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viernes, 25 de diciembre de 2015

376.- SIGO CON LA DUCATI

Me había quedado en la limpieza del circuito de freno delantero. Una vez acabada, cuando empecé a purgar el circuito, se rompió el manguito ¿como? Ni idea, el caso es que aquello no cogia presión a pesar de darle repetidas veces a la bomba. Me asomé y ví que junto al purgador de la pinza derecha, en la cogida del manguito, había una fuga importante. Al tacto se nota la goma mucho más blandengue, así que estoy muy contento de que se haya roto en el taller y no antes de entrar en una curva cerrada  frenando  en condiciones.



Pedí el repuesto correspondiente y me llegó ayer.


Así que hoy he aprovechado y lo he montado. No tiene más ciencia que la de poner las arandelas de cobre en su sitio y apretar a su par.




A continuación, llenar el depósito de expansión y bombear hasta conseguir eliminar todas las burbujas de aire del circuito, y con eso y el cambio de pastillas que le hice el otro ida ya tenemos la Ducati operativa para una buena temporada, al menos en lo que a frenos se refiere.
Para acabar me la he llevado a una gasolinera y le he dado un buen baño con agua para quitar cualquier posible resto de liquido de frenos.

sábado, 15 de marzo de 2014

340.- DE NUEVO EN LA BRECHA

Los que siguen el blog ya se habrán dado cuenta de que hay un salto que no pega ni con cola: resulta que un dia estoy desarmando la R80R y la dejo totalmente desarmada cuando me vuelvo a Sevilla, y en la siguiente entrada vuelvo desde Sevilla con esa misma moto averiada, camino de Alfarnate. Aquí ha pasado algo raro, y así es: entre ambas entradas hay un fin de semana en que me fui a Ronda con mi mujer y mi hijo y casi mejor no entrar en detalles, pero en resumidas cuentas pasó lo siguiente: noss cayó toda el agua del mundo, mi hijo se llevaba la Honda VFR para hacerle un cambio de aceites y filtros y al meterla en el garaje se le olvidó quitar la pata de cabra, con lo que se pegó un morrón hacia el lado derecho rompiendo y arañando toda la mitad derecha del carenado. Obviamente, con el cabreo que me pillé no hice ni una foto. De todas formas monté la R80R (ya me habian llegado  los cojinetes que necesitaba). Para volver a Sevilla le dejé a mi hijo la R65, ya que la VFR no se podía conducir porque tambien se había roto la maneta de freno y Maricruz y yo nos volvimos en la R80R reparada. A lo largo de la semana la dichosa R80R, a la que le había puesto la caja de cambios que tenía de reserva, me ha demostrado que el retén del eje de salida estaba en mal estado, y eso es algo que no solo no se arregla, sino que cada vez va a mas, y acabó yendo a tan mal que tuvo que volverme a Ronda a cambiarla en vez de seguir hasta Alfarnate (ver entrada anterior).
Esta semana he vuelto a Ronda, esta vez con muy buen tiempo, en la R100RS, dispuesto a hacer algunas cosas que tenía pendientes.
Lo primero arreglar el latiguillo del freno trasero de la R1100S, que tambien me había llegado nuevo y con mejor pimnta que el original.


Sustituirlo no tiene mucha ciencia: solo hay que embocar cada extremo en su sitio, colocando las correspondientes arandelas de estanqueidad.



Otra cosa es sangrar el freno, y no porque sea dificil, sin porque al tener puestas las maletas y sus correspondientes soportes, el llegar al bote del liquido de frenos es una tarea un poco más complicada, ya que hay que quitar la maleta, el soporte y el lateral derecho del colín. Nada extraordinario, pero un poco más latoso que quitar solo tres tornillos.


 

 

Acabada la R1100S subí a la mesa la VFR y tras comprobar los daños desmonté los carenados rotos para llevarmelos a Sevilla a arreglar.




Ya que la tenía allí arriba la arranqué, dejé que se calentase un rato, le vacié el aceite y le quité el filtro de aceite.



Mientras salía el aceite me fui a la rueda trasera de la Sherpa y le cambié los retenes, previa limpieza y engrase de los cojinetes.






Volví a la VFR y le puse el filtro de aceite nuevo mojando antes en aceite la junta.




Lo apreté a 16 Nwm, mas a ojo que otra cosa, porque no he sido capaz de encontrar el par de apriete en el libre de la Honda, y rellené con 3,1 litros de Castrol sintético SAE 10W40.


Recogí los tornillos del carenado en una bolsita y los dejé preparados para cuando vuelva el carenado arreglado.


A continuación quité el depósito y cambié el filtro del aire, que no estaba excesivamente sucio; vamos, que lo podía haber dejado, pero ya que estábamos...



Volví a montarlo todo y la saqué a la calle para dejar sitio a la siguiente.


