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domingo, 1 de febrero de 2009

106.- ME PARECE QUE HOY NO ESTRENO A MAYA

Está cayendo la gorda, y no me refiero a mi prima, claro, sino a la cantidad de agua con que nos obsequian el calentamiento global y el cambio climático. ¡Estoy hasta los genitales masculinos de invierno y de agua! y no es cosa mía, que si se le pregunta a la gente, una elevada proporción comparte mi queja. Hemos tenido un otoño frío y desagradable y eso nos hace sentir que el invierno se está alargando en demasía. Bueno, ya solo queda febrero, que es cortito, para la primavera, y me temo, y lo digo en plan predicción, que este verano será muy caluroso.
Bien, con este tiempo, lógicamente no voy a estrenar la Honda, y no porque me dé miedo el agua, que no me lo da, y de hecho, ayer me mojé, sino porque no quiero sacarla el primer día y ponerla perdida, después de la de desmontar-limpiar-montar que me he pegado en los últimos tres meses. Así, pues, lo que haré es que si la meteorología tiene a bien concedernos un día de tregua, aprovecharé para escaparme a Ronda a la salida del trabajo y cambiar de moto, y si no, pues el fin de semana que viene ¡que remedio!
Ayer, como decía antes, me mojé, y es que fui a Ronda con la BMW a cambiarle la goma a la Sprint. Eso era trabajo atrasado de la semana pasada. Aproveché tambien para comer con mi madre, y ese es el motivo de que apenas hiciese más que el cambio de goma.
A eso de las once llegué a Ronda después de que me cayeran lo que los meteorólogos llaman chubascos intermitentes, es decir, me llovía un poquito y se me limpiaba la visera del casco; dejaba de llover y las neveras que iba adelantando se ocupaban de guarrearme otra vez la visera, hasta que casi no veía; entonces otro poquito de agua me devolvía la vista. Había salido preparado, vestido de Guantánamo (mono impermeable Dainese) así que llegué totalmente seco. Ni que decir tiene que no me encontré ni una sola moto por el camino.

La moto tampoco llegó excesivamente sucia, aunque, claro está, no reluce como en sus mejores tiempos, cuando, después de una duchita y un enjabonado cariñoso, parece una mocita casadera.

Había quedado a comer con mi madre, y eso implica que hay que estar a las dos menos cuarto sentado a la mesa, así que no quedaba mucho tiempo. Mi madre considera la comida no como una necesidad, sino como una obligación. Hay que comer tres veces al día por narices. La de veces que le he escuchado eso de "venga, vamos a comer y nos quitamos la comida de enmedio.." No sé, a mi me apetece o no me apetece comer, y según eso como o no, pero comer por obligación... Con razón no me gustan las verduras...
A lo que iba, que se me van las letras para otro lado: que me puse enseguida a trabajar, sin ni siquiera quitarme el mono de agua; llevé la rueda y la cubierta al taller de neumáticos, donde me hicieron el cambio y el equilibrado. Volví enseguida y le di un buen fregado a la llanta.

La cubierta ha durado unos diez mil kilómetros (hago el cambio con 27000 km), y ha mantenido aceptablemente su forma curva, es decir, que no se ha cuadrado excesivamente; estoy bastante contento con esta goma, así que repito. Vuelvo a poner la misma, una Dunlop D220.
Una vez limpita la llanta, hay que pintar las letras de la cubierta. Al principio lo hacía solo porque me parecía bonito, pero ahora me he dado cuenta de que me permite ver grosso modo el estado en que deben encontrarse los neumáticos por cómo se va perdiendo la pintura con el tiempo. Por supuesto se ve mejor mirando el dibujo, pero si la veo de lejos y las letras de una rueda están muy desvaídas, ya me hago una idea de cómo debe estar el dibujo. Y ademas, que compré dos rotuladores de neumáticos por un euro y hasta que no se acaben sigo pintando, que estamos en crisis y aquí no se tira nada.

Una vez seca, a montarla. Para apretar la tuerca del eje hace falta esta llavecita, que, lógicamente, no llevo en la bolsa de las herramientas. Me costó apretarla lo suficiente como para que entrase el pasador de seguridad, porque, aun con primera metida era capaz de mover el motor sin llegar a apretar lo suficiente, y si pisaba el freno no era capaz de apretar por la postura tan rara. Al final hice un pequeño invento con una correa tirando de la palanca del freno y así me apañé.


