domingo, 20 de marzo de 2011

244.- UN POQUITO A CADA UNA, GRACIAS A DIEGOFULL

Sí; lo primero es darle las gracias a Diego, porque si no llega a aparecer cuando estaba tirado en el suelo intentando poner los segmentos del cilindro derecho de la R65 y no me hubiese echado una mano, todavía estaría liado haciendo alguna de las cosas que se me ocurrieron hacer después. Pero vamos a seguir un orden cronológico, que ni no se me van las ideas.
Salí relativamente temprano, a las nueve y cuarto, así que iba bien de tiempo. La mañana estaba agradabilísima, con una muy ligera niebla al pasar sobre el rio que no auguraba más que lo que dice el refrán: tardecita de paseo. El paseo hasta Ronda sin anecdotas, salvo que en el cruce de Los Molares, en la gasolinera, había un radar de los de pillarte de frente, y además camuflado en un coche viejo. Están aprendiendo nuevas técnicas ¡lo que hace el hambre de los dirigentes (recaudatoria, claro, de la otra, nada de nada)! Por lo que pude ver un kilómetro más adelante, se les estaba dando bien la mañana.
Una vez en Ronda, y tras los preliminares, lo primero que hice fue lavar bien, primero, y lijar después, los tubos de escape originales de la R100RS, que el último dia se quedaron encima de la mesa.

A continuación, pasé a liarme con la R65, a la que hace nada le abrí el motor para cambiarle segmentos y no me quedé muy tranquilo con el circlip fijador del bulón que me había dado el mecanico de BMW, que me parecía demasiado pequeño, incluso abriéndolo un poco, así que lo saqué para cambiarlo por el suyo de verdad. Realmente era bastante más pequeño, y si no se aprecia demasiada diferencia en la foto, a la hora de meterlo en su sitio sí que se nota.

La idea era sacar unicamente un poco el conjunto culata-cilindro hasta dejar asomar el bulón, sacar el circlip malo, meter el bueno y volver a cerrar, pero me encontré con que las dos tóricas de los esparragos superiores estaban pisadas y un poco, bastante, aplastadas. Eso, logicamente, se traduce en pérdidas de aceite por esa zona, y la solución es poner las tóricas nuevas. ¿Por qué pasa esto de vez en cuando? pues porque a la hora de meter el cilindro en su sitio está uno más pendiente de que entren las gomas de los tubos de los empujadores que de las dos pequeñas tóricas de arriba. Hay quien le pone un poco de pasta de juntas a estas tóricas precisamente para que no se muevan de la muesca que hay en la base de los cilindros, justo donde apoya con el bloque del motor; yo no se la pongo nuca, y eso hace que se me salgan y se queden colgando del espárrago, con lo que está asegurado el pellizco en cuanto se apriete todo el conjuto. A partir de ahora creo que le pondré ese poquito de pasta que las fije en su sitio, aunque creo que es la primera o la segunda vez que me pasa esto.
El caso es que tuve que sacarlo todo para cambiar las dichosas tóricas

y lo peor fue a la hora de meterlo. Siempre prefiero meter el pistón en el cilindro encima de la mesa, con lo que puedo manipular mejor los segmentos para que se alojen en su sitio, y después colocarlo en la biela, pero esta vez decidí hacerlo al revés, es decir, con el pistón montado en la biela, meterlo en el cilindro, y a todo esto, la moto en el suelo. No fue una buena idea. Llevaba cerca de un cuarto de hora peleándome con el primer segmento, cerrando con dos dedos y empujando a la vez el cilindro con la barbilla, cuando llegó mi salvación montada en una R90S: Diegofull.

Con su ayuda, en cinco minutos estaba el motor cerrado.
Dos minutos después habíamos puesto una de las gomas del carenado. Para ello usamos un pegamento de contacto, el Contactceys. Pusimos un poco en la ranura del fuelle y al estar húmedo facilitaba la colocación. Una vez seco lo dejó fijo, o eso espero, porque al tiempo de escribir esto la moto sigue allá arribota y no sé qué pasará cuando se hunda la horquilla.

Dejamos para cuando estuviese seco el pegamento la colocación del otro.
Aprovechando que tenía tan buen compañero me decidí a quitar el fuelle de goma del cardan, que debía tener alguna fuga, por cuanto seguía teniendo siempre una gotita de aceite en la punta de la palanca del embrague. Del proceso no tengo fotos, pero puedo contaros que empecé como Hernán Cortés cuando quemó las naves, solo que yo cogí unas tijeras y le di un corte al fuelle, de manera que ya no había marcha atrás.


