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lunes, 5 de mayo de 2014

346.- ARREGLADA LA GS. OTRA VEZ EL MOTOR DE ARRANQUE.

Sábado previo al GP de Jerez. Salgo temprano para Ronda. Sé que me voy a encontrar muchas motos de frente a partir de Cuatro Mojones, así que habrá que extremar el cuidado, que no todos respetamos escrupulosamente las reglas de la circulación. También debe haber radares escondidos por todas partes con civiles pescando, que para la DGT es un día de mucha recaudación (siempre por nuestra seguridad, claro, no se me vaya a interpretar mal). 
Efectivamente; todo normal hasta Cuatro Mojones. A partir de ahí muchísimas motos. En Algodonales, un poco más allá de la gasolinera, un coche con radar camuflado. Son las nueve y cinco de la mañana y ya deben llevar un buen rato allí emboscados. Lo que pensaba: es un fin de semana estupendo para hacer caja. Además, aquel tramo tiene una limitación a 50 km/h que nadie ve lógica, ya que en quinientos metros lo único que hay son tres ventas y una gasolinera, y todo en una recta con buena visibilidad. El sitio ideal para recaudar.
Llego a Ronda a las nueve y media y me pongo a trabajar enseguida. Para hoy tengo como primera tarea despegar la batería de la R80R de su soporte. Me explico: la última vez que saqué el soporte lo pinté y dado que había encontrado unos restos de lámina de caucho que mi hermano había usado para impermeabilizar el techo de su gallinero, decidí ponerlo como base en el soporte para amortiguar la batería. Recorté un pedazo del tamaño adecuado y lo coloqué, y parece que con el tiempo y el calor procedente de la marmita ha debido fundirse y soldarse con el soporte y la batería. 
Total, que para sacar el conjunto de soporte y batería tuve que desmontar toda la caja del filtro del aire, lo que tampoco me importa mucho porque tengo que sacar la caja de cambios cuando arregle la que tengo encima de la mesa en Sevilla. Saco el soporte de la batería y dejo la caja del filtro del aire desmontada. Con un par de destornilladores largos hago un poco de palanca y la batería se despega de la capa de caucho. No cuesta mucho trabajo, pero era imposible sacarla solamente con las manos.
La finalidad de sacar la batería no es otra que probarla en la R100GS a ver si arranca con ella, que está cargada a tope, y la que tenía la GS parece que no acaba de cargarse. La coloco en su sitio, doy el contacto y aprieto el botón de arranque. Click. Click. Aquello no se mueve.


Suena como a que el motor de arranque no funciona porque no se mueve el bendix. Me parece que lo que está averiado es el motor de arranque. Mientras pienso qué puede ser y si tiene relación con aquello de que la batería estaba descargada, voy desmontando la tapa del motor de arranque. Para sacarla preciso dejar suelta la caja del filtro, que la aprisiona apretándola contra el cárter de la cadena de distribución, así que aflojo los dos tornillos que la sujetan al bloque del motor y quito el que la sujeta al techo de la caja de cambios.


Quito los dos tornillos que sujetan la tapa del motor de arranque.


Y ya lo tenemos a la vista.


Para asegurarme de que la moto va bien y que es solo el motor de arranque el que no funciona compruebo todas las conexiones eléctricas e intento arrancar de nuevo con el motor de arranque, con el mismo resultado que antes: click, click. Lo intento a patada y arranca bien.


Me llevo la moto un poco hacia la puerta para tener mejor luz y empiezo a sacar el motor de arranque. Primero quito completamente la caja del filtro de aire para tener acceso a los dos tornillos que fijan el motor por la parte posterior.



Continúo quitando los dos tornillos que sujetan la tapa del cárter del alternador.


Y antes de toquetear nada cerca de lo eléctrico desconecto el polo negativo de la batería.


Ahora puedo meter una llave para soltar el tornillo que fija al motor de arranque por la parte delantera.


Haciendo un movimiento de giro del motor de arranque en el sentido de las agujas de reloj a la vez que se levanta la parte trasera y se balancea de derecha a izquierda (es más fácil hacerlo que contarlo) saco el motor de arranque de su alojamiento y suelto los cables.


Nada más sacarlo de su hueco ya sé cual es el origen de la avería. Me lo canta la tuerca que veo suelta.


Esa tuerca no puede ser más que del tornillo que sirve de eje para el bendix, y, efectivamente, así es.


La sustituyo por una tuerca con freno, aunque esta ya tenía puesta una arandela grover para evitar que se aflojase.


Coloco nuevamente los cables en su sitio


Y coloco el motor de arranque en su sitio recorriendo al revés todo el camino hecho. Una vez todo en su sitio pruebo de nuevo a ver si ahora funciona el arranque.


Ahora vuelve a estar todo bien, a excepción de que no sé si carga bien o no la batería. Coloco un voltímetro en los bornes de la batería y vuelvo a arrancar.


Parece que todo está bien, así que cierro y me olvido de la moto hasta que vaya a cogerla.
En tanto es la hora de comer le doy un poco de brillo a las tijas de la Sherpa.
A la hora de comer cojo la R100GS y me voy a Ronda con ella. Por supuesto, sin un fallo, ni a la ida ni a la vuelta. Todo ha sido una pequeña tontería: una tuerca que se ha soltado, lo que pasa es que me ha engañado al coincidir con que la batería estaba estropeada. Si las averías eléctricas me traen frito, cuando se juntan dos a la vez, no digo nada...
Después de comer me puse un rato con los cojinetes de dirección de la Sherpa, pero he visto que no están buenos, así que los he pedido nuevos y ya los montaré. También seguí poniendo masilla y lijando el depósito, al que cada vez le queda menos para entrar en pintura. Tengo que pedir también las pegatinas para ponerlas antes de lacar.