Y la siguiente era la R80R. Anda que npo tiene guasa tener que cambiar otra vez la caja de cambios... lo que pasa es que ahora voy a arreglar la antigua y cuando esté arreglada la cambio, porque si no voy a tener dos cajas dando vueltas y la moto estorbando en todas partes.
Digo yo que debe ser el reten del secundario, porque en realidad no he desmontado mas que el fuelle, pero viendo lo que hay dentro, el unico origen posible es la caja de cambios, porque no cvreo que la valvulina vaya a subirse todo el tramo del cardan desde el grupo cónico.


Quise empezar a desmontar la caja de cambios que está rota, y a tal efecto me hice un util, pero resulta que el util tiene poca resistencia a la torsión y ha acabado hecho un churro, así que tendré que pedirle a Robemumoto el suyo.



Y con esto me pongo al dia, mas o menos.
Me volví a Sevilla en la R1100S que, por cierto, está a la venta por 3800 euros, por si alguien quiere una magnifica moto a un muy buen precio. ¿La causa de la venta? Mas adelante os la contaré.

miércoles, 12 de febrero de 2014

337.- AVERIA DE FRENO TRASERO EN LA 1100S, PUESTA A PUNTO DE LA R80ST Y SIGO CON LA SHERPA

En el título de la entrada está el resumen de todo lo que hice ayer, pero no es tan rápida la cosa, porque realmente el domingo, anteayer, estuve haciendo algunas cosas de la Sherpa. Me había traído el faro la semana pasada para darle un repaso a los cables y al aspecto general, y aprovechando el aburrimiento del domingo por la mañana, me puse con él. El aspecto general del faro es bastante malo; suerte que estas motos casi lo llevaban de adorno. El cerquillo está oxidado y abollado por dentro; por fuera ha sido pintado de color gris. Debajo del color gris hay algunos pequeños desconchones a cuyo través se puede ver la imprimación de color rojo. La parábola reflectora tuvo días mejores, y lo único que medio se salva es el cuerpo del faro que, no obstante, está pintarrajeado con la imprimación roja y con restos de pintura gris. O sea, que hay que lijarlo todo y a ver cómo queda.





Los cables están envueltos en cinta aislante roja que posteriormente fue pintada en negro (doble trabajo). La cinta aislante está tiesa y quebradiza. La retiro toda y resulta que mide casi lo que trae un rollo. No la he medido, pero calculo que sobre cuatro metros de cinta. Los cables también están un poco tiesos, así que lo que haré será comprar un trozo de cable ya enfundado y sustituirlo. La bombilla y el portalámparas están bien.
Con un poco de lija se desprende la capa de pintura gris y aparece la imprimación roja.



Sigo lijando y aparece por fin el cromado.


Y finalmente la causa de tanta pintura: bollos rellenos de rocadur o similar por múltiples abolladuras de algún revolcón gordo. Lo malo es que es en la cara superior del cerquillo, que si no se quedaban así.


Ya veré si busco un cerquillo nuevo o si mando este a cromar. Por lo pronto me voy a poner con los cables, pero eso lo haré cuando tenga un rato libre entre semana.
El lunes me fui a Ronda temprano, sobre las nueve menos cuarto ya estaba en la moto. La previsión del tiempo era de frío intenso y de lluvia e incluso nieve en la Serranía de Ronda, y, efectivamente, el tiempo frío y despejado hasta Cuatro Mojones, y a partir de allí un sirimiri con rasca intensa que no me llegó a afectar gracias a que me había preparado con el mono nuevo impermeable y calentito ¡buena compra!. Además, la R1100S tiene puños calefactados, así que ni siquiera en las manos noté el frío. Fui todo el camino más despacio que lo que lo hago normalmente, porque iba sin freno trasero, que había muerto en la noche del miércoles, a la vuelta de Los Barriles.
Todo había empezado la mañana del miércoles en que al salir del trabajo vi una gota marrón oscura debajo del grupo cónico. ¡Vaya! está tirando aceite -pensé- habrá que revisar el grupo. Por la noche me fui a Los Barriles y en una de las salidas a la calle pude ver todo el flanco derecho de la goma manchado de lo que supuse que era valvulina. Allí hicimos un montón de especulaciones sobre si un retén o el otro que se había ido, que si los cojinetes, que si... yo qué sé... Y ahí se quedó la cosa. Me fui a casa a las doce, o un poco antes, pensando que ya tenía otra tarea que hacer y, mira por donde, en una de las rotondas del puerto (siempre me pasan cosas en ese tramo), al entrar, me quedo sin freno trasero. No iba fuerte, así que ni siquiera un susto, pero eso sí, la sensación de aceleración de la moto al pisar el freno, hundirse el pedal hasta el fondo y no pasar nada. Ahí lo vi. Eso no era aceite, sino liquido de freno, y la única opción era que se hubiese roto el latiguillo o que se hubiese aflojado el tornillo que lo fija a la pinza. La verdad es que lo primero que pensé era que el perro suicida de Alvata había mordisqueado el latiguillo, pero precisamente ese día no se había traído al perro. En cuanto llegué a casa vi con una linterna que la parte final del latiguillo estaba desencajada de la pieza que la aprisiona. Es un latiguillo de goma, que no aparenta excesiva calidad en comparación con uno de acero trenzado. Comprobada la avería lavé bien con agua la parte posterior de la moto para evitar que el liquido de frenos se llevara todo lo que pudiera y la dejé parada el resto de la semana, mas que nada porque en ciudad sí que se usa mucho el freno trasero, y con las calles mojadas, los atascos y solo el freno delantero, lo más fácil era tener un disgusto.
Bueno, como decía, iba para Ronda sin freno trasero, pero sin problemas porque en carretera, a paso normal apenas si lo uso. Llegué sobre las diez y cuarto, mojado por fuera pero calentito, y enseguida me puse a hacer lo primero que tenía que hacer: desmontar el latiguillo para llevármelo a Sevilla a ver si el amigo Fini me podía hacer uno igual.
Desmontar el latiguillo no tiene mucha ciencia porque está muy a la vista.


