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sábado, 13 de junio de 2009

140.- SE FUE MAYA Y VINO LA R65

Se ha ido en el día de más calor del año (por lo menos hasta ahora). Había quedado con Javier, su nuevo dueño, en intercambiarlas y legalizar el intercambio, a las 18,30 en Ardales. Lógicamente, tuve que salir temprano (a las 15,30) hacia Ronda, para cambiar de moto y llegar hasta Ardales. La tarde estaba como para freir huevos en el asfalto, y yo con la R100RS, que lleva calefacción en los pies... Menos mal que ya la tengo vestida de verano con la falda corta, pero aún así, pasé bastante calor durante el camino. El termómetro del cockpit anduvo oscilando entre los 39 y los 42 grados centígrados todo el tiempo. Solo a pocos kilómetros de Ronda, en el Cupí, donde hay un microclima delicioso, bajó hasta los 34 ºC. A las 17,10 estaba en Ronda. Saqué a Maya, le puse la funda de depósito, porque tenía que llevar algunas cosas en la bolsa y las dejé un momento juntas para que se despidieran;

mientras tanto, yo recogía las cosas que iba a entregar con ella: libro de taller, un filtro de aceite nuevo, la varilla del aceite y los papeles de la moto.
Guardé la BMW, arranqué a Maya y nos fuimos los dos bajo un sol de justicia en la que sería nuestra última cita. Todo el camino lo hicimos en silencio; no hacían falta palabras; los dos nos vamos a echar de menos, pero así es la vida...
A las 18 horas estábamos en Ardales, un bonito pueblo malagueño, junto a cuyo ayuntamiento había quedado con Javier.

Me tomé una cerveza en el primer bar que encontré (hay para elegir en la plaza del Ayuntamiento) para quitarme el agobiante calor y la sed y esperé a que dieran las 18,30, momento en que salí a la calle y, efectivamente, allí estaba Javier. Había aparcado la BMW junto a la Honda. Nos saludamos y nos metimos en otro bar a formalizar el intercambio. Sacamos los papeles, los firmamos, intercambiamos documentos, alguna que otra pieza, papeles, llaves, candado, etc.

Acabamos de refrescarnos y salimos a la calle. Allí estaban las dos esperando, pero ahora, cada una tenía un casco desconocido en el asiento.

Arrancamos, intercambiamos los últimos datos (autonomía) y nos fuimos hasta el cruce, donde nos separamos.
Tenía pensado volver a Ronda y dejar allí la R65 hasta que empiece a hacerle cosas, pero me dio el pronto y me volví a Sevilla con ella; de todas formas es algo mas fresquita que la R100RS, aunque venía petardeando y dando tirones en altas.
A las 21,30 estaba recogiendo a Maricruz y diez minutos más tarde estábamos tomando una cerveza con la moto de testigo.

Bueno, ahora queda el cambio de papeles y empezar a trabajar con ella, pero eso será la semana que viene. Ya empiezan a salir algunas ideas en cuanto a transformación, pero lo primero es lo primero: ponerla a punto.

jueves, 11 de junio de 2009

139.- ULTIMOS TOQUES AL AJUAR DE MAYA

Me había quedado el último día en que no había podido remachar el eslabón de cierre de la cadena de transmisión secundaria de la Honda porque no tenía la herramienta adecuada. Hoy, aprovechando que era fiesta en Sevilla, me he escapado un rato a Ronda y he acabado el trabajo del otro día. Obviamente, me he llevado la remachadora, porque si no, estaríamos en las mismas. El remachado es bastante simple con esta herramienta: primero se aprieta para encajar la placa de cierre en los dos pivotes

y después se vuelve a apretar, poniendo las piezas de manera adecuada para remachar los pivotes.

Y es que no hay nada como tener buenas herramientas para que todo te salga bien y de manera más fácil.

Por cierto, la cadena que le he puesto es una DID 525VX. Una muy buena cadena.

Ya, lo único que quedaba era tensar la cadena: se ajustan ambos tensores de cadena a la misma altura

de forma que en el punto medio la cadena tenga una comba de unos 2-3 cm

se aprietan las contratuercas para asegurar que no se mueva, y se aprieta el eje.

Hay que tener en cuenta que las cadenas nuevas suelen ceder un poco tras rodarlas, de forma que es conveniente volver a ajustarla a los 500 km, y después, periodicamente, cuando lo pida, que será sobre los 1000 km.
Finalmente apreté bien el tornillo de sujeción del piñón, y puse la tapa con sus tornillos.

