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lunes, 12 de octubre de 2009

167.- FINAL DEL CAMBIO DE CADENA DE DISTRIBUCION

Pues si, final, aunque quizás debería decir paso intermedio, porque totalmente, lo que se dice totalmente, no está. Me explico: me había quedado la semana pasada en que la moto no tenía chispa. Algo había hecho mal, y habiendo cables de por medio, estaba claro que la iba a liar de una u otra forma. Pregunté en bmwmotos.com y no me dieron más pistas de las que ya tenía, pero al menos me confirmaron que la chispa debía estar presente, estuviera muy avanzado o muy retrasado el encendido. Así, pues, me quedaba volver a trastear los cables a ver cual de ellos estaba mal. Me monté en la Sprint y a las diez y media estaba en Ronda metido en faena. Por cierto, ha sido un fin de semana estupendo en cuanto a climatología, de forma que todos los enlatados se han ido de puente, y también todos los moteros, especialmente los de venta, esos cuyas motos te encuentras aparcadas en una venta a las nueve y media de la mañana y cuando vuelves por la tarde siguen allí; si, esos que nunca salen si hay tres nubes ni se paran a preguntar si necesitas ayuda cuando te quedas tirado, no vaya a ser que se les arrugue su Dainese ultimo modelo. A lo que iba, que me enredo: que había muchísimo tráfico, pero que a las diez y media estaba en Ronda. Abrí el cárter del alternador, pero también abrí arriba, en el compartimento del motor de arranque, ya que recordaba que aquella zona me había dado bastante lata y quería revisarla, y mira por donde, allí estaba el estropicio: el cable que viene desde la placa de diodos al regulador (creo) se había quedado pellizcado. Por cierto, eso amarillo es el motor de arranque, que a mi me gusta llevarlo de colorines.

Entre el cárter de la cadena de distribución y el bloque del motor va una goma por donde pasan los cables, y este se había quedado fuera

Identificado el daño, solo quedaba repararlo. Abrí la funda previendo que debía haber algo dañado, que si no ¿de cuando se iba a quedar sin chispa? y efectivamente, los cables estaban un poco pelados, lo suficiente como para ir contactándose entre ellos y como para dar la lata en caso de dejarlos así, aunque en un principio la moto volvía a tener chispa.

Los aislé con un poco de cinta

y coloqué el cable en su sitio, asegurándome de que esta vez todo iba bien montado.

Ya solo quedaba poner el avance del encendido en su sitio. Como no tengo pistola estroboscópica, solo puedo hacer el ajuste estático del encendido. Para ello se abre la tapa del alternador (ya estaba abierta) se quitan las bujías para poder mover el alternador (y el cigüeñal, por ende) con una llave allen.

Se colocan los cilindros casi en el punto muerto superior, en el lugar señalado para ajustar el encendido estático, que es una S que hay marcada en el plato de inercia.

Y finalmente se coloca el tester en el regulador.

Se pone el contacto y el tester no se enciende. Es lo normal, ya que la moto debe estar fuera de punto después de desmontar el bote del encendido. Solo queda girarlo hacia uno y otro lado hasta que la luz se encienda; lo muevo y nada. La luz no se enciende. Vuelvo a poner las bujías y pruebo el arranque. A la primera, sin aire ni nada, y suena bien. Pruebo nuevamente el tester y no se enciende. ¿Estará mal el aparato? Desmonto la R80ST y le hago la prueba, pero esta vez sin mover el bote del encendido, porque se supone que está bien regulada. Tampoco se enciende. Me voy a la R65 y tampoco se enciende. Abro el aparatito y le meto 12 voltios de la batería entre los dos polos de la bombilla. No se enciende. Supongo que debe estar fundida la bombilla, pero ahora me quedo con las ganas de saber si el encendido está en su sitio o no. Necesito una pistola estroboscópica para hacer el ajuste dinámico del encendido y comprobar si el tester está bien o no, así que se lo llevaré a alguien que entienda de electrónica. Mientras tanto, dejo la R100RS donde está, encima de la mesa, pero con todo cerrado.
A todo esto, del trajín este del cambio de la cadena de distribución me han sobrado dos juntas redondas que no tengo ni idea de donde van. Preguntaré en el foro para que la próxima vez no me sobren.

El resto de la mañana lo dediqué a intentar arreglar la cerradura del sillín, que no acaba de ir bien, y es que le falta uno de los dos tornillos, y, claro, no cierra como debe. No he encontrado en la caja de los tornillos uno de la misma medida, así que tendré que buscarlo. Es uno métrico de 5x40.
Y después de ver que no podía arreglar la cerradura me puse con el tornillo de mesa que me había cargado hace tiempo. Le he dado un buen repaso de soldadura y se ha quedado bastante bien, por lo menos para cumplir su misión honrosamente.
Y como tampoco tenía ganas de hacer más cosas, ni podía, porque estoy esperando piezas para la R65, le di un buen fregado a la Sprint y a la R80ST, deje la Sprint bien tapadita con su funda y me volví para Sevilla en la R80ST, que no sé si lo he dicho antes, pero me gusta mucho, tanto estéticamente como en movimiento.