Había que desmontarlo todo. Y todo es todo: primero quitar los cuatro tornillos de la cruceta y desecharlos, que son de un solo uso, después quitar los ejes del basculante para poder retirar el cardan y pasar el nuevo fuelle. Seguidamente volver a colocar el basculante en su sitio, pero no había forma de que entrase. Probamos quitando los amortiguadores y tampoco, así que quitamos la rueda para que pesase menos y poder manejarlo mejor; tampoco era posible. Bueno, pues quitamos el grupo cónico y ya por fin entraron los ejes del basculante. Era el brazo del cardan que se había quedado pillado no sé cómo y no nos dejaba alinear los pasadores del basculante con los del chasis. De nuevo a montarlo todo y finalmente pudimos colocar el fuelle en su sitio.

Despues de esto Diego se marchó para Cártama y yo me quedé haciendo alguna que otra cosa, como por ejemplo quitarle la rueda delantera a la R80ST

para desmontar el disco delantero, que va a servir de donante para la R65

Obviamente, la R80ST se ha llevado un disco nuevo, que no es el original, pero que seguro que hace sus veces, aunque como comentaré después, de entrada, va regularcillo.

Aproveché, por supuesto, para ir fregando motos, que están las pobres bastante guarrillas. En este viaje le ha tocado turno a las dos que están operativas: la R80ST y la R1100S, y se han quedado bastante limpitas, la verdad.
Mientras se iban secando, en un último esfuerzo por volverme en la R100RS miré cómo estaba el depósito, y no, la soldadura en frio que había hecho el otro día no había funcionado. Ademas de que dejaba salir gasolina, se descascarillaba con cierta facilidad, así que la eliminé y lijé un poco

preparé un poco de Nural 21 ¡será por probar...!

y lo puse en la herida.

A la hora de volverme aún no había solidificado la muestra que dejé preparada, así es que lo dejé todo quietecito hasta la próxima semana, y así por lo menos no peco de impaciente como de costumbre.
Y como a esta hora ya debería estar seco el pegamento de por la mañana, volví a coger el tubo de Contactceys y se lo puse al fuelle de la barra derecha de la horquilla

Como ocurrió por la mañana, fue facil encajarlo en el carenado gracias a que el pegamento de contacto húmedo facilitaba el deslizamiento de los labios del fuelle por los bordes del carenado.

Parece que esto se ha quedado bastante firme.

Pero no me fio hasta que le haga por lo menos cien kilómetros.
La única que quedaba por pasar por el quirófano era el misil amarillo y precisamente esta semana le había comprado bujías nuevas porque presumía que no deberían estar demasiado buenas.
Cambiar las bujias en la 1100S es parecido a como se hace en las otras, pero tiene un poquito más de enjundia. No es llegar, quitar el capuchón, desenroscar y fuera; bueno, en realidad sí que lo es, pero un poco más adornado. Me explico: Primero hay que quitar la tapa de carbono que protege los culatines de magnesio ¡toma ya, magnesio! Con una llave allen, creo que de 5 mm, estan fuera en un momento.

Ahora te encuentras con un capuchón de bujia embutido a presión en las culatas que para extraerlo necesitas de una pequeña llave de plástico que afortunadamente viene en el kit de herramientas.

Para desenroscar la bujía creo que no tengo ninguna llave de tubo tan fina como la que hace falta; de todas formas, en las herramientas de la moto hay una que cumple perfectamente su función.

Una vez fuera la bujía compruebo con horror su estado y la sustituyo por otra nueva.

Me voy al otro cilindro y repito la operación. El aspecto de las bujias es bastante malo, al menos por fuera. Los electrodos, además, no están a la distancia recomendada, y muestran desgaste asimétrico que supongo que será normal porque la chispa intntará escapar por el que oponga menos resistencia. Creo que se le han cambiado las bujias una o ninguna vez a esta moto en su vida.

Cierro todo, recojo las herramientas, dejo ordenadas las motos y con los últimos rayos de sol entrando por la ventana me despido de mis motitos hasta la semana que viene.