Coloqué en su sitio el interruptor de aviso de que la pata de cabra esta extendida y aproveché para engrasarla;

comprobé que funcionase correctamente el mecanismo

y finalmente puse en su sitio el reenvio de la palanca del cambio.

Y con esto, prácticamente, se me habría acabado el día de trabajo, pero siempre hay cosas que hacer. Me acordé de que el otro día Maricruz me dijo que las herramientas estaban sucísimas, y es verdad, las que había usado para desmontar y montar la transmisión secundaria estaban de pena (ya dije que esta zona es la autentica cloaca de una moto) y he aprovechado para limpiarlas un poco. Tambien he limpiado una de las herramientas mas útiles que tengo y a la que le echo muy poca cuenta: la mesa elevadora, que me ahorra de lumbalgias... Ha quedado como se puede ver en la foto: para comer sopa en ella.

Y todavia me quedaba tiempo para hacer más cosas, así que me fui por la rueda delantera de la OSSA, que, desde luego precisa de unas llantas nuevas, pero le he dado con todo lo que he podido, y algo mas limpia está. Me he estado acordando de toda la porquería que tenía esta moto encima y parece como si parte de la llanta hubiese estado enterrada en barro, de forma que se ha oxidado, ha perdido el cromado, un desastre, vamos. Es dificil recuperar esto, pero a ver como queda y ya veremos si recuperamos, lo dejamos así, o qué.

A continuación he quitado las zapatas viejas, le he dado un repaso al plato portazapatas y le he colocado las zapatas nuevas, que, por cierto, me llegaron ayer y me costaron 100 euros (delanteras y traseras).

Despues he montado la cámara y la cubierta

y he colocado la rueda en su sitio.

Y con esto he dado de mano. Me he vuelto en la BMW, pero antes le he hecho una fotillo a Maya.

La carretera la mar de bien: ni mosquitos, ni tíos de verde emboscados. No hay como poner la temperatura un poquito mas alta para que se escondan todos: 41,4 ºC en el cockpit. En el asiento, no quiero ni pensarlo.

sábado, 30 de mayo de 2009

136.- LA EMANCIPACION DE MAYA. O SEA, QUE SE ME VA.

Estaba claro que esto no podía durar. Ella no me decía nada, pero la miraba y pensaba que ella a su vez pensaba que yo era demasiado mayor; sobre todo cuando me veía tontear con la BMW. Si es que en el fondo es un guayabito... Me gustaba mucho Maya; me gustaban esa mirada dulce, ese color amarillo Nissan, japonés como ella, y ese ronroneo del ralentí cuando le acariciaba el depósito después de arrancarla, pero se acabó. Se ha enamorado de uno más joven que yo, quizás con menos experiencia, pero eso se aprende, me ha dicho esta tarde cuando le he preguntado, con dos lagrimones en los ojos que quien le va a cambiar ahora los aceites y le va a apretar las tuercas con cariño, aunque, ya lo sé, alguna vez me he pasado... Ha sido una despedida breve, aunque sé que tardaré en olvidarla, y aunque físicamente aun no se ha ido, se que ya no es mía, es de ese otro que se la ha llevado en mis narices... pero me ha dejado una R65 a cambio, que, a partir de ahora se llamará R64ASSI, y ya me las ingeniaré para hacerle un logo a medida.
A lo que iba, que había puesto en venta a Maya hace uno o dos meses; en realidad estaba en venta o la cambiaba por una BMW 2 válvulas. Se han interesado algunos, sobre todo algunos seguidores de este blog, que se extrañaban de que quisiera venderla después del trasteo que le he hecho, que la he dejado casi como recién salida de fábrica. Eso es porque la gente es mal pensada, porque mas claros que están los trabajos que les hago a mis motos... Están los aciertos y los errores (y no digo nada de la pintura de la R100RS que todavía estoy cabreado) pero la gente piensa que todo el mundo es un chorizo ¿será por aquello de piensa el ladrón...? No sé. El caso es que llamaban algunos, escribían otros, pero ninguno con una determinación firme de comprar. Ellos se lo pierden, porque Maya es una pequeña joya cuyo verdadero valor está aún por tasar, aunque yo le puse un precio que consideré justo, teniendo en cuenta los trabajos que le he hecho y el estado general de la moto.
Y vuelvo a lo que iba, que me salgo por la tangente: uno de los que me ha llamado me ha dicho que tenía una R65 que vendía aproximadamente por el mismo precio que yo la Honda, y que si estaba interesado, podíamos quedar, ver las motos, etc. Nos hemos intercambiado impresiones y fotos por correo electrónico y hoy hemos quedado para conocernos en persona y probar as motos. Hemos quedado a las 12 de la mañana en Campillos, lugar que no nos venía demasiado mal a ninguno de los dos, y allí hemos estado charlando y probando las motos. Nosotros hemos tenido que ir antes a Ronda, con la Sprint, cambiar de moto y después ir a Campillos.