Tenia pensado volverme en la Triumph, que no tiene guardabarros trasero por lo que pasó el último dia, pero tengo guardado el guardacadenas que traía de fábrica, asi que pensé ponérselo,

pero teniendo en cuenta cómo estaba la carretera de barro me lo pensé mejor y abandoné la idea, que no me gusta ir pegándole pedradas al amortiguador y al motor. Son esas cosas que vienen mal hechas de fábrica en todas las motos; cada una tiene la suya, o las suyas.

En esta moto debería venir un guardabarros en condiciones de serie. De todas formas el nuevo está pedido y debe llegar esta semana, así que la dejo en standby y me vuelvo en la BMW.
Todavía me sobró un poco de tiempo antes de la comida, así que le dí una mano de decapante al depósito secundario de la BMW para quitarle la pintura.

Y le di con una rasqueta. No ha salido toda la pintura, así que habrá que darle una segunda mano, pero eso queda para el próximo día. Sí, lo lavé y lo enjuagué bien; no se me ocurre dejarlo con el decapante puesto una semana entera, que me puedo quedar sin depósito.

El regreso fue muy normalito. Podía haberme venido en la Triumph, ya que el tiempo se había aclarado notablemente y con el viento que hacía la carretera estaba prácticamente seca. A la vuelta sí que me encontré algunas motos. Estos moteros son como los caracoles, solo salen con el sol.
Y con la que sigue cayendo pues me queda un domingo la mar de tranquilito en casa.

Aprovecharé para hacer algunas cosas que tengo atrasadas. Tranquilo Pera, no sudes, que no te voy a recurrir ninguna multa.

sábado, 5 de abril de 2008

44.- NEUMATICO TRASERO NUEVO EN LA TRIUMPH

Con 17656 km de marcador, como se ve en el odómetro (del griego, ὁδός, camino, y metro, medida), he montado el tercer neumático trasero de esta moto. He optado por el mismo que tenía, un Dunlop Sportmax D220, que me ha dado muy buen resultado en todos los aspectos. El anterior me ha durado aproximadamente 10150 km, y quizás podría haber llegado a los 11000 km apurándolo un poco. Si tenemos en cuenta que el Bridgestone BT020 que montaba de fábrica me duró 7500 km, creo que vale la pena seguir con Dunlop.

He aprovechado también para lijar las defensas de la R100RS para pintarlas en negro, pero se me ha acabado la pintura, así que tendré que seguir otro día. También he acabado de arreglar el estropicio del otro día, cuando se me cayó la Sprint, enderezando el pedal del freno. Me he vuelto con ella y me ha dado un pequeño susto apenas salir, en la primera curva, por no rodar los neumáticos. ¡A la vejez viruelas!
Y me sigue gustando mas conducir la BMW, por más que las medias que se hacen con una y con otra no tengan comparación.
Por cierto, y ya que estamos con neumáticos, llevaba unas presiones de 2,3 Kg/cm2 y 2,5 kg/cm2 en la BMW (delantero y trasero, respectivamente) que iban bastante bien, proporcionando buen agarre y buena agilidad, pero tengo que probar que tal va con una presión algo más alta. Por ejemplo 2,4 kg/cm2 en el delantero y 2,8 kg/cm2 en el trasero para ir solo, y 2,5 kg/cm2 y 2,9 kg/cm2 para ir con paquete. La semana que viene será.

lunes, 26 de noviembre de 2007

17.- PROBADA EN AGUA LA COMBINACION D208 - D220

Aunque no me lo esperaba, porque la chica del tiempo había llenado la zona por donde iba a ir de huevos fritos anunciando buen tiempo, me sorprendió el agua cuando iba desde Sevilla a Ronda en el ultimo tercio del camino, desde Puerto Serrano a Ronda con lo que pude probar las reacciones de las gomas en agua, algo que se me quedó por comprobar el ultimo día que fui.
En un brevísimo resumen, tras ablandar un poco las suspensiones, los neumáticos se comportaron, tanto el delantero como el trasero, estupendamente, y solo me llevé un pequeño susto por pisar en plena tumbada donde no se debe pisar, en las lineas de señalización, pero en cuanto la rueda salió de ella, volvió a agarrar perfectamente. Incluso probé a no ser tan suave como se debe ser en la conducción en mojado, aproximándome a las frenadas fuertes y a las salidas de curva abriendo gas a fondo, sin que me diese ningún motivo de queja. Es más, casi me atrevería a decir que el comportamiento, teniendo en cuenta lo que cambian las condiciones de seco y mojado, es mejor en mojado.
En resumen, altamente aconsejable esta combinación, al menos para mi forma de conducir y para mi moto.