Bien hasta aquí queda lo que hice el sábado. Por la noche, Miguel me convenció para volver a Ronda al dia siguiente a pasar el día y hacer un par de cosas en el Land Rover.
Lo que quería hacer no era más que pintar un par de maquetas del mismo color y con los mismos adornos que el de verdad. Y ahora, después de meterse conmigo hasta la saciedad por mis resultados con la pintura, se empieza a dar cuenta de que no es tan facil, ni siquiera con un spray y una maquetita de apenas una cuarta.

Mientras Miguel pintaba empecé a meterle mano la la Piaggio Typhoon, que me habían dicho que tenía no se qué roto y que por eso no andaba.
Lo que tenía roto es un tubo que va desde el depósito del aceite hasta el mezclador.

Para reponerlo solo había que retirar el viejo, desmontar la tapa de la correa

y volver a montarlo. El próximo dia, si tengo las llaves podré probarla a ver si funciona.

De paso he limpiado todas las piezas de plástico que he desmontado.

Y he dado por concluida la jornada en cuanto a mecánica se refiere. Nos hemos ido a comer a la Venta La Codorniz, que, francamente, hoy se ha llevado un cero, porque nos han atendido fatal, y no me vale la excusa de que había mucha gente. Si no se sabe llevar un negocio grande se lleva uno pequeño, y si no, se contratan eventuales para los días de mucho ajetreo, pero después de lo de hoy me va a costar volver en mucho tiempo. Estoy protestón hoy ¿no? Debo estar en uno de esos días...

domingo, 8 de junio de 2008

55.- OSSA: ARREGLILLOS DE CHAPA

Esto de que no haya acabado de llegar a los 20.000 km en la Triumph ni a los 110.000 en la BMW, cifras en las que tengo que hacerles las revisiones respectivas, me obliga a concentrar mi trabajo en la OSSA. El último día, hace ya una semana, desmonté las cachas laterales bajo el asiento, y aunque las limpié un poco, todavía quedaba porquería por sacar. Les di un buen fregado y las unté de un "enérgico decapante de pinturas" cuyo nombre no recuerdo,

que después de un buen rato y varias manos no le hizo absolutamente nada, como puede verse en la foto, así que tuve que recurrir a la técnica de siempre: rascado con cepillos de latón de los chinos (son los mejores, porque aunque duran mas bien poco y escupen pelos por todas partes, no rayan). Mientras actuaba (?) el enérgico decapante (!) me dediqué a hacer los agujeros para colocar las cerraduras en las dos tapas. Había comprado dos cerraduras de las de buzón, y la amable señorita que me las vendió, me puso la misma combinación de los cerrojos para que pudieran abrirse con la misma llave. La operación era sencilla, solo había que agrandar el orificio antiguo hasta que coincidiera con el perfil de la cerradura y después recortar la plaquita que hace el cierre. Una lima de media caña y limar

hasta conseguir el perfil adecuado

Seguidamente, cortar la pestaña de cierre

hasta que cuadre para realizar correctamente su función,

poner la tuerca para ver el resultado final, et voilá.

A continuación la otra tapa, cuya dificultad principal estribaba en que tenía hechos dos agujeritos para la sujeción de la anterior cerradura, que había que tapar. Para ello, un poquito de cepillado con latón para retirar la pintura

y relleno de los orificios con esa pasta de dos componentes que se llama Pattex y que para tantas cosas funciona bien, con posterior lijado, una vez endurecida.

Mientras el enérgico decapante actuaba, me dediqué a darle un buen fregado (este sí que fue enérgico) al depósito y a fotografiarlo por todas partes para tener referencias de cómo va la pintura para cuando toque sanearlo, que será dentro de muy poco (creo)

Mientras el enérgico decapante seguía actuando enérgicamente, me dediqué a desmontar mas cosas. Le tocaba el turno al cable del freno trasero, que aunque parezca una cosa fácil, cuando uno se encuentra el panorama que había por debajo de la moto, la tarea se complica. A ver quien adivina dónde está la cogida del freno

¿y aumentando la imagen? ¿se ve?

Pues yo no lo veía, pero tras mucho esfuerzo, y guiándome por la intuición, lo encontré; le saqué la grupilla que lo sujetaba, y tras un buen rato deshaciendo un pegotón de barro con aceite solidificado con algunos restos de Ammonites y Trilobites (típicos de las excavaciones de Guarrapuerca)

conseguí que volviera a funcionar, entrando y saliendo de su sitió, como debe ser.

A todo esto, el enérgico decapante había acabado de no actuar, por lo que me decidí a actuar yo, es decir, coger el cepillo de latón de los chinos y darle hasta quitar la ultima mota de pintura a todas las piezas. El resultado algo mejor que el del enérgico decapante, cuyo nombre pondré en cuanto me acuerde.

Y para acabar, una manita de imprimación a brocha para que penetre bien en todas partes.

Para el próximo día le daré una lijita fina para dejarlo todo uniforme y listo para pintar. Creo que le daré a todo una primera mano de gris claro, y posteriormente iré dando manos sucesivas, bien de gris claro, bien de gris oscuro, según la pieza. Me da pánico, porque es la primera vez que voy a pintar algo serio (en el fondo, lo de las estanterías no era sino una chapucilla).
En resumen: ha sido un duro y largo día de trabajo con pocos frutos visibles, pero estas son cosas que a la larga se agradece haberlas hecho bien, porque buena parte del resultado de la reconstrucción descansa sobre la estética, y la mayor parte de la estética está en la pintura.
Y ya que estamos, saludos a La Puebla del Rio.