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sábado, 11 de diciembre de 2010

230.- SE CAYO EL PILOTO (EL TRASERO, NO YO)

Esta vez no puedo recurrir a eso tan manido en este blog de que he hecho el camino a Ronda sin incidencias, porque sí que las ha habido. He salido un poco más tarde de lo habitual, sobre las nueve y media, porque tampoco tenía mucha tarea por delante, y más con la idea de cambiar de moto y darme un paseo que hacer otra cosa. La R65 sigue torpeando de batería, y esta semana no se ha portado todo lo bien que hubiera debido, negándose a arrancar con soltura por las mañanas, así que tenía pensado toquetearle un poco el regulador regulable que le use el otro dia, y con esa idea iba, dándole vueltas en la cabeza sobre a cuanto sería lo correcto que cargase, mirando de reojo el voltímetro a ver cómo iba funcionando: 13,6-13,7-13,8-13,2-13,5 y vuelta a empezar. Desde luego, a 14 voltios no llegaba nunca. En esas iba cuando al tomar una curva a la izquierda, llegando a Algodonales, noto que la rueda trasera pega un bote hacia afuera, como si hubiese pillado un peñasco en mitad de la carretera, pero no puede ser, aunque iba pensando tonterías, iba atento y no se me puede haber colado un peñasco semejante sin verlo. Puede que haya pinchado. Me paro en la recta, miro la rueda y me encuentro la matricula, el piloto y un intermitente colgando de los cables. El otro intermitente se ha ido a hacer puñetas.

Se ve que la pletina que lo sujeta todo, que ya advertí el otro dia que estaba empezando a rajarse, se ha ido del todo con la vibración.

Como pude, sujeté la placa de matrícula y el faro, que se quedaron un poco impresentables, pero funcionales, y reemprendí el camino.

Desde aquí quiero agradecer la intención a un grupo de motoristas que se preocuparon de si necesitaba ayuda y a un agente de la Guardia Civil de Trafico que también se detuvo por si necesitaba algo. Obviamente, para poner dos tornillitos..., pero muchisimas gracias a todos ellos por la intención y que no se pierda el espíritu de compañerismo que siempre nos ha caracterizado (hasta que llegaron las japos, claro).
Desde allí hasta Ronda, sin incidencias; me adelantó una japo subiendo el puerto de Montejaque y le devolví la jugada en las curvas de El Cupí, y ya la perdí de vista hasta la entrada de Ronda, en que, por el atasco, volvio a aparecer en mi retrovisor.
Cuando llegué a la guarida, lo primero que hice fue bajar la R80ST de la mesa (cosas del espacio, que hay que dejar una de ellas arriba) para limpiarla adecuadamente, y subir la R65 para darle un repaso a la rotura y apañar el regulador regulable. Al inspeccionar los daños vi que la llanta trasera, así como el neumatico, guardaban las señales de la rotura y de aquel extraño que me hizo la moto en la curva.

No es gran cosa: un par de bocados y unos arañazos en los radios. A pintar nuevamente en el próximo cambio de gomas. Por cierto, a ver si se gasta la delantera y puedo pintar la llanta, que llevo cada una de un color.
Vistos los desperfectos evalué mentalmente si poner el mismo piloto o uno que tenía pensado desde el principio y que no puse porque me encontré éste en RPM (una tienda de Sevilla) y después de preguntar el precio me dio no sé qué no llevármelo, aparte de que me gustaba, pero no era el que tenía pensado desde un principio para esta moto, y que era este:

Y me parece que lo voy a poner. A ver si no me sale tan malo como el otro. Los intermitentes he visto que se venden a pares, así que he decidido dejar el superviviente de los traseros en la reserva y poner dos nuevos atrás. Los elegidos han sido los de la Suzuki SV650:

A ver si no me salen "trompetillas", como diría mi amigo Robemumoto.
Despues de la evaluación de daños me fui a limpiar la R80ST. He probado un producto que compré anteayer en una tienda de esas de veinte duros, a ver si servía de algo, y sí, parece que limpia, pero desde luego no deja nuevos los metales, aunque algunas manchas que nunca había conseguido quitar, sí que desaparecieron.

