantas de 17", me temo que con los radios me va a pasar lo mismo.
Y con esto se acabó el trabajo por este fin de semana. La vuelta la hice en la R65, que, por cierto, me dejó tirado. Lo que pasó con el pinchazo lo conté en www.bmwmotos.com, así que no voy a repetirlo aquí; si alguien quiere leerlo, ya sabe, clic al enlace.

jueves, 11 de junio de 2009

139.- ULTIMOS TOQUES AL AJUAR DE MAYA

Me había quedado el último día en que no había podido remachar el eslabón de cierre de la cadena de transmisión secundaria de la Honda porque no tenía la herramienta adecuada. Hoy, aprovechando que era fiesta en Sevilla, me he escapado un rato a Ronda y he acabado el trabajo del otro día. Obviamente, me he llevado la remachadora, porque si no, estaríamos en las mismas. El remachado es bastante simple con esta herramienta: primero se aprieta para encajar la placa de cierre en los dos pivotes

y después se vuelve a apretar, poniendo las piezas de manera adecuada para remachar los pivotes.

Y es que no hay nada como tener buenas herramientas para que todo te salga bien y de manera más fácil.

Por cierto, la cadena que le he puesto es una DID 525VX. Una muy buena cadena.

Ya, lo único que quedaba era tensar la cadena: se ajustan ambos tensores de cadena a la misma altura

de forma que en el punto medio la cadena tenga una comba de unos 2-3 cm

se aprietan las contratuercas para asegurar que no se mueva, y se aprieta el eje.

Hay que tener en cuenta que las cadenas nuevas suelen ceder un poco tras rodarlas, de forma que es conveniente volver a ajustarla a los 500 km, y después, periodicamente, cuando lo pida, que será sobre los 1000 km.
Finalmente apreté bien el tornillo de sujeción del piñón, y puse la tapa con sus tornillos.

Coloqué en su sitio el interruptor de aviso de que la pata de cabra esta extendida y aproveché para engrasarla;

comprobé que funcionase correctamente el mecanismo

y finalmente puse en su sitio el reenvio de la palanca del cambio.

Y con esto, prácticamente, se me habría acabado el día de trabajo, pero siempre hay cosas que hacer. Me acordé de que el otro día Maricruz me dijo que las herramientas estaban sucísimas, y es verdad, las que había usado para desmontar y montar la transmisión secundaria estaban de pena (ya dije que esta zona es la autentica cloaca de una moto) y he aprovechado para limpiarlas un poco. Tambien he limpiado una de las herramientas mas útiles que tengo y a la que le echo muy poca cuenta: la mesa elevadora, que me ahorra de lumbalgias... Ha quedado como se puede ver en la foto: para comer sopa en ella.

Y todavia me quedaba tiempo para hacer más cosas, así que me fui por la rueda delantera de la OSSA, que, desde luego precisa de unas llantas nuevas, pero le he dado con todo lo que he podido, y algo mas limpia está. Me he estado acordando de toda la porquería que tenía esta moto encima y parece como si parte de la llanta hubiese estado enterrada en barro, de forma que se ha oxidado, ha perdido el cromado, un desastre, vamos. Es dificil recuperar esto, pero a ver como queda y ya veremos si recuperamos, lo dejamos así, o qué.

A continuación he quitado las zapatas viejas, le he dado un repaso al plato portazapatas y le he colocado las zapatas nuevas, que, por cierto, me llegaron ayer y me costaron 100 euros (delanteras y traseras).

Despues he montado la cámara y la cubierta

y he colocado la rueda en su sitio.

Y con esto he dado de mano. Me he vuelto en la BMW, pero antes le he hecho una fotillo a Maya.

La carretera la mar de bien: ni mosquitos, ni tíos de verde emboscados. No hay como poner la temperatura un poquito mas alta para que se escondan todos: 41,4 ºC en el cockpit. En el asiento, no quiero ni pensarlo.