Y ahí se quedó el día. Bueno, me falta por decir que lavé a conciencia la R100GS y la R65, que estaban bastante guarras de las últimas lluvias. Y con eso di de mano y me volví a Sevilla otra vez en la R1100S, no vaya a ser que alguien quiera verla por aquello de que está en venta y la moto no esté presentable porque no esté en Sevilla. Ahora, que la semana que viene, si no se ha vendido, se queda en Ronda.
El panorama, para los que no se crean que la guarida está a tope es tal que este:


Abarrotado. Y todavía estaba fuera la tigresa agazapada en el sauce,


La semana próxima más.

jueves, 12 de diciembre de 2013

328.- SEGUNDA PARTE DEL MOTOR DE ARRANQUE Y PEQUEÑOS PROGRESOS CON LA SHERPA

Una vez cambiado el motor de arranque, el problema principal, que era el mal arranque de la GS, está arreglado, pero el motor debe tener algo estropeado para no ir bien. Lo normal es que tenga porquería solamente, o que las escobillas estén gastadas, o alguna cosa simple, pero hay que abrirlo y verlo. Es una operación sencilla y se puede hacer tranquilamente sentado en una mesa. Solo hay que tener precaución de poner unos papeles para recoger la porquería y evitar una regañina. Empezamos por quitar las dos tuercas que sujetan la pletina triangular. Antes de nada tengo que decir que faltan unas piezas en este motor: unas arandelas de ajuste, un clip para impedir el movimiento axial del bobinado y una tapa con dos tornillos que cierra todo lo anterior, y eso se debe a que el motor donante que le puse el otro día a la GS no las tenía y se las he tenido que "prestar".



Ahora desenroscamos los espárragos que sujetan la tapa y la retiramos.


Ya tenemos las escobillas a la vista y ya empieza a salir un poco de porquería. Quitamos la tuerca que sujeta la conexión entre el bendix y el bobinado.



Y ya podemos empezar a limpiar algunas cosas, como la tapa, por ejemplo. Yo uso queroseno de calefacción y una brochita.


Si tiramos hacia afuera salen las escobillas y sacamos los imanes. Todo está muy sucio y empiezo a ver restos de cobre como si hubiesen puesto grasa de cobre en esta zona. Eso no es normal.



Lo limpio todo y lo pongo a secar.


Mientras tanto sigo desmontando. Quito la tuerca del eje del desplazador con lo que se liberan el inducido y la horquilla del desplazador.



Sigue apareciendo ese cobre que mosquea bastante. Podría ser grasa de cobre, pero con mucho cobre, demasiado, pero no veo de dónde ha podido salir. Hay cobre cerca, pero no parece que esté rozado.
Limpio todo muy bien y le doy una lija muy ligera a la zona de los colectores


Con un palillo limpio los restos en las canaladuras entre los colectores y lo dejo todo listo para montar. Debería cambiar las escobillas, pero no tengo, así que lo dejo pendiente para otro día.


Y como no puedo hacer nada más, pues lo vuelvo a montar todo siguiendo el proceso inverso: Encajo el inducido en la horquilla y le coloco el pasador que hace de eje.



 Previamente he puesto un poco de grasa en la punta, para que deslice bien sobre el casquillo.


Monto la caja de imanes y coloco las escobillas sobre los colectores, que es lo que más lata da.


Ya solo queda poner la tapa y atornillar los dos espárragos haciéndolos coincidir con las muescas que tiene la placa de las escobillas.



Y con eso dejé aparcado el motor de arranque hasta que compre las escobillas.
La Sherpita es otra cosa; me está dando más lata de la que creía, porque se niega a despellejarse la pintura y he tenido que recurrir a métodos lentos y pesados, pero parece que ya va entregándose. El colector presentaba este aspecto después de un buen rato de lucha feroz.


La caja del filtro ya estaba totalmente despintada y lijada, y le he dado una imprimación galvánica con zinc para protegerla de la oxidación.



Y, una vez seca, la he pintado con pintura acrílica negra satinado (RAL9005), de forma que se ha quedado tal que así:


El silenciador también ha tenido su pelea para decaparlo


He descubierto que es el original (ya quisiera yo que los números del bastidor se viesen igual de bien).


Y al final se ha quedado mas o menos bien.


Después, a la sala de pintura:


Tras el secado se quedaron con este aspecto:



A la luz del dia se ven bastante mejor y todavía tengo que darles otra mano de pintura.
A continuación quité la palanca de arranque, que tenía un aspecto deplorable,


La desmonté y le quité la goma y la cinta aislante


le quité las pinturas de varios colores que tenía y la limpié con Glanzol.


Finalmente, volví a montarla y se quedó con bastante mejor aspecto, aunque todavía se puede mejorar un poco.


¿Y eso es todo lo que hice? Pues no, que también me dio tiempo a lavar la R100RS (ya era hora, que está esperando desde que fuimos a Benidorm) y la R65, que se ha venido conmigo a Sevilla.


La vuelta como siempre: cansado y apurando los últimos rayos de sol. Por supuesto, no ha faltado el imbécil con coche grande que se pica y se pone en peligro. Cada viaje un imbécil, por lo menos, como los plátanos de Canarias. Y la Seguí preocupada de la recaudación.