lunes, 19 de noviembre de 2007

11.- PROBANDO NEUMATICOS (D208-D220)

Sábado. 9,30 horas. Temperatura ambiente fresca, pero ambiente seco. No llevo termómetro, pero calculo que unos 10 ºC. Presiones de neumáticos adecuadas (2,5 kg/cm2 delante y 3 kg/cm2 detrás). El neumático trasero empieza a estar en franco declive (8000 km) pero conserva su curvatura, en tanto que el delantero está prácticamente nuevo (1000 km). Equipamiento cómodo (chaqueta de cordura con forro, pantalón de cuero y botas. Guantes de invierno con poco tacto). Prueba de 270 km por carreteras de todo tipo (autovía, nacional con buen piso, curvas abiertas y cerradas con buen piso, curvas cerradas con piso muy bacheado). El único objetivo es analizar las reacciones de los neumáticos en todas las condiciones de seco. Cuando llueva lo repetiré para comparar.
Para empezar, salida con neumáticos fríos sobre asfalto normal y sobre pinturas de paso de cebra. En asfalto no se comporta mal de agarre, pero en pintura derrapa la trasera intentando adelantar a la delantera. La frenada es mala en la trasera con derrape fácil. La delantera se comporta mucho mejor, incluso en pintura. En curvas, con gomas frías se muestra mucho mas estable la delantera que la trasera, haciendo ésta derrapes incómodos, peligrosos y traicioneros al abrir gas incluso suavemente en medio de la tumbada. La delantera se mantiene estable en la tumbada, aun en frío.
En autovia se muestra muy estable a velocidades legales, absorbiendo bien las pequeñas irregularidades y mostrándose cómoda. Una vez calientes las gomas (10 km) la frenada mejora espectacularmente, tanto la trasera, que ya no se bloquea como en frio, como la delantera, que permite levantar el eje trasero sin hacer extraños.
Una vez en la zona de curvas, y con las gomas calientes, tanto en tramos de asfalto bueno como en tramos bacheados se muestra muy segura de la rueda delantera y bastante segura de la trasera, pero con tendencia al derrape, ahora sí, noble al abrir gas bruscamente en inclinadas importantes.
Con respecto al comportamiento que tenía esta pareja de gomas en la Sprint antigua he notado una variación importante en que ahora permiten alcanzar un grado de inclinación mucho mayor con total seguridad; eso sí, en seco. En agua, ya veremos.

lunes, 5 de noviembre de 2007

6.- NEUMATICOS TRIUMPH SPRINT

El apartado de neumáticos constituye, al menos en mi caso, una especial preocupación; son tres los motivos de ello: el agarre, la duración y el coste. Para ir seguros en moto necesitamos que las ruedas se agarren al suelo, tanto para acelerar o frenar como para tumbar, pero desgraciadamente el agarre suele estar en proporción inversa a la duración del neumático, y finalmente, el coste, que suele ser elevado, ya sea una goma que agarre o una que dure. La Sprint venía de fábrica con unos Bridgestone BT020.
La duración del trasero ha sido de 7500 km, y la del delantero ha sido de 14000 km, con lo que se cumple aquel aforismo clásico motero de "dos traseras por una delantera". Me ha parecido una buena combinación de gomas, pero que solo he podido probar los primeros 7500 km, que comprenden el rodaje y la habituación a la moto, ya que cambié la goma trasera por la que venía usando en la antigua Sprint y que me daba magníficos resultados: Dunlop D220 (128,60 €). Ya comentaré cuando me la acabe y la haya podido probar un poco que tal ha ido con su pareja delantera, la Dunlop D208 (93 €).
De cualquier modo, con los Bridgestone se mostraba muy agil pero un poco sobreviradora, aunque no sé si era efecto de las gomas o de mi forma de conducción, adaptada a la Sprint antigua, con un lanzamiento de horquilla mucho mayor.