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lunes, 13 de abril de 2015

368.- GOMA NUEVA EN LA SPRINT Y EL EMBRAGUE DE LA DUCATI

La Sprint me ha dado dos avisos como de una cuarta en sendas curvas a la izquierda. Viendo cómo esta el neumático delantero, no me extraña. Lo que no me explico es cómo me he comido toda la banda izquierda cuando la derecha está todavía buena ¿Será un neumático asimétrico? 


Bueno el caso es que traía un Bridgestone BT021 que ha durado casi los 15000 km, pero lo voy a cambiar por un Bridgestone BT023, un poco más duro. Ya lo he pedido y lo montaré en cuanto llegue que este ya no me da confianza.
Por otra parte, aún no me han llegado los discos de embrague: Se ve que estos de Ducati no van tan rápidos como sus motos. En cuanto lleguen me pongo a la tarea y de paso intentaré quitarle ese sonido tan feísimo que tienen estos embragues en seco.


La goma ya está montada. Al final he puesto la Bridgestone BT 023 GT, todavía un poco más dura que la otra. A ver cuanto dura la dura. Desde luego, nada más probarla se nota en las curvas: se le insinua que hay que tumbar y ya se ha tumbado. ¡Cómo me gusta ir con gomas nuevas!


¡Qué mal se ve la goma! Como que estaba todo mojado y se he llenado de porquería. Bueno, es así de bonita.


Bueno, ya han llegado las piezas ¡veinticuatro días después de hacer el pedido! y encima no me han llegado todas las cosas que había pedido. Francamente, no me ha parecido un sitio que recomendase a mis amigos. A partir de ahora buscaré en el concesionario o ya veremos, pero me parece que no vuelvo a pedir en Proeuroparts.
En fin, vamos a lo que vamos: es feria en Sevilla, pero no es lo que más me gusta, ya lo sabéis los que me conocéis, así que ningún inconveniente para ir a trabajar.
A las diez ya estaba enfrente de la moto y con el primer problema enfrente, que no tengo una llave 32 para quitar la tuerca que sujeta el plato del embrague. A buscarla, pero es sábado y casi todo está cerrado. Al final la encuentro en un Norauto y me puedo poner a trabajar a las diez y media pasaditas.
Como ya había quitado la tapa del embrague el otro día, pues eso que me ahorro. Ahora a quitar los tornillos que sujetan los muelles. Tranquilos que no saltan. Antes de eso he marcado con rotulador verde la posición en que va el plato empujador con los tornillos, porque tienen posición, y aunque es facil verla porque el plato tiene un triangulo y uno de los tornillos tiene una muesca dividiéndolo en dos, mejor se ve con los colorines. Luego volvemos sobre esto.


Uno tras otro hasta que están fuera los seis tornillos, los casquillos y los muelles. Los reservamos porque nos van a hacer falta.


Una vez fuera los tornillos y los muelles ya podemos sacar el plato empujador, que tiene una varilla muy larga con unas tóricas que hay que comprobar si están bien, y si no, sustituirlas. Estas estaban bien, así que ni tocarlas.



Y ya podemos ponernos a sacar discos. Los primeros salen muy bien, pero para los mas profundos tendremos que ayudarnos con algún útil como por ejemplo una llave allen fina.


Cuando están todos fuera ya podemos ver el aspecto que presenta la campana del embrague, mas mordisqueada que el capuchón de un boli.


Y por ahora ya llevamos fuera unas cuantas cosas: tornillos, casquillos, muelles y discos. Seguimos desmontando porque la campana hay que cambiarla, que tiene un estado deplorable y eso hace que suene a rayos y truenos.


Ahora necesitamos de la artillería pesada: una llave para inmovilizar la maza del embrague y la campana y una llave de vaso de 32 mm para quitar la tuerca que sujeta la maza. A pesar de la longitud de los brazos de palanca, eché las asaduras para quitar la puñetera tuerca, que va apretada a 190 Nm, pero me parece que esta iba al doble. Con deciros que hasta salí a la calle a ver si encontraba algún pedazo de hierro o similar para aumentar el brazo de palanca... No lo encontré, pero el paseo me devolvió las fuerzas y entre eso y que la tuerca ya estaba aburrida, pues conseguí aflojarla.



Una vez fuera la tuerca encontramos diversas piezas y arandelas que pongo aqui en orden para cuando llegue el momento del montaje. De mas exterior a mas interior: tuerca, arandela de fijación, casquillo, arandela con forma de margarita, junta tórica y finalmente la maza del embrague.