Después de la limpieza, y para secar la moto, además de moverle los aceites y cargar un poco la batería, me subí al Puerto de El Viento, y como todavia no se me ha ido totalmente la sangre trialera, me metí por Los Cajilones a hacer un poco el cabra, pero desistí enseguida, que esta moto no es la Cota. De todas formas hice un par de fotillos en la zona.

Seca la moto y movidos los aceites, me volví a la guarida y limpié a conciencia la R100RS, que se venía conmigo a Sevilla y que, además, el lunes, me llevará a Granada otra vez. Lástima que solo sean unas horas, porque de haber sido un par de dias podía haber aprovechado para conocer los Talleres Salivillas, que les debo una visita desde hace una buena temporada.

Y acabada la sesión de limpieza, y viendo que me quedaba aún bastante tiempo, empecé a preparar la próxima reconversión de la R65, que no solo va a afectar a la accidentada parte trasera, sino tambien a la delantera, en la que colocaré un cuentarrevoluciones electrónico (bueno, más que colocarlo yo, intentaré que me lo coloque Resnian, que sabe manejarse con los cables mucho mejor que yo) y colocaré los intermitentes más altos, enre las dos tijas. Como esto último sí que podía hacerlo, me puse a ello.
Para empezar, quitar la pletina que sujeta el cuentakilómetros, quitar el voltimetro y dejar toda esa zona despejada.

A continuación dejar el manillar colgando de los cables para que nos deje trastear a gusto.

Seguidamente quito los tornillos que sujetan la patilla del faro izquierda-

Y como la goma se ha quedado pegada a la barra de la horquilla y no hay quien la mueva, meto un destornillador finito lo suficiente como para abrir un poco de hueco, y echo dentro lubricante de silicona que con el propio destornillador reparto por todas partes.

Con esto consigo que la goma pueda moverse un poco y la deslizo hacia abajo un poco, lo justo como para que me deje sitio para colocar la abrazadera que sujeta el intermitente.

Ahora, lo que pasa es que se me queda un poco doblada la cúpula, pero eso se corrige cuando haga el otro lado. Lo malo es que no sobresale demasiado el intermitente. Tal vez haya que poner un tubo un poco más largo.

De ahí me voy al lado derecho, repito la operación

y ya me queda la cosa un poco mejor, aunque siguen viéndose poco los intermitentes, pero lo arreglaré.

Volví a colocar el manillar en su sitio y la cosa, a falta del reloj cuentavueltas, quedará tal que así, visto por delante y por detrás:

Tal vez se podría bajar un poco más el faro, con lo que la moto parecería más larga y baja. Ya lo pensaré.
Para acabar, quité el depósito de gasolina y le dí un cuarto de vuelta al tornillito del regulador regulabe con lo que, a 3000 rpm, medido en la batería directamente, ahora carga a 14,5 voltios. No sé si será mucho y me freirá algo. Me informaré esta semana con Angeloso, que se ve que de estas cosas está muy puesto.
La vuelta en la R100RS, sin ningún incidente destacable. Ha hecho un dia primaveral, con una temperatura agradabilísima. A ver si el lunes es así también, que ya empezamos a estar un poco hartos de agua y el invierno aún no se ha asomado.