La R80ST está como loca en la puerta viendo que se viene otra vez. La vuelta sin nada que comentar salvo que he venido haciendole el rodaje al disco nuevo que, de verdad, hasta que no he hecho lo menos quince o veinte kilómetros frenando suave e intermitentemente para darle tiempo a refrigerarse, no ha sido capaz de responder de forma medio adecuada. Después, poco a poco ha ido mejorando y, ya en Sevilla, era capaz de responder medianamente bien, casi como antes.
El domingo me llama Curro, Pion6 en bmwmotos.com, para recordarme que me había ofrecido un depósito de gasolina para la R65 hace ya unas semanas. No es que se me hubiese pasado, sino que un poco por timidez, otro poco porque el coche es de mi mujer y yo he renunciado a las cuatro ruedas y otro poco porque esperaba ir más rápido reparando depósitos, lo había ido dejando un poco de lado, pero ya no había excusas. Nos plantamos mi mujer y yo en Acalá, nos perdimos, como suele ser habitual en ese pueblo, al menos para mi, pero no mucho, porque al final llegamos a casa de Curro (siguiendo su coche, claro). Nos presentó a su esposa y nos enseñó su casa y sus motos, una R850 y una preciosa R80ST pintada en rojo burdeos que, por cierto, tiene en venta a un precio muy razonable para el magnifico estado en que se encuentra y a la que le he echado un guiño, lo que pasa es que venía mi mujer y eso ya es otra cosa. Echamos unas cervecitas en la terraza de su casa con unas preciosas vistas de los pinares de Oromana charlando de motos y de todo lo que salió y quedamos en que este miercoles tiene que pasarse por Los Barriles. Allí hablaremos de un par de cosas interesantes.
Y a lo que iba, que me ha regalado no solo un depósito de R65 con tapón y llave de gasolina, que me va a venir de lujo una vez que le de un pequeño lijado y pintado,

sino que además me ha regalado un amortiguador de R80ST un poco vencido de muelle pero bien de hidráulico,

unas defensas y una pantalla Puig que le he puesto a la R80ST y que le viene perfecta porque es transparente y casi no se nota que está puesta.
Curro: muchísimas gracias por todo, y ya sabes donde hemos quedado el miercoles, que tenemos que hablar.
Y ahora que lo pienso... ¿blanco con tres rayas paralelas amarillo, naranja y rojo huyendo hacia atrás? No sé, no sé...

domingo, 13 de marzo de 2011

243.- MONTANDO LA R100RS (OTRA VEZ)

Este fin de semana no se me ha olvidado la cámara; es más, quizás fue lo primero que puse en la bolsa de depósito, incluso antes que las botellas de la horquilla.
El camino ha estado algo húmedo hasta Ronda, con chubascos intermitentes y sin nada especial que relatar salvo que es la primera vez que cojo autovía con la estúpida nueva reglamentación de no sobrepasar los 110 km/h. En parte es bueno, porque desde Sevilla hasta Utrera me ha dado tiempo a ir cambiando las bujias, revisar el filtro del aire y ver una película en el mp4; no le he sacado brillo a los radios de la R80ST de milagro, porque tiempo daba para todo. Menos mal que eso se acaba pronto y una vez en las carreteras donde no han cambiado los límites de velocidad las cosas han vuelto a ser como antes. En fin, otra memez más de nuestro gobierno, que ya no sé si lo que buscan es cabrearnos cada dia un poquito más para ver hasta donde llegamos o es que de verdad son tan ineptos que no saben hacer nada más. En fin, dejemos el tema que es muy temprano para cabrearse.
Cuando llegué a Ronda me encontré el panorama que había dejado el último dia, o sea, esto:

El depósito de gasolina se había quedado a un lado comprobando la estanqueidad

y pude comprobar que no era completa, lo que pasa es que la pérdida es pequeña y ya me tiene en duda sobre si pierde por la soldadura o lo hace por el grifo. De todas formas es algo que no me corre demasiada prisa averiguar, así que lo dejo para la semana que viene, en que le daré una lijadita a la soldadura en frío, haré un par de pruebas e intentaré solucionarlo, bien por fuera, bien por dentro.
Para empezar a trabajar me puse con las botellas. Ya le había dado varias manos de lija progresivamente más finas, así que me puse a pulir, pero eso era extremadamente lento para la de cosas que tenía que hacer, así que en cuanto me aburrí abandoné el pulido y las dejé más o menos con este aspecto:

No están "a espejo" ni mucho menos, pero creo que están algo mejor de como estaban, en negro con multitud de chinazos. La próxima vez que las quite les daré una nueva ración de pulido e intentaré llegar al final sin aburirme.
Monté las botellas pero no les he echado aceite, porque con la moto en todo lo alto es bastante incómodo, pero de todas fromas me apunto que hay que rellenar cada una de ellas con 230 cc de aceite para horquillas SAE 5 ó SAE 10. Supongo que pondré el SAE 10 porque dentro de nada empieza a hacer calor.