Por mi parte me he encontrado una moto mucho más avejentada de lo que aparecía en las fotos, pero en un estado aceptable para meterle mano y dejarla en perfectas condiciones, porque tiene buena compresión y responde aceptablemente bien al manejo. La matrícula es de noviembre de 2007, lo que indica que ha sido rematriculada, lo cual, por supuesto, no implica nada malo. La pintura está bien, pero lo demás tiene sus defectillos. Así, sin meterme en muchas profundidades, he observado que:
  • Los líquidos están en pésimo estado, pero por lo menos tiene líquidos, así que eso no es mucho problema. Como siempre, desmontar-limpiar-montar-rellenar. Y digo los líquidos porque el aceite está sucio, la gasolina deja mucha porquería en el filtro (depósito con muchísimas impurezas, posiblemente habrá que sanearlo por dentro) y el liquido de freno delantero (en la rueda trasera lleva tambor) tiene un color miel sucia que habla de que lleva demasiado tiempo ahí.
  • Hay que arreglar el caballete, porque roza en el lado izquierdo en las curvas (cortar y soldar el resalte en un sitio menos prominente).
  • Todas las piezas de aluminio precisan de un cariñoso pulido de los que yo me sé, y algunas de ellas precisan de pintura, pero esto es algo muy agradecido, que le da un cambio espectacular a la moto.
  • Las válvulas del cilindro derecho no traquetean como debieran, así que habrá que hacer una puesta a punto. Como dice MrTwinflat, válvula que suena, válvula feliz, y estas no sonaban mucho.
  • Cuando se le pide yesca se queda sin caldo. Posiblemente lo que decía en el primer punto, que los filtros están atascados y no dejan pasar gasolina. Limpieza y puesta a punto de carburadores apuntada como tarea prioritaria después de sanear el depósito.
  • Los platinos están mal, y el condensador posiblemente también. Hay que cambiarlos.
  • Rezuma algo de aceite por la base del cilindro derecho, sin embargo las juntas de los empujadores parecen estar bien. Habrá que repasar eso, y lo malo es que esa zona es muy dada al poyaque: po ya que estamos aquí vamos a cambiar los casquillos de biela, por ejemplo.
  • No me fío mucho de las zapatas del freno trasero, ni del ángulo que forma la leva, así que lo repasaré a ver cómo está.
  • Los cables de bujía están agrietados, pero parece que cumplen su función todavía. Las bujías hay que ponerlas nuevas.
  • Las llantas están pidiendo a gritos lo mismo que todas las partes de aluminio: limpieza y pintura. El neumático trasero es un neumático delantero de otra moto, lo que no es nada bueno, ya que no tienen la misma función y no se deben cambiar así como así; además es de un perfil mas bajo que el que le corresponde, de forma que contribuye a que roce el caballete.
  • Los amortiguadores amortiguan, pero de todas formas desmontaré la horquilla y le cambiaré el aceite.
  • Los espejos retrovisores son muy monos, pero un peligro, porque no se ve nada por ellos, ya que son pequeños y la varilla es corta, con lo que sobresalen muy poco. Hay que cambiarlos.
  • No tiene herramientas, así que habrá que agenciarle las más imprescindibles por si se queda uno tirado.
Y con eso ya tengo tarea para una buena temporada. Aparte, me gustaría darle un poco de mi personalidad, así que, en cuanto a estética algo habrá que hacerle, pero como vamos a tener tiempo para ir conociéndonos, lo pensaré despacito; me inclino por un estilo café racer, pero no descarto nada.
Después de probar las motos hemos vuelto a Ronda a soltar a Maya, y dado que tenía pedido un kit de transmisión secundaria, se lo voy a poner para entregar la moto en las mejores condiciones, además de que, de todas formas se lo iba a poner, que para eso lo había pedido. Con tal fin me he metido en la auténtica cloaca de la moto. El sitio mas guarro, con diferencia, de cualquier moto, es el piñón de arrastre. No os podéis hacer una idea de la cantidad de porquería que ahí se acumula: especialmente grasa que sale despedida de la cadena y que se va amontonando formando un pegotón informe alrededor del piñón, pero también pajotes, insectos, piedrecitas, que se quedan pegados a la grasa. Además, como esa grasa que se pone en la cadena está formulada para que sea bastante mas pegajosa que cualquier otra, cuesta quitarla de ahí lo que no está en los escritos.
He procedido, previa subida de la moto a la mesa, y estudio de lo que iba a hacer,

