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jueves, 22 de abril de 2010

196.- ARREGLILLOS Y RODILLA ROTA

Pues si; ayer era fiesta en Sevilla, así que aproveché para ir a cambiar de moto, que este sábado no pude escaparme. El día amaneció agradable, pero anunciaban lluvia por la tarde, así que me propuse volver temprano a ver si me adelantaba a las nubes.
El viaje de ida, bien; la meletérica tenía colocado un radar en Montellano, en dirección Sevilla, en uno de los tres cruces que hay; era un radar de los de trípode, y estaba tan bien camuflado que cualquiera podría pisarlo con el 4x4 sin darse cuenta (y no estoy dando ideas ¿eh?).
Lo primero que quería hacer era ajustar la dirección, que se me había quedado un poco suelta del último día por ajustarla con la rueda delantera colgando en vez de apoyada en el suelo. Esta vez sí que tuve la precaución de hacerlo sin que estuviese subida en el caballete. Desmonté el manillar y los relojes y la ajusté.

Quedó bien, pero parte del ruido que hacía era de la horquilla: un sonido seco , algo así como un "clonk" al final de la extensión cuando se deja caer bruscamente desde la posición de comprimido. Me temo que me va a tocar desmontar la horquilla entera a ver qué es lo que falla, aunque me suena que sea el muelle que está vencido.

A continuación me fijé en lo feísimos que estaban los amortiguadores traseros y me dije que eso no podía seguir así.

En un momento los tenía desmontados y encima de la mesa.

Y en otro momento, con una llave fija de 9 mm y un destornillador, estaban desmontados

Al hidráulico le di un buen cepillado y limpiado con limpiametales y quité casi todo el óxido que tenía.

Por cierto, son los amortiguadores originales, es decir, que llevan 27 años aguantando. No está nada mal.
Los muelles los sometí a cepillado y limpieza con estropajo de níquel, agua y jabón (del mio, por supuesto) y los dejé secándose al sol. Mientras tanto preparé un poco de pintura (rojo 509) y en cuanto estuvieron secos, me puse con ellos.

Esta vez usé el aerógrafo, más que nada porque iba a pintar dentro y no quería organizar una nube de partículas de pintura posándose en todas partes, como ya he hecho alguna que otra vez.

Al cabo de un buen rato, que con el aerógrafo se tarda eso, un buen rato, las piezas quedaron así (por cierto, aproveché para pintar una pinza de freno que tenía rodando por allí medio pintada en rojo):

Después de la pintura quedaba poner la laca, y todo este follón por no tener un spray, que para estas cosas es mucho mas económico en tiempo, resultados y dinero. Las cosas de ir improvisando...
Cuando iba a laquear, que para eso sí que cogí la pistola, para no estar todo el día pintando con el puñetero aerógrafo, me acordé de que tenía por allí dos muelles de los amortiguadores viejos de la R100RS, que se cambiaron al poco de comprarla. Comparándolos con estos resulta que están un poco menos hundidos y que son un poco mas gruesos, así que, en teoría, deben ser mas duros.


Por si acaso, los he limpiado bien y los he dejado listos para pintarlos el próximo día, eso sí, con un spray, que me van a servir de repuestos de estos en cuanto se me hundan un poco más. Lo mismo los pongo en amarillo. Ya veremos.
Una vez laqueados, los dejé secándose y me fui a otra cosa

El voltímetro de la R100RS no funcionaba porque se me había roto el terminal del positivo al ponerlo, y no tenía un terminal de esos, un tanto especial, pero a lo largo de esta semana me había encontrado uno y lo llevaba en la cartera junto a un tornillo y un minidestornillador, así que aproveché para ponérselo. Resultado: ya funciona el voltímetro, pero ahora no funciona la bombilla, que antes sí que funcionaba. Es mi sino con los cables: arreglo una cosa y estropeo otra.
Aprovechando que para arreglar el voltímetro había quitado el cuadro de relojes,

los desmonté para arreglar alguna pequeña rotura que tenía el soporte,

y, de paso, cambiarle las bombillas por unos LED que había encontrado,

ya que alguna, no sé si la del velocímetro o la del cuentarrevoluciones, no funcionaba.
Preparé un poco de masilla de dos componentes

y reparé varias pequeñas roturas de la carcasa, que, por cierto, además de carísima es de pésima calidad.