El sitio por el que ha cedido es esta unión:


Para quitar el latiguillo solo hay que quitar el guardabarros (dos tornillos) quitar las abrazaderas que unen el latiguillo y los cables y quitar los tornillos que lo sujetan por un lado a la pinza y por otro a la conducción hidráulica.


Y aquí está el interfecto (por aquello de que ha palmado).


Seguidamente me puse con una tarea que había dejado pendiente la semana pasada: hacerle una puesta a punto de balancines a la R80ST, que sonaba como una pandereta desafinada: abrir el cárter del alternador para mover cómodamente el cigüeñal, quitar la bujía y meter un destornillador para ver cuando llega al punto muerto superior, abrir el culatín y comprobar si las válvulas se están cruzando en el punto muerto superior.


Como suele ocurrir según la ley de Murphy, el primer culatín que abres es el que está en cruce, así que me voy al otro lado a hacer el reglaje. Cierto que podría darle otra vuelta al cigüeñal, pero es que soy bastante flojo para esas cosas.


En este lado quito la tuerca del escape porque me es mucho más fácil acceder a la tuerca delantera del culatín, tanto para quitarla como para ponerla después. La junta está francamente mala, quebradiza e incluso se quiebra, así que saco una nueva del cajón para sustituirla. A continuación ajusto las válvulas a 0,10 en admisión y a 0,20 en escape.



Cierro el culatín, me voy al otro lado y repito la operación.


El ajuste de apretadura de las tuercas de fijación lo hago a 22 Nm. Es conveniente hacer bien esta operación y ajustar con la dinamométrica, que este tornillito de ajuste vale un pastón.
Y acabado el reglaje la moto suena bastante mejor. Véase y óigase en este vídeo y compárese con el anterior, en la entrada de la semana pasada. Ha mejorado notablemente, y es que estas motos con nada de cariño que le echemos van de lujo.


Y una vez que acabé con las BMW me puse con la Sherpa. La llanta trasera, que ya había desmontado el último día, estaba un poco regular, y un poco regular se ha quedado. He visto que tiene un radio roto, y si lo encuentro antes de poner los neumáticos lo cambiaré, si no se va a quedar así. Lo peor es la cantidad de porquería, golpes arañazos, etc que tiene.


Para apañarla he usado lana de acero gruesa al principio, y fina después, y el resultado creo que es bastante bueno, aunque, claro, todo es mejorable, es cuestión de más horas dándole caña, pero yo no tengo tanta paciencia.



Al plato portazapatas le puse los dos circlips que se rompieron al sacarlas (medida E-11) y le di el mismo tratamiento que a la llanta, lo que pasa es que no hice fotos por el otro lado, pero os la imagináis: muy brillante.


Y con esto di de mano en la rueda trasera, aunque todavía me falta lijar un poco la corona y montarla, pero de eso me acabo de acordar cuando estaba escribiendo esto, así que lo dejaré para el próximo día.
A continuación desmonté la rueda delantera,


dejé la llanta preparada para quitar el neumático


y me puse con el plato portazapatas, que tampoco tiene muy buena pinta que digamos.



Aunque le di una buena friega se me olvidó hacerle fotos, pero no importa, la semana que viene las hago, porque todavía le queda un poco para recuperar el brillo.
Se me había hecho un poco tarde, así que solo quedaba recoger y marcharme. Tenía previsto volverme en la R80R, pero al comprobar la presión en la rueda trasera, al moverla para colocar la válvula en un sitio cómodo noté ruidos raros en la transmisión, con lo que, y hasta que compruebe de qué se trata, se queda parada. O es un cojinete del grupo cónico o es el cardan. Ya lo desmontaré la próxima semana, y mientras tanto me vuelvo en la R100GS, que cada día me gusta más y eso que cada vez me cuesta más subirme a ella. Debo de estar encogiendo con tanta agua. La vuelta sin anécdotas y sin problemas.