Después de las botellas, el guardabarros, que, como me pasa siempre, lo tuve que montar dos veces para acertar su posición, y la rueda delantera a la que no le he cambiado el neumático porque este todavía aguanta un poco más. Las pastillas de freno delanteras están algo gastadas; hay que vigilarlas de vez en cuando.

Toda la parte delantera, pues, está puesta; no obstante, me siguen mosqueando dos cosas: se me caen las gomas del carenado por las que pasan las barras de la horquilla, que supongo que habrá que pegarlas, aunque no sé qué pegamento usar,

y que me han sobrado dos tornillos, que, además sé que van cada uno a un lado de la moto por el sitio en que los dejé; son M 5x20 de cabeza hexagonal, pero no consigo encontrar su sitio. Eso es lo que pasa por dejar las cosas de una semana para otra. Ya cantará la gallina en cuanto la baje de la mesa.
De aquí me fui a la parte trasera, ya que había que cambiar la rueda completa, que la goma estaba en las últimas. El neumático Continental me ha durado desde los 28300 km que marcaba cuando lo cambié hasta los 33743 que marcaba ahora,

es decir cinco mil cuatrocientos kilómetros. Lo que ya sabía de este neumático: es blando y ya viene cuadrado de fábrica, con lo que en los primeros kilómetros no va mal, pero al poco tiempo te vuelve la moto muy perezosa para las curvas, especialmente las enlazadas. No lo volveré a poner más.
Para quitar la rueda trasera, lo que hay que hacer es aflojar el tornillo que asegura el eje, quitar el eje, quitar el tirante del freno, y lo mas importante: aflojar la presión del neumático, porque si no, no sale.

Como iba a cambiar no solo el neumático, sino tambien la llanta (ya se había preparado el cambio en dias anteriores) quería comprobar si el disco estaba aún en buen uso. Lo quité

Medido el espesor, resultó que tenía 0,207 pulgadas; como el límite es 0,18, eso quiere decir que está en perfecto estado de uso.

A continuación lo monté en la otra llanta

y la equilibré, cosa que no había hecho el otro dia esperando a montar el disco para no tener que trabajar dos veces.

Por cierto, Roberto ¿ves el puntito amarillo al lado de la válvula? Es para que veas que existen, que no es un invento mio.
Antes de montar la rueda había otras cosas que hacer, como quitar el guardabarros rojo, que si no iba a dar el cante toda la moto negra y el guardabarros trasero rojo.

En menos de lo que se tarda en contarlo se convirtió en negro

Y repasando la foto estoy viendo que a este paso le voy a tener que pedir comisión a la Cruzcampo por publicidad directa, directísima, en este blog.
Acabado de montar el guardabarros, lo procedente es volver a montar la rueda.

Por supuesto que si no se desinfla, tampoco entra; eso sí, a la hora de inflar no hay mucho problema, ya que con la válvula apuntando al lateral el engorro que suponía antes la operación, ahora ha desaparecido.

Tomo nota del neumático que pongo y de los kilómetros, que ya los apunté antes, y sigo con el montaje.

El turno ahora le toca al asiento y el colín. Hay que repasarlo un poco, porque los ganchos de anclaje al subchasis estan un poco ladeados y el cierre no llega a ser perfecto, pero con unos apretoncitos de alicates todo vuelve a su sitio.

Quito los escapes originales, que estan suplicando un nuevo lijado y pintado y coloco los Hoske.

Tambien coloco la parrilla portaequipajes y dejo pendiente de poner el artilugio antirrobo de cascos.