Volví a montarlo todo y el resultado es que: no funciona la luz del cuentarrevoluciones, y que el chivato de intermitencias solo funciona cuando enciendo los intermitentes izquierdos, y no con los derechos, o sea, que hay que volver a desmontar. No me gusta nada la electricidad ¿lo he dicho antes?
Para acabar, me puse a hacer lo que tenía que haber hecho al principio: preparé un aparejo de dos componentes y aparejé todas las piezas que tenía por allí pendientes, a excepción de las manoplas de la R80ST, pero no pasa nada, porque tengo que aparejar las piezas por el otro lado, así que no se ha perdido nada: el próximo día acabo con la imprimación.

Para acabar, coloqué los muelles de los amortiguadores (un poco húmedos aun, todo hay que decirlo) le hice una foto a las dos motos que estaban fuera, la R100RS que se venía conmigo, y la R65 con los muelles rojos, que se quedaba; cerré el quiosco y me volví a Sevilla.

Desde Algodonales lloviendo, así que todo lo bonita que se ve la moto se ha emborronado con el barrillo de la carretera ¡Vaya año de agua que llevamos!
Bueno, en el título se dice rodilla rota y hasta ahora de rodilla nada de nada. Pues tiene su explicación: me lo pongo aquí porque así me acuerdo de cuando me ha pasado esto. Hace unos años, mas de cinco, me dió un crujido la rodilla derecha y me quedé totalmente sin rodilla durante unos cuantos días: inflamación, limitación de la flexoextensión y dolor al apoyar, sobre todo en el lado externo. Al revés de lo que suelo hacer normalmente, me fui al traumatólogo, me hice una resonancia y no se veía nada, aunque clínicamente seguía con ligera inflamación y dolor en la entrelínea articular externa al tacto. Pues ayer, mientras estaba en cuclillas haciendo alguna cosa en la R100RS, noté molestias, me incorporé y me provocó un fuerte dolor en el lado externo de la rodilla derecha, mas bien hacia atrás. Tan fuerte fueron el dolor y la impotencia funcional que me causaba que estuve tentado de llamar a mi mujer para que viniera a recogerme, porque me veía incapaz no solo de conducir la moto, sino de poder desplazarme diez metros, pero, afortunadamente, me recuperé en una media hora, aunque estuve toda la tarde renqueando y con dolor agudo en según qué postura de apoyo. Hoy sigo renqueando un poco y con la rodilla algo inflamada, y me da la impresión de que me he pellizcado el menisco externo, que debía estar ya algo cascado por trabajar en cuclillas todos estos años, además de por el golpe de años que lleva ahí puesto, claro.

Me temo que de aquí a nada me van a meter en quirófano, y no me hace mucha gracia, la verdad.

sábado, 20 de marzo de 2010

190.- JORNADA DE NO HACER CASI NADA

Mañana nublada, amenazando lluvia. Me asomo al mapa de isobaras y calculo que no nos va a caer agua hasta por la tarde, así que echo en la bolsa de depósito el mono de agua y las nuevas compras del Lidl: unas manoplas impermeables y unos cubrebotas, también impermeables. A las nueve estoy en la gasolinera de Montequinto, donde Spinner, que se viene otra vez a hacerle cosas a su moto, está repostando. Minutos después estamos en marcha; las dos R65 se comportan de maravilla, y llevamos un paso aproximadamente normal al que llevo yo habitualmente, es decir, no nos pasa ninguna nevera. Spinner se me queda atrás en las zonas de curvas y tengo que reducir bastante la marcha, pero hasta niveles aceptables. En un rato estamos en Ronda. La tarea fundamental para mí era sustituir el termostato de la R100RS, y a tal efecto había comprado uno de segunda mano que lo dejé bastante limpito.