Ahora, dejando la llave que sujeta la maza y la campana podemos desatornillar los ocho tornillos que sujetan la campana.


Una vez fuera todos los tornillos damos unos golpecitos a la campana para que se suelte, y a la calle.


Está bastante marcada como podéis ver en esta foto en que esta comparada con la nueva.


Limpiamos un poco toda la cavidad y empezamos a montar el embrague.


La campana se fija con sus ocho tornillos apretados a 15 Nm y a los que se les pone fijador de tornillos. Obviamente, tenemos que inmovilizar con la llave fijadora de la campana, si no gira cuando apretemos los tornillos.



Ahora montamos la maza. Esto no tiene mucha ciencia. Solo hay que ponerla en el eje.


A continuación ponemos la tórica y nos fijamos en que se quede bien puesta para evitar pellizcos indeseados.



A continuación la arandela grande con forma de margarita,


el casquillo,


la arandela de fijación


y, por fin, la tuerca, a la que no solo no le ponemos fijación, sino que la untamos en su interior con grasa de litio.


Y apretamos a 190 Nm, que es casi el límite superior de mi dinamométrica.



Una vez colocada la maza podemos empezar a poner los discos. En primer lugar dos discos lisos


seguidamente un disco con ferodo


seguimos con un disco liso especial, que tiene un lado cóncavo y uno convexo (es poquito, hay que fijarse bien para ver cual es cual) y lo ponemos con la parte cóncava hacia afuera.


ahora metemos alternativamente discos con ferodo y discos lisos, empezando con uno con ferodo y acabando con uno liso.


Ahora colocamos el plato empujador y tenemos en cuenta lo que antes decía que había marcado en verde, pero que en realidad no hace falta porque se ven bastante bien la muesca en el tetón y el triangulo en el plato, que deben coincidir.


Ahora colocamos los muelles, los casquillos y los tornillos y los apretamos en estrella a  5 Nm.




Y ya podemos colocar la tapa porque hemos acabado con el embrague. Ahora va bastante mejor y no suena a cascarria.
Antes




Después


De todas formas, poner el embrague fue facil comparado con lo que me costó volver a colocarle el carenado, pero por fin pude dejarlo en su sitio y enterarme para la próxima de cómo va. Por cierto, lo próximo que le haga, aparte de pegarle un petroleado y un buen lavado, será cambiarle las correas de distribución, que no sé que tiempo tienen, así que voy a empezar a buscarlas, que ya he visto lo que tardan en venir los repuestos.




Conclusión: cambiar el embrague en esta moto está chupado, todo lo contrario que en la BMW, en la que hay que desmontar media moto para llegar al disco de embrague, pero me temo que el reglaje de válvulas no va a ser tan sencillo como en la BMW. Ya lo veremos cuando llegue el momento.
Y con esto y un bizcocho...