a quitar la tapa que oculta el piñón de arrastre y gracias a la cual los zapatos de los moteros duran limpios un poco mas, y he comprobado que, tal y como imaginaba, la cloaca estaba a tope de pringue, y no solo la cloaca, sino también la tapa de la cloaca.

Menos mal que con un buen petroleado se produce una transferencia de la grasa a la mesa, la camisa, el pantalón, las gafas y la nariz

y el resultado es bastante bueno. Vamos, ni que hubiera pasado una cuadrilla de varilleros.

A continuación he extraído el piñón, que sí que estaba pidiendo a gritos la sustitución, y he acabado de limpiar la zona. A ver en que taller te dejan esto así de limpio con un cambio de transmisión secundaria...

La cadena tenía algunos eslabones gripados y además ya había dado de sí todo lo que puede dar una cadena, y como lo unico que le queda por hacer es romperse, mejor cambiarla.

Va a mejorar mucho la suavidad de marcha de esta moto con el kit de transmisión nuevo. Lástima que no lo voy a poder disfrutar mucho tiempo.
Y aquí se acabó el día, porque no tenía en Ronda ni el kit de transmisión ni las herramientas necesarias. Seguiremos la semana que viene.
La vuelta con un calorazo tremendo, y mosquitos a punta de pala, y mariposas huevo frito (las que ves a lo lejos en la carretera y dices: esa pa mí. Y efectivamente, un huevo frito en mitad de la visera).

domingo, 17 de mayo de 2009

132.- UN PAR DE ARREGLOS Y UN PEQUEÑO CONTRATIEMPO

Este sábado quería haberlo dedicado a laquear todas las piezas de la moto, pero cuando he llegado me he encontrado con que todos los fileteados se habían despegado, así que casi todo el trabajo del último día desperdiciado. No me ha sentado bien, la verdad, pero no hay mal que por bien no venga. Ni corto ni perezoso he quitado los restos de vinilo y le he puesto cinta para filetear al guardabarros y al depósito, y seguidamente, con un pincel, he pintado el doble fileteado.

El resultado no ha sido todo lo bueno que yo hubiera deseado, así que me voy a pensar lo próximo que vaya a hacer con la pintura, si ponerle un fileteado, si no ponérselo, si de pegatina o pintado, y de paso me voy a pensar también lo del color, porque sigue sin gustarme ese tono anaranjado que me ha quedado. En un momento dado le doy una manita fina de lija para matizar y vuelvo a pintar con un color adecuado. Pero por ahora me retiro de la pintura hasta que se me pase el cabreo.
Dejada a un lado la pintura me fui a hacer cosas que se me dan un poco mejor. Para empezar arreglé el interruptor de la luz del freno delantero de la Honda, que hacía tiempo que no funcionaba (desde que la compré). Es una pequeña pieza que tiene un saliente apoyado en un muelle que al presionar la maneta de freno cierra el circuito electrico haciendo que se encienda el piloto trasero. Pues bien, el interruptor viejo tenía completamente gastado o roto, el pequeño saliente donde la maneta hace el apoyo, de forma que por más que se apretase el freno, nada se movía en el interior y el circuito no se cerraba. Es bueno para no dar pistas al que venga detrás de donde frenas, e incluso volverlo loco encendiendo el piloto en sitios insospechados y dejándolo apagado en frenadas importantes o no encendiéndolo sino hasta el final de la frenada ¡malo que es uno...!

El arreglo es bien sencillo: se desconectan las dos conexiones del interruptor, se extrae el interruptor viejo quitando el tornillo que lo sujeta y se pone el nuevo; se vuelven a conectar los cables, y ¡listos!

Seguidamente me puse con la dirección de la Honda. Últimamente estaba haciendo un clonk cada vez que tocaba el freno o cogía un bache, indicativo de que la dirección iba algo flojilla. Para arreglarlo solo hay que desmontar el puente superior de la tija y llegar a la tuerca de ajuste (nº 10 en el esquema) para apretarla.

