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lunes, 23 de julio de 2012

310.- POR FIN ACABE LA GS

Entre lo de Asturias, acabar la GS de mi hijo, reparar la R80ST, acondicionar las otras, salir por ahí con los Mirlos, y leer y escribir en el foro de CLÁSICAS BMW DE 2 VÁLVULAS, no me queda casi tiempo para escribir en el blog. Llevo un atraso importante, y eso me ha hecho decidirme a una cosa que tenía que haber hecho hace tiempo: ponerle fin al blog.
Esto no es nuevo, y me explico: antes, cuando llevaba uno o dos años con el blog, cada vez que subía una foto me avisaban de google de que tenía ocupado un porcentaje de la memoria asignada, pero últimamente no me avisan de nada, es decir, que me temo que me han dado cancha y me van a dejar seguir escribiendo indefinidamente, y eso no me gusta, porque cuando veía que estaba, digamos a un 72% de capacidad sabía que esto se iba a acabar pronto, pero ahora es que no le veo la punta, y, la verdad sea dicha, esto empieza a tenerme un poco aburrido; se me está haciendo pesado escribir todas las semanas. Quiero empezar otras cosas y hacerlas de otra forma, así que he decidido matar el blog, como hacen los novelistas cuando se hartan de su personaje, y le he puesto fecha de defunción, que será, Dios mediante, a la vuelta de Halloween, cuya crónica será la última entrada.
Pero, mientras tanto, voy a seguir escribiendo, aunque para esta entrada, dado que llevo acumulado un importante retraso, me voy a permitir hacer un rápido condensado de lo que he hecho desde que volvimos de Asturias.
Para empezar, dos días después de aterrizar, y aprovechando que estábamos de vacaciones, cogimos las bártulos y nos fuimos a Ronda. En realidad me fui yo solo en la R100RS y a las pocas horas se fueron mi mujer y mi hijo en el coche.
La tarea fundamental era acabar la R100GS, a la que le quedaban pocas cosas por hacer: reubicar los cables y ponerle el silenciador.
Intenté dejarla con el silenciador que traía, pero después de todo, el silenciador que llevo en la R80ST es de una R100GS, más concretamente el de la moto de Angeloso, así que se lo he puesto a la R100GS


y a la R80ST le he puesto el que traía ésta, que como dice Roberto es trompeti, pero ¿qué le vamos a hacer? Ahora sí que me sobra guardabarros trasero. No sé si pegarle un tajo o ponerle uno de aluminio. Ya veré.


Por supuesto, tambien le he puesto el protector de cachitas al escape y los soportes de las maletas, y el aspecto es este:


También hubo que reubicar los intermitentes traseros, ya que con las maletas no van en la posición en que estaban, pero afortunadamente la parrilla trasera trae unos magníficos soportes a tal efecto.
Para reubicar los cables hice lo que tenía pensado: sacar la barra izquierda de la horquilla y pasar los cables, protegidos con una funda semirígida, volver a colocarla, y listo.


También le di un repaso de pintura al manillar que se quedó de color negro, como debe ser, y por fin se la entregué a mi hijo, que empezó poniéndole caras de asco, que si el freno no puede pisarlo, que si los carburadores, que si el calor de los cilindros, que si las espinillas... ya sabeis cómo son los niños. Hasta que le dije que si no le gustaba le compraba una Bandit 400 que he visto por 500 euros y me quedo yo la GS.


No se ha vuelto a hablar de los defectos de la moto. Después de eso la probé hasta por enmedio del olivar, le ajusté unas cuantas cosas que quedaban por afinar y le hice la entrega oficial, aunque aun le quedaban un par de detalles como un baúl, unos protectores de manos y una cupulita, pero todo se andará. Además tengo que ajustar las cuentas, a ver cuanto me he gastado.
Al día siguiente me levanté temprano para trabajar con la fresquita y le hice una puesta a punto de válvulas a la R1100S, que no andaba muy fina. También le puse un helicoil a uno de los tornillos del culatín izquierdo, que se había pasado la rosca, y se me olvidó sincronizar los carburadores.
Y por fin, le quité los dbkillers, una vez cumplida su misión de pasar la ITV. Por cierto, así sonaba con los dbkillers:


y así sonaba sin ellos:


Ni punto de comparación en cuanto a la tonalidad, mucho mas grave en el segundo caso, pero cuando de verdad se nota es cuando se pasan las 4000 rpm y te deja asomarte al infierno del ruido.
Y ya lo demás que hice aquellos dos o tres días que estuve en Ronda fue un poco de vida social y arreglar un estator viejo que tenía por allí rodando y al que había que ponerle un portaescobillas nuevo, porque el viejo estaba totalmente roto.