viernes, 12 de diciembre de 2014

362.- VIAJE RELAMPAGO A SANTIAGO DE COMPOSTELA

Aprovechando que tenía que asistir a un juicio en Santiago he decidido darme un buen paseo en moto, de esos que te dejan el trasero plano para una temporada. Si, ya sé que hay aviones, trenes y hasta coches, pero es que el que nace motorista se muere motorista (lo de motero y motorista es como lo de chapero y chapista, que no tiene discusión, vamos) así que decidí que me iba en mi moto y eso es lo que hay. Adelanté la salida un día aprovechando que el día ocho era fiesta por aquello de no vaya a ser que me caiga la mundial y tenga que hacer el viaje en dos etapas, aunque el que me conoce ya sabe que soy de los que sale a la hora que sale y llega siempre a la hora de comer, o sea, que hasta que no se llega no se come, y da igual que sean quinientos que mil los kilómetros a hacer.
Mi compañera iba a ser la Triumph Sprint, a la que me estoy aficionando sobremanera, que cada vez nos llevamos mejor. Como ya tenía la goma trasera medio lista la cambié la semana pasada. Por cierto, de fábrica venía con un Bridgestone BT021 que no me ha dado mal resultado, ya que me ha parecido una goma muy fiable y la he cambiado con 10500 km, aunque aun podría haber durado algo más, calculo que hasta los 11000 km, pero mejor no arriesgarse a hacer viajes largos con una goma medio lista de papeles, que después no encuentras quien la cambie o no encuentras el modelo, o pinchas, o ... Total, que, como digo, decidí cambiar la goma antes del viaje. Le he puesto una Bridgestone BT023, muy parecida pero algo más dura, a ver si consigo sacarle unos cuantos kilómetros más.
El sábado amaneció fresquito. Me levanté temprano, cosa que no me cuesta mucho últimamente, porque me despierto a las cuatro y ahí se acabó la noche, y preparé rápidamente toda la impedimenta: pantalón de cordura, chaqueta de cordura, ropa interior térmica y mono de agua térmico. Con eso suponía que debía ir bien cubierto para lluvia y para frío. Además preparé la maleta con el traje de los juicios, ropa interior "normal" y útiles de aseo. A las seis y media estaba listo y desayunando. Una ducha rápida y a vestirse. A las ocho de la mañana en punto ya estaba saliendo del semáforo camino de la Ruta de la Plata. A mi izquierda, por delante, mi sombra se dibujaba, alargada, sobre la carretera, manteniendo un pique conmigo; un poco más arriba la luna llena observaba que a mi derecha , ligeramente por detrás, empezaba a asomarse el sol. Hacía fresquete, la verdad, pero no más que otras veces, unos 3-4 ºC, que fueron bajando conforme iba avanzando hacia el norte.  Los puños calefactados ayudan mucho en estas circunstancias, porque por buenos que sean los guantes el frío acaba por vencer el aislamiento y ahí empieza la tortura china. Había previsto esa circunstancia y llevaba otro par de guantes en una de las maletas, aunque al final no tuve necesidad de usarlos. 
La primera parada en Mérida, a repostar, a las 9:21 horas, porque había salido con el depósito a medias. La señorita de la caja se quedó muy sorprendida de lo fría que estaba la tarjeta de crédito. Le dije que me extrañaba mucho porque la llevaba al lado del corazón, me sonrió, me cobró y me fui por donde había venido. Muy mona la señorita, por cierto.
Desde Mérida hasta Martinamor, a las 11:25 horas, un poco antes de Salamanca, donde volví a repostar. Un poco antes había pasado por la Sierra de Béjar, que estaba nevada y con el suelo húmedo.
Aunque el ambiente era muy frío no lo estaba pasando mal excepto en las manos, e incluso iba admirando el paisaje y sobre todo pensando, que ya sabéis lo mucho que se piensa cuando se viaja solo durante muchos kilómetros. Las ideas te van desde el motivo del viaje a la belleza del paisaje, del consumo de la moto a ver cómo acabas el mes, de los amigos que hace tiempo que no ves a la comida del sábado próximo... La verdad es que le pegas un repaso a todo.
Poco a poco iban pasando los kilómetros, pasé por Zamora, donde la Ruta de la Plata pierde un carril y el doble sentido y pasé a Galicia. Es casi como en el Puerto de Pajares: a un lado de los túneles entre Lubian y Vilavella sol sin nubes; al otro lado lloviendo. Eso sí, la temperatura había mejorado bastante, y casi se agradecía la lluvia para limpiar la visera del casco.
Nuevo repostaje en Riós a las 13:41 horas. Llamo desde allí a Jose Maria y le digo, sin saber exactamente donde estaba, que debía estar a pocos kilómetros de Orense. Quedo con él a comer una hora y poco después en la Bodeguilla de San Roque, ya que de Orense a Santiago hay una hora mas o menos de viaje. Lo que no sabía yo es que estaba a 90 km de Orense, o sea, a 190 km de Santiago. Cuando me di cuenta tuve que empezar a apretar para intentar llegar a tiempo, cosa imposible con nuestra actual legislación de tráfico, so pena de acabar en la cárcel. De todas formas me las arreglé, pese a que me llovió bastante, para estar en la Bodeguilla de San Roque a los postres y pude acompañarlos con un plato de buen queso con anchoas y pan de verdad ¡qué bueno el pan gallego! regado con un buen par de cervezas. Después de esto, al hotel a deshacer las maletas. Me hospedé en el Miradoiro de Bellvís, sitio donde ya había estado antes con Maricruz y que está francamente bien en relación calidad/precio/situación/amabilidad, y que por ahora es mi hotel de referencia cuando voy a Santiago, porque además tiene un sitio especial para motos y bicicletas, vigilado y cubierto. Por cierto, que allí hice la única foto en la que ha salido la moto en todo el viaje, pero es que no me paro para nada en cuanto me subo.


Una buena ducha y ropa limpia te entonan el cuerpo, así que a dar un paseo por Santiago, que es una ciudad que me encanta, a ver cómo siguen sus piedras. Por lo pronto, las calles bastante desiertas y húmedas ¿serán las lágrimas de aquella niña que lloró por un tuno? Pues lo mismo si y lo mismo no, que para eso estamos en Galicia.