domingo, 5 de diciembre de 2010

229.- ILUMINACION PRENAVIDEÑA: ELECTRICIDAD, VAMOS

Ayer me fui a Ronda en el misil amarillo, que esta semana se ha movido más de lo normal. Salí un poco más tarde de lo habitual, pero es que tampoco iba con idea de hacer grandes cosas, solo hacer un par de chapucillas eléctricas, lavar un par de motos, que se me ponen las pobres con la lluvia hechas una porquería, y volverme en la R65, que es a la que le toca el turno semanal.
El paseo de ida estuvo bastante bien; demasiadas neveras en la carretera, con eso de que era el primer día de puente, pero no estaba mal del todo. Esta moto, la R1100S me está gustando muchísimo; aparte de la personalidad que le da el motor boxer, con unos bajos magníficos, se deja tumbar sin problemas hasta casi rozar los cilindros, y encima lo hace facil. La frenada es bestial; estos días atrás, con la que ha caido de agua, he estado probando el ABS; en la rueda trasera no tenía problemas para hacerlo funcionar bloqueando la rueda, pero en la delantera no he conseguido que funcione, y eso que el piso estaba mojado; es más en alguna ocasión me ha levantado la rueda trasera sin llegar a entrar el ABS. Cuando le coja confianza me parece que vamos a llevarnos muy bien esta moto y yo.
Cuando llegué a Ronda, y despues de los preliminares (encender el ordenador y el compresor, darle el parte telefónico a mi mujer y limpiar el casco) me puse enseguida a la tarea. Lo primero adornar un poco la pared con dos medios cascos; el blanco es un Shoei, con el que me pegué la piña el siglo pasado, y del que la mitad más dañada la guardo en mi cuarto para que me recuerde eso que siempre digo, que del límite hasta el suelo no hay más que un pelo; el negro es un Levior de carbono que era muy bueno, pero que ya ha cumplido sobradamente su misión de aguantar diez años de servicio y se ha desintegrado totalmente por dentro, asi que ha pasado al sitial de honor de los cascos: medio en mi cuarto y otro medio en la guarida.

Por cierto, como decía Serrat en una de las canciones de su decadencia, a la pared no le vendría nada mal una mano de pintura.
Acabado el tema decoración, me puse con la electricidad. Desde que entró el otoño la R65 y la R80ST están teniendo problemillas de arranque, y es que las baterías, cuando entra el frio, sufren un montón y se quedan sin chicha para mover los perolos, asi que lo primero que hice fue ponerlas a cargar a las dos, después de comprobar que no arrancaban.

La R65, especialmente, está teniendo problemas de carga, sobre todo cuando la uso en ciudad, así que me acordé de este problema cuando Angeloso me ofreció entrar en la compra conjunta de reguladores regulables ¡toma ya! de Euromotoelectrics, y hete aquí que llegó el momento de instalarlo.
Lo primero, quitar el viejo, que estaba el pobre un poquito oxidado. Lo limpiaré y lo guardaré, por si hiciera falta en una emergencia.

Y despues, poner el nuevo. De entrada lo voy a probar durante esta semana a ver si no tengo que regularlo, y si veo que la batería sigue dando problemas lo forzaré a cargar un poco más.

Acabado el tema del regulador regulable me puse con las luces. He decidido que como se puede reducir bastante el consumo electrico poniendo leds en lugar de las bombillas incandescentes habituales, al menos en los pilotos traseros me voy a ahorrar unos cuantos watios, especialmente en la R100RS, en la que llevaba dos bombillas de 21 W, y donde ahora he colocado dos bombillas de 13 leds que seguro que ahorran un poquito bastante.

y el resultado no parece malo. Se ven bastante bien, tanto la de posición sola

como al pisar el freno. Por cierto, es dificil hacer la foto a la vez que se toca el freno estando solo, de ahí que salga doblada y desenfocada.

Una vez apañada la R100RS, me fui a la calle a trastear en el misil amarillo. Quité los dos tornillos del piloto trasero en un momento, pero quitar la bombilla fue otra cosa. Estaba enganchada de mala manera y no había forma de soltarla, de forma que hasta temí quedarme con el casquillo dentro y el bulbo roto, como ya me pasó alguna vez con la R100RS.