Y con esto doy por finalizada la jornada de trabajo.
El misil amarillo está en la puerta mirándome, que ya tiene ganas de estirarse. Nos volvemos a buen paso y sin que nos caiga agua hasta que entramos en la SE30. Desde allí a mi casa unos cinco kilómetros y un aguacero de muchísimo cuidado, tanto que se me ha calado hasta el casco. La semana que viene arreglaré, espero, el depósito y ya veré con cual me vuelvo, que hace ya mucho tiempo que tengo la R65 en dique seco y le convendría estirar los radios.

lunes, 7 de marzo de 2011

242.- FIN DE SEMANA CURRADO Y SIN FOTOS

Pues sí, se me ha olvidado la cámara en Sevilla. Si es que me estoy haciendo mayor.
Este ha sido un fin de semana largo, frío y mojado. Empezó el viernes, que me fui a Ronda en cuanto salí del trabajo. Allí había quedado con Maricruz, que se iba desde La Roda de Andalucía en coche. Yo iba en la R100RS, y aunque me llovió un poco, ni me enteré. Es que esa moto...
Bueno, el caso es que a eso de las cuatro y media estábamos en Ronda tomando una cervecita y dispuestos a empezar a trabajar. El plan era convertir la R100RS en negra, para lo cual había que pintar el conjunto de colín, depósito y carenado originales (los blancos, vamos). Estas piezas habían sido repasadas una y otra vez a lo largo de los últimos meses, e incluso había soldado una pequeña fuga que tenía el depósito en el lado derecho. La soldadura la había hecho con la eléctrica, con lo que el inicio fue desastroso: donde no había agujero apareció uno que ademas se iba agrandando cada vez que arrimaba el electrodo. Con un poco de paciencia fui cerrándolo hasta que pensé que estaba en orden de funcionamiento. Ni que decir tiene que no me preocupé de comprobar la estanqueidad de la soldadura. Se veía que estaba bien hecha; un poco resaltona, pero se veía bien. Otra cosa que había que hacer era cambiar los discos de freno. He comprado a Jeep dos discos nuevos que van a ir a la rueda delantera buena (la que lleva refuerzos en los palos) y voy a dejar la mala, la que llevo puesta actualmente, sin refuerzos, con los discos que tiene a medio uso, y quizás la venda. Ya veremos. También quería darle un repaso al depósito de la R65, intentar taponar las fugas e intentar extraer, tras disolución con acetona, toda la capa de plástico que le metí dentro para sanearlo y que se había desprendido tras el soplido para intentar desatascar el grifo aquella noche que me dejó tirado sin gasolina porque la reserva estaba obstruida por el plástico.
El caso es que tenía muchísimas cosas por hacer y a las diez de la noche lo único que tenía hecho era el tema de la pintura, que aún estaba secándose, porque hubo que hacer muchas otras cosas ajenas al propio trabajo de la moto: comprar comida, encender la chimenea, acondicionar un poco la casa, etc. Decidimos dar de mano, echar un par de cervezas y cenar algo.
Si algo tiene la guarida es frío para dar y regalar, de forma que no es raro que en invierno haga mas frío dentro que fuera de la casa, incluso con la chimenea encendida, que ademas tiene un tiro excelentísimo, de manera que es capaz de quemar un olivo entero en menos de lo que se tarda en contarlo, y además dejando escapar todo el calor por arriba. Es una chimenea que achicharra a un metro y no calienta nada ala doble de distancia. Con ese panorama, lo mejor era irse pronto a la cama, y allá que nos fuimos a eso de las once y pico. Las camas parecían mojadas de frías que estaban y los diez primeros minutos, hasta que se acumuló algo de calor, fueron de tiritona. Pasamos bastante frío y dormimos mal, así que tampoco nos levantamos temprano. Finalmente, a las diez nos decidimos a dejar la cama, desayunamos y nos pusimos a la tarea, aunque el día, muy frío y con muchísimo viento, que aumentaba aún más la sensación de frío, no invitaba precisamente a nada que no fuera esconderse en una mesa camilla.
Mi intención era cambiar unas cuantas cosas de la R100RS, no solo la pintura, y a tal efecto durante los últimos meses había ido recopilando algunas piezas, como las gomas del carenado por las que pasan las barras de la horquilla, que ya estaban en un estado deplorable, la goma de la transmisión, la que va entre la caja de cambios y el cardan, la gomita cuadrada de debajo del amortiguador de dirección, etc., además de poner a punto unas cuantas cosas, como la distribución de cables debajo del depósito, que con las bobinas del encendido doble quedaban algo apretados, darle un repaso a la bomba del freno trasero, que no iba demasiado fina, cambiar la rueda trasera completa, a la que ya le había montado la semana pasada el neumático sin cámara, etc.
Lo primero que hice fue