Esta vez no se me olvidó ponerle una arandelita al tornillo de masa para que sea más fácil desmontarlo en un futuro, si hiciera falta. Es que ese tornillo va cogido con una tuerca que está metida en una excavación del estator y no hay forma de meter una llave, ni doblándola, porque no llega a hacer suficiente contacto en las caras de la tuerca y se resbala..


Y poco más hice aquellos dias, salvo lavar motos y algún que otro pequeño arreglo del que ya ni me acuerdo.
Como mi hijo se había vuelto a Sevilla un día antes que nosotros en el coche, tuve oportunidad de probar la R100GS en carretera, pero ahora bien, no como la otra vez, que me dejó tirado con la bobina mojada el día que mas llovió del año. La moto va de lujo. No es porque la haya apañado yo, pero anda divinamente, se levanta en segunda a golpe de gas y frena que es una delicia. Por cierto, con eso de levantarla se me ha aflojado un poco la dirección y tengo que apretarla cuando tenga la llave a mano.
El fin de semana siguiente, 21 de julio, que fue hace un par de días, me dediqué de lleno a quitarle la fuga a la R80ST. La había dejado preparada encima de la mesa y aunque me fui a Ronda en la R65, que ya la he recuperado, al darle a mi hijo la GS, y estaba que daba penita verla, preferí dejarla aparte para otro momento y ponerme con la R80ST.


Como además la moto está a punto de cumplir los 80000 km, aprovecho para hacerle una revisión completa. Esto es de no parar. Cuando no vienen las revisiones una detrás de otra son los neumáticos, y cuando no, son las averías. Creo que debería deshacerme de un par de motos para estar más tranquilo.


Bueno, a lo que iba: Lo primero, quitar la rueda trasera.


y ya que estamos aquí, una buena limpìeza a las zapatas de freno y a todo lo que veo.


Soltar la cogida inferior del amortiguador,


quitar los tornillos de la cruceta


y quitar los pivotes del basculante.



Quito el depósito de gasolina, que, por supuesto, está hasta las trancas, como cada vez que hay que moverlo. Quito el filtro del aire y lo pongo a limpiar con su líquido especial.



Diez minutos con su liquido limpiador, enjuague con agua limpia y a esperar que se seque.
Mientras tanto, sigo desmontando cosas: la caja del filtro, la bateria que la pongo a cargar y la caja de la batería, a la que le preparo un fondo de caucho con un trozo de cámara vieja.




Y por fin llego a la caja de cambios


Quito la palanca de embrague y saco la varilla, desatornillo completamente la caja de cambios y ya puedo extraerla.


La limpio un poco, la vacío (más bien se me vacía ella sola al intentar ver por donde se salía el aceite) y la estudio bien, incluso a pleno sol, para ver posibles fugas.



No hay otro sitio que por el sensor de punto muerto y no veo que la rosca esté mala. Lo vuelvo a cambiar y le vuelvo a poner una arandela nueva. Esta vez no he puesto el original, sino el de bronce.


Lleno la caja de aceite y la observo durante un buen rato a ver si gotea. Parece que no, así que me decido a montarla. La coloco en su sitio y aún así la dejo un buen rato sin atornillar y voy limpiando los alrededores.


Cuando me convenzo de que no tira, empiezo a montarla, pero aun así, sigo metiendo un papelito por debajo de vez en cuando a ver si se impregna.


A mitad de montaje me doy cuenta de que he perdido una de las tuercas de los pernos que sujetan el motor. Es una M12x1,5. Pues no tengo ninguna en todo el taller (suelta, se entiende)


Como el filtro de aire ya esta seco, lo impregno de aceite antes de montarlo.



y monto el basculante apretando a su par los ejes y dejándolos a la misma distancia. Por supuesto, la cruceta la he colocado con tornillos nuevos.


Vacio los aceites del brazo del cardan y del grupo cónico para ponerlos limpios


y al volver a colocar los tornillos de cierre me doy cuenta de que el del cardan está pasado de rosca. Quito los cuatro tornillos del grupo cónico y, efectivamente, la rosca se ha ido al garete.