Finalmente, y teniendo en cuenta el mal genio que me gasto, decidió que era mejor rendirse y dejarse sacar. Puse una bombilla de 36 leds de doble circuito, uno para posición y otro para freno, y cerré, tras comprobar que lucía de manera adecuada

La siguiente fue la R80ST, que no dio ningun problema; la bombilla salió facil y todo funcionó a la perfección.

Claro, que todo no se iba a quedar aquí. La R65 estaba atenta a todo el trajín y me estaba preparando la mañana. Desmonté el piloto y quité la bombilla, pero como es un piloto "trompetilla" que ya dio la lata cuando se montó por primera vez, con contactos falsos por todas partes, me encontré con que con el meneo de sacar una bombilla y meter otra, se había soltado el cable que trae el positivo del freno.

Hubo que desmontarlo todo y volver a soldarlo, y ahí sí que eché de menos una tercera mano para sujetar. Finalmente todo quedó aceptablemente bien, pero he visto que la pletina que sujeta el piloto y la matrícula al guardabarros está un poco (bastante) rota, así que habrá que hacerle un apaño dentro de poco. Por lo menos los leds funcionan bien.

Otra cosa eléctrica que tenía que hacer era arreglar el claxon del misil amarillo, que había dejado de funcionar esta semana pasada. Yo pensaba que habría sido por la de agua que nos ha caido a los dos, pero una vez asomado al interior comprobé que es que se había soltado un cable. De todas formas, el claxon que tenía no le pegaba absolutamente nada,

ya que sonaba más a pito de feria que a otra cosa. Busqué entre las piezas antiguas y encontré uno que no sonaba del todo mal, asi que se lo coloqué y ahora ya me van a oir ¡Digo si me van a oir!

Si, ya sé que debería haberlo limpiado antes de colocarlo, pero con las prisas...
Para acabar, y antes de volverme para Sevilla, lavé a conciencia el misil amarillo (me la habían meado los perros de Manolo y le ha llovido casi todos los dias)

y la R65, que se venía de vuelta.

El regreso muy bien, con mucho menos tráfico que por la mañana y con la diferencia notable de que en la R65 siempre se va con el gas enchufado en tanto que en la R1100S hay que ir dosificando, so pena de salir volando.

domingo, 26 de octubre de 2008

83.- BMW: REGULADOR DE CARGA Y PUESTA DE LARGO

Como decía días atrás, la BMW no iba bien; bueno, en realidad quiero decir que no iba perfecta, porque bien va siempre. Por un lado cargaba poco la batería y por otro no acababa de frenar bien de detrás. Vamos por la parte eléctrica: Había revisado el alternador y la cosa iba igual, así es que consulté en bmwmotos.com y me aconsejaron cambiar el regulador de carga. Le pedí uno a maxboxer y me lo mandó de inmediato, de forma que ayer pude cambiarlo. El cambio es muy sencillo: solo hay que quitar el depósito para acceder con facilidad al regulador, que está a la derecha de la barra principal del bastidor. Ya de paso aproveché para ver que tal le quedaría un deposito aleman a una japo, y este es el resultado: parece una muscle bike.

A lo que íbamos: una vez quitado el depósito, desenchufamos el regulador y quitamos los dos tornillos que lo sujetan al chasis.

Lo ponemos al lado del nuevo para admirar cómo en tan solo 25 años se ha reducido el tamaño de los componentes electrónicos a la mitad. La próxima vez que haya que cambiarle el regulador a mi moto, cosa que hará mi hijo cuando esté a punto de ser abuelo, tendrá el tamaño de un sello de correos.

Abrimos el viejo regulador para ver qué demonios tiene ese aparatito, y nos quedamos a dos velas: un circuito impreso con cosas pegadas con estaño. Mejor volver a ponerlo todo como estaba. Que no se note ni que lo hemos abierto.