Pero antes de sustituirlo quise hacer alguna que otra cosa, así que me acordé de que tenía que aparejar algunas piezas, especialmente la cúpula que me regaló DavidRC y que lleva reparada no sé ni el tiempo, a la espera de aparejo y pintura, y un colín nuevo, también para la R65, a juego con el nuevo depósito, que ya aparecerá en su momento, y al que hasta ahora, lo único que le he hecho ha sido arreglarle unas fugas con soldadura, sanearle el interior con resina plástica, y arreglarle la cerradura. Porque sí, tiene cerradura, y no es la del tapón de la gasolina.
Preparé el aparejo a razón de cuatro partes de aparejo, una de catalizador y un poquito de disolvente para hacerlo más digestivo

Sí, ya sé que no se mueven las pinturas con los destornilladores, pero es que no encontraba nada más apropiado. De todas formas lo limpié luego perfectamente.
Y aquí empieza lo curioso. Cualquiera que haya visto alguna pagina del blog referida a pintura me habrá visto quejarme de que todo se me pone en contra el día que voy a pintar y se lo habrá tomado a pitorreo diciendo que soy un exagerado, pero hoy ha pasado lo mismo, y tengo un testigo. Preparé todo para pintar, saqué las piezas fuera para no manchar y todo estaba perfecto; no se movía el viento y estaba nublado pero no llovía. Todo fue echar el aparejo en la pistola para que empezase a llover. A pararlo todo y meter todo el tinglado dentro, porque una vez preparado el aparejo, no lo iba a tirar. En un ratito las dos piezas aparejadas y el aparejo acabado. Más tarde me acordé de que también tenía que haber aparejado los protectores de manos y la cupulita de la R80ST. Otro día será; posiblemente cuando apareje el depósito.

Manolo, mientras tanto, a lo suyo: cambio de aceite, cambio de filtros de aceite y aire, cambio de aceite de horquilla, un repaso a la pintura del chasis cercano a la batería, que había sufrido los rigores del sulfúrico, zapatas de freno nuevas y no recuerdo si hizo alguna otra cosa más.


Yo me dediqué a cambiar el dichoso termostato, que quedó bien, como era de esperar, pero con todos los bajos muy sucios después de haber trasteado con tanto aceite, e incluso haber abierto el cárter de la cadena de distribución. Ya lo limpiaré todo cuando el tiempo esté un poco más estable y no amenace lluvia a cada momento.

La moto arrancó a la primera y me di un pequeño paseo con ella. He estado pensando volverme con ella, pero el estado de la goma trasera me ha hecho desistir de ello, ya que está bastante gastada, cosa que no había apreciado por el faldón que llevo puesto, que impide ver la banda de rodadura central si uno no se tira al suelo, casi.
Mientras Manolo seguía con su moto, le puse a las piezas pintadas sus escudos. ¡Hay que ver lo que ganan estas motos solo poniéndoles el emblema de BMW nuevo...!

Ya solo queda montarlo todo y estrenar el nuevo look primavera-verano.
Para acabar, y antes de hacer la recogida, le di un buen repaso de limpieza a la mesa elevadora, y es que es una herramienta muy importante de mi taller, y tener las herramientas limpias es fundamental para trabajar a gusto y con seguridad, que un resbalón encima de la mesa por tenerla pringada de aceite te puede costar un brazo y una moto rota.

Con todo recogido, me asomé al mundo por última vez, antes de cerrar la puerta, a traves del carenado de la R100RS, que se quedó con las ganas de haberse venido, pero algo más contenta al ver que, por fin, todo funciona correctamente.

La semana que viene iremos a las Superbikes a Portimao, que se ha convertido en mi circuito favorito, así que no haré nada de mecánica, pero en Semana Sante espero resarcirme.