Más piedras y la catedral envuelta en andamios, como la última vez que estuve.








En el inicio de la calle del Franco el bar Dakar. En la otra punta de la calle el bar O Paris. Era clásico hacerse todos los bares del Paris-Dakar y llegar a la Plaza del Obradoiro de aquella manera: a cuatro patas, vamos.


Y de vuelta al hotel me encuentro con un viejo conocido: Alfonso II el Casto, a quien ya conocía de la misma guisa en la Catedral de Oviedo. Unas poses que le ponen al pobre...


El resto de la tarde, ya sin luz, lo dediqué junto con mi amigo Jose Maria y su esposa, a visitas culturales y gastronómicas por los distribuidores de cervezas Estrella Galicia, y a temprana hora, que los mil kilómetros del tirón se notan, a la camita.
El martes lo dediqué por una parte a compromisos laborales, que había que dejar atados los ultimos cabos, y por otra parte a visitar los distribuidores de cerveza que me habían quedado por ver el dia anterior. Comida en un local de la Rua de San Pedro que estaba francamente bien

 



Un paseo por los alrededores del Museo do Pobo Galego para bajar la opípara comida, incluso con foto bajo un roble, y por la tarde nueva reunión de trabajo para acabar de perfilar los flecos que quedaban pendientes.


Acabada la reunión, una cena ligera (una cerveza y un par de tapas, vamos) y a la cama.
Al dia siguiente, miércoles, juicio a las 10:30 horas. A las 11:30 ya había acabado. De nuevo al hotel a quitarme el traje de juicios y ponerme el de motorista y a las 12 en punto arrancando la moto para volverme a Sevilla. Llueve ligeramente. Mil kilómetros dan mucho para pensar, así que hay que tomarse las cosas con tranquilidad y no empezar a agobiarse. Primero comprobar que todo va bien, que no hay ruidos raros, que el consumo sigue siendo adecuado, que no te pasas con la velocidad, que sin darte cuenta te pasas del límite con mucha facilidad... Cuando ya llevas un rato y lo has comprobado todo empiezas a pensar en media vida, e igual que la carretera se va quedando atrás los recuerdos se te van apareciendo y se van descolgando. No pasa mucho tiempo cuando se enciende la luz de la reserva. Cuando se enciende todavía hay como para hacer unos 60 ó 70 km, así que no hay que agobiarse mucho, pero de todas formas no me gusta apurar el depósito, así que me salgo en Piñor y echo gasolina. Han pasado solo 40 minutos desde que salí. Sigo adelante dándole vueltas a mis pensamientos, viendo el paisaje y esperando salir de Galicia para que deje de llover, aunque de todas formas no es mucha la cantidad de agua que cae.
Un poco más allá entro en Castilla-León y como tenía pensado se acaba el agua. Siguiente repostaje en Montamarta, provincia de Zamora. Son las 15:05 horas y he tenido algo de sueño, que, afortunadamente, me abandona después de echar gasolina y no vuelve a aparecer. No he comido nada, pero tampoco tengo hambre. Ni sed. Sigo a mi paso hasta más allá de Cáceres en que vuelve a encenderse la reserva. Paro en Valdesalor y reposto nuevamente. Son las 17:26 horas.Calculo que ya no tengo que echar más gasolina.
En Mérida me quedo sin sol, que se esconde tres las montañas. Menos mal, porque ya llevaba un rato dándome la lata, que lo llevaba de frente todo el tiempo. Pero también empieza a bajar la temperatura. Tengo que buscarle un termómetro a esta moto. Voy pensando que voy a llegar demasiado pronto. De haber llegado a las 9 más o menos me habría pasado por Los Barriles, pero si llego mucho más temprano me temo que no voy a ir, que una vez que aparque la moto me van a quedar pocas ganas de volver a cogerla.
A las 19:15 horas estoy entrando en la cochera. Solo he tardado siete horas y cuarto, pero es que ni he comido, ni he bebido y ni siquiera he orinado. Eso es un viaje del tirón.
He pasado por las provincias de Sevilla-Huelva-Badajoz-Cáceres-Salamanca-Zamora-Orense-Pontevedra-La Coruña. No está mal. La moto se ha portado fenomenalmente, pero sigo echando de menos el cardan. Eso de tener que engrasar la cadena cada dos repostajes es un auténtico rollazo.
Bueno, lo mismo cuando pase el año, si me recupero un poco económicamente del palo que me van a dar, lo mismo me planteo pasarme a un modelo con cardan como la Trophy SE. Por cierto, esta ya tiene 12500 km y la estrené a principios de abril.