Me parece que es una M12x1,5, así que ya tengo tarea para el próximo día: ponerle un helicoil.
Así, pues, se queda inacabada la tarea, porque me queda este helicoil, cambiarle el aceite al motor, limpiar los carburadores, ponerla a punto y lavarla.
Así se quedó la pobre:




Pero al menos me queda el consuelo de que los bajos de la caja de cambios siguen secos.
Hala, hasta el próximo día.
Bueno, todavía no, porque esta tarde le he puesto la cúpula a la GS. Queda tal que así:




Por cierto, mañana se va el niño a Asturias, así que le quitaré la moto. Je. Je.

lunes, 14 de mayo de 2012

298.- UN BUEN EMPUJÓN A LA GS

Esta vez me he saltado el sábado porque había que echarle una mano a Rafael con el motor de su R65 ¡que calor hemos pasado! pero el domingo no me iba a quedar en casa sabiendo que tengo muchísima tarea por delante y poco tiempo para hacerla, así que a las ocho y media de la mañana ya estaba de camino. Es conveniente en estos tiempos calurosos salir temprano y volver tarde para evitar en lo posible el calor, aunque por las tardes hace calor por mas tarde que llegues. El caso es que a las 10 de la mañana estaba ya metido en faena.
Sigo esperando la pintura del chasis, que está tardando bastante más de lo que yo me imaginaba, por haberme dejado convencer de hacer una cosa que no quería hacer en un principio con esta moto. Espero no arrepentirme más de lo que lo estoy haciendo ya. Pero bueno, a falta de chasis me puse con el motor.
Mi idea es darle un repaso completo a la moto para dejarla en perfecto estado de revista y para que no haya que hacerle nada mas que mantenimiento en un futuro próximo, ya que esta moto era una perfecta desconocida para mí, y como veréis ahora, me guardaba alguna sorpresa.
Para empezar abrí el cárter del alternador, que ya había visto que las escobillas parecían estar bastante gastadas y además quería cambiar la cadena de distribución y las juntas, porque rezumaban bastante aceite.
La tapa a lijar y a pintar con la raya en medio, como todas las mías. El cárter no tenía mal aspecto, en principio.


Quité los cables que van al generador y se quedó un poco más despejado.


Al quitar el estator me di cuenta de que el bobinado está suelto. Eso lleva una sujeción que se había perdido, pero tampoco pasa nada porque esté suelto mientras se manipule con cuidado.


Para sacar el rotor se saca su tornillo, se mete el extractor, se dan unas vueltas y sale fácilmente. Se caen algunos pequeños trozos de barniz, pero no creo que llegue la sangre al río. Por si acaso lo tendré en vigilancia.



Saqué las escobillas del estator, que no estaban tan mal como creía. Aqui podemos ver el tamaño que tenían en comparación con las nuevas y lo que medían en realidad.



Si tenemos en cuenta que pueden llegar a medir hasta 8 mm como minimo, aun quedaban escobillas, lo que pasa es que la pieza donde van está rota y eso hace que parezca mucho más hundido el muelle.
De todas formas, como había comprado las escobillas, las puse nuevas. Primero las forré con un poco de funda termoretráctil


Y después las soldé. La soldadura es muy propia mía, pero no se va, que es lo que importa.


Ahora quedaba quitar la placa de diodos y sus cables. La placa de diodos rectifica la corriente alterna que le llega del regulador a través de los tres cables que van juntos y que cada uno corresponde a uno de los bobinados del estator. La placa va montada sobre cuatro silentblocks, uno de los cuales, el de arriba a la izquierda, mirando de frente, estaba roto, pero afortunadamente guardaba uno en un cajón para repuesto.



Detras de todos estos cables y cacharros eléctricos está el carter de la distribución, y a ese había que ir. Tiene unos cuantos tornillos, creo que 8 ó 9, allen 5 y tres tuercas allen 6 y hay que quitarlos todos. A pesar de quitarlos todos, la gente suele poner pasta de juntas y entonces se quedan pegadas las piezas. Primero se asegura uno de que, efectivamente, no quedan tornillos por soltar, y despues se dan un par de golpes con el mazo, con lo que suele rendirse.
Lo primero que hice fue irme directamente a colocar el eslabón de enganche en su sitio, es decir, por donde se puede sacar, y quitarle el clip. Acordaos que la parte cerrada va siempre hacia delante en el sentido de la marcha de la cadena, como si fuese para hacer una forma mas aerodinámica.