Así, pues, colocamos el regulador nuevo en el lugar que ocupaba el otro y lo enchufamos. Probamos el motor, aun sin depósito, que para eso queda algo de gasolina en los carburadores, y funciona. A ver si es verdad que era esto lo que estaba averiado y no hay que cambiar nada mas. Por si acaso guardo el regulador viejo, por si no fuera tan viejo, que con estas cosas de la electricidad todavía no me aclaro muy bien.

Hecho esto, y teniendo en cuenta que ya toca el cambio de hora, es conveniente ponerle las faldas largas a la BMW, con lo que imagino que el amigo Joeseph ¡hola, Jose Maria! se quedará contento, que cada vez que me ve me lo dice: estaría mejor con las faldas largas...
Lo que no sabe, o quizás sí, porque ese es asiduo del blog, es que las faldas que se llevan esta temporada son de color negro satinado (titanlac, mas concretamente). Bueno, dejo de desvariar y me vuelvo al montaje de la parte inferior de los carenados: es un autentico rollo, porque hay que desmontar y después volver a montar los escapes y las barras protectoras. Quitar los escapes no debería ser muy complicado; total, es solo la tuerca esa que requiere una herramienta rara... Pues si y no, porque aunque quites la tuerca no van a salir si no quitas la sujeción que tienen al chasis debajo del motor, y aun así no te va a resultar fácil sacarlos si no quitas los silenciadores. Total, que te desmontas todo el sistema de escape y ademas tienes que ir golpeando con un mazo de goma, dulce y alternativamente, uno y otro escape para conseguir sacarlos.

Las barras protectoras son otra cosa: es dificil sacarlas y es dificil montarlas, mas que nada porque las abrazaderas que tienen se han modificado en sus formas con los aprietes, los esfuerzos soportados, etc, y hay que volver a ponerlas en su forma adecuada para que sea factible colocar los tornillos de sujeción. Especialmente difícil es colocar la sujeción inferior de la derecha que está medio tapada por los latiguillos del radiador de aceite. Para facilitar la operación lo mejor es aflojar un poco, moverlos hasta que permitan meter la llave y los dedos, y volver a apretarlos para no perder aceite. Hay que acordarse después de volver a ponerlos en su posición habitual para evitar sobreesfuerzos de los materiales.
Una vez quitados el escape y los protectores, se pasa este último por los agujeros ad hoc del carenado y se vuelve a colocar en su sitio. No colocamos el tubo de escape porque aun tenemos que repetir la operación en el otro lado.

Repetimos la operación en el otro lado y así tenemos la falda completa puesta. Ahora hay que poner todas las grapillas y tornillos que sujetan el carenado y colocar la rejilla del carenado que permite la ventilación del cárter del alternador, que posiblemente se llamará de otra forma, pero yo no me la sé.

Finalmente colocamos los tubos de escape y los silenciadores y ya tenemos a la señorita vestida de otoño-invierno y dispuesta a llevarnos a todas partes con calefacción en los pies.

Ademas, con este diseño parece que no lleva falda, con lo que se acentúa el efecto: la lleva pero parece que no... ¡Dios mio, que perversión!
Con respecto al segundo problema que refería al inicio de esta entrada, el de poca frenada trasera, el arreglo ha sido sencillísimo, y el diagnóstico de pura chamba: poniendo el silenciador derecho he tocado la rueda trasera y he notado que se movía ¡claro, si no cómo va a andar! No, entiéndaseme: se movía en el plano sagital, es decir que si te pones en posición de conducción la rueda se mueve a ambos lados. Eso se debía, ni mas ni menos, a que la tuerca del eje estaba un poco floja; lógicamente, cada vez que se movía un poco la rueda, la pinza de freno perdía presión. Solo ha habido que apretar adecuadamente la tuerca para que la frenada vuelva a ser lo efectiva que era antes. No; no he corrido ningún peligro por que se fuese a salir la rueda, ya que el eje está aprisionado, y aun sin la tuerca no se saldría de su sitio, y consecuentemente, tampoco la rueda.