Lo primero que hay que hacer es no complicarse mucho, porque si uno desmonta todo lo que dicen los japos, aparte de poner el taller lleno de piezas por todas partes, la hora de comer no llega hasta el dia siguiente. Lo que hice yo fue lo siguiente: primero desmontar el manillar quitando los cuatro tornillos que lo sujetan al puente superior de la tija.

Dejé el manillar recogido encima de los relojes cuidando de que ni el latiguillo de freno ni los cables sufrieran dobleces ni posturas forzadas.

Después aflojé los tornillos de sujeción de las barras de la horquilla y la tuerca superior de la dirección, con lo que el puente superior queda totalmente libre

de forma que dando unos golpecitos por debajo, ora en un lado, ora en el otro, dejamos al descubierto la tuerca de apriete (10 en el esquema) y la contratuerca (8 en el esquema) que impide que se afloje.

Entre ambas va una arandela de seguridad o de cierre con solapas que se introducen entre las almenas de las dos tuercas para asegurar la inmovilidad. Hay que llevar las solapas al plano horizontal y ya te permite apretar las tuercas, lo que supongo que debe hacerse con una llave especial que yo no tengo, pero hace las mismas funciones un destornillador aplicado adecuadamente y golpeado a modo de cincel.

Logrado el apriete correcto, se vuelven las solapas a sus sitios respectivos y se golpea suavamente el puente de la tija por arriba para volver a colocarlo en su sitio.

Y ya, lo único que queda es volver a ponerlo todo en su sitio siguiendo el orden inverso al de desmontaje,

y probar la moto para comprobar que el desagradable ruido ha desaparecido,

aunque sea haciendo un poco el payaso, montando "a la jineta".

Acabada lo Honda, me fui por la BMW, con la que había tenido algún pequeño problema en el último cambio de aceite con las juntas de los manguitos del radiador, de forma que perdía algo de aceite mientras estaba en marcha. También pude observar que por el culatín izquierdo había tirado unas gotas de aceite porque no le había puesto silicona de juntas confiando en la estanqueidad de la junta, y desde hacía tiempo tambien venía observando que estaba manchando un poco entre el cilindro y la culata derechos.

Todo esto tenía que ser reparado, que está bien que mi moto marque un poco el territorio, pero tampoco vamos a ir dejando un charco de aceite en cada parada.
El culatín, una vez desmontado me demostró el porque de la mancha: si bien la junta estaba buena (tiene un año mas o menos, así que lleva un par de cambios de aceite y un par de puestas a punto, o sea unas tres o cuatro aberturas) no había retirado completamente los restos de silicona antiguos, de forma que ahora el cierre no se hacía plano contra plano, sino que quedaban algunos pequeños salientes que permitían que los vapores de aceite pudiera rezumar un poco. Limpieza con una cuñita de madera de las superficies y aplicación de una nueva capa de Nural 60 (es como el Nural 28 pero de color negro en vez de naranja, con lo que no da el cante que daba el otro).

Desmonté el culatín del lado derecho, le apliqué la misma medicina que al otro y le di un apriete a las tuercas de la culata, pero estaban todas en su par de apriete correcto, así que me imagino que este verano habrá que desmontar y poner juntas de culata nuevas para evitar esas manchas.
Finalmente me puse con los manguitos del radiador. Saqué los tornillos, limpié los restos que tenían (uno de ellos tenía una junta incrustada que precisó de un corte con la sierra para poder sacarla),

les puse juntas nuevas de aluminio, y los apreté a su par (19-20 Nm segun el Churchill) pero, como ocurre muchas veces con los tornillos viejos, se me rompió uno de ellos

Afortunadamente no costó trabajo sacar el trozo roto de la rosca, pero me quedé sin BMW para la vuelta, porque si el otro día goteaba un poco, sin este tornillo se vacía el cárter en cinco minutos.
Y como ya no podía hacer nada más que esperar a tener este tornillo, me dediqué a darle un petroleado a los bajos del motor, aprovechando que la moto estaba encima del elevador, y así de paso limpiaba un poco la mesa, que lleva una buena temporada recogiendo pringue.

Y ahí quedó eso. Me di un paseito para ver el huerto de mi hermano, que ya por lo menos parece que tiene algo de verdor, incluso puede identificarse alguna tomatera

Para acabar, y antes de volverme con la Hondita, le di un buen lavado a la Sprint.
La vuelta agradable. Mi mujer nunca había hecho un viaje con la Honda, y la experiencia le ha resultado agradable, aunque dice que el asiento es algo duro (en realidad es la suspensión, pero para qué vamos a discutir...)