Cuando la coloqué en su sitio, mas o menos, que en realidad es un poco más arriba, busqué las marcas para la sincronización del cigüeñal y el árbol de levas. La del plato se ve muy bien, pero la otra suele estar bastante escondida, porque está detras del cojinete y porque está poco marcada, y quería hacerle un pequeño resalte para que no se perdiera, antes de moverlo todo. Y aquí me llevé la sorpresita del dia.



Las marcas no estaban enfrentadas. No se ve muy bien, pero si aumentamos la foto, sí que se ve.


Bueno, esto implica que la moto no podía ir redonda. Con razón no andaba todo lo que debía, y yo se lo achacaba a las membranas de los carburadores, que ya veremos si no estaban chungas también, pero solo con esto ya se debe notar un bajón de rendimiento. Me alegro de haber decidido cambiar la cadena de distribución.
Monté el tensor de la cadena (quitar el circlip, sacar el viejo y meter el nuevo) y lo amarré con una cincha al tornillo más cercano para que no diese la lata. 



Y ahora viene lo más difícil: enganchar la cadena nueva. Por supuesto, hay que hacer coincidir las dos marcas, como se ve en esta foto.



Para cerrar la cadena he optado por aprovechar el eslabón de enganche viejo, colocado por delante para mantener sujeta la cadena y meter por detrás el nuevo. Aun así, tiene guasa, porque en esta zona se tienen las manos siempre pringadas de aceite y hay que ir a buscarlo unas cuantas veces detrás del engranaje de abajo.


Una vez conseguido se cierra el eslabón, se pone el clip en su postura correcta y se coloca el patín de rodadura de la cadena.


Y para acabar echamos un poco de aceite en el pozillo del muelle del tensor y lo movemos varias veces para que se quede bien engrasado.


Antes de hacer todo esto, o más bien casi a la par, porque andaba de fuera a dentro haciendo cosas, había pintado unas cuantas piezas, entre ellas el cárter de la cadena de distribución, la tapa del cárter del alternador, los culatines, la tapa del motor de arranque, el radiador de aceite y los soportes de las maletas, y estaban al solecito ¡vaya calor! secándose.


Así, pues, solo me quedaba lijarle los nervios con una lima de media caña y volver a montar el carter. He puesto reten del cigüeñal nuevo, junta nueva bien impregnada en aceite y he apretado los tornillos a su par, que ya no recuerdo cual es. He vuelto a pasar los cables y he colocado el rotor.


Después he conectado placa de diodos, alternador y bote del encendido, he puesto cada cable en su sitio (creo) y he cerrado tambien el carter del alternador.



Ya empieza a tener un colorcito más agradable. Cuando limpie el bloque del motor va a ser otra cosa.
Para seguir me he ido al cilindro derecho, lo he desmontado,


he sacado el pistón 


lo he limpiado todo, le he cambiado segmentos, he puesto todas las juntas nuevas, he pintado las aletas de la culata y del cilindro y he vuelto a montarlo, haciendo reglaje de válvulas. No he hecho muchas fotos porque se me echaba el tiempo encima para todo lo que quería hacer:





Me hubiera gustado acabar el otro cilindro, pero veía que no me daba tiempo, mas que nada por la pintura, así que decidí dejarlo para el próximo dia, y así de paso lo ilustro más adecuadamente, pero todavía me daba tiempo a algo más, así que cogí el basculante, le calenté la zona del cojinete que tenía roto,


me puse un guante gordo por si las moscas y le arrimé el cojinete.


Con una llave de vaso adecuada lo golpeé suavemente hasta que se colocó en su sitio.


Lo engrasé nuevamente (antes de meterlo le había puesto un poquito de grasa)


y le puse su tapa para que no entren porquerías ni se vaya la grasa.


Y ahí se acabó el día de trabajo, que, por cierto, procuraré no repetir en domingo, que los domingos son para descansar y no para dejarse las manos montando y desmontando.
Me volví en la R1100S, que vuelve a ir como en los viejos tiempos, pero que está faltita de gomas (se las bebe). A la altura de El Coronil me tapó una nube negra y ya no volví a ver el sol hasta que llegué. A lo lejos veía gran aparato eléctrico y me iba preguntando si también me iba a tocar ducha. Afortunadamente no me mojé, y no por nada, que con el calor que hacía se habría agradecido un poco de agua, sino porque había lavado la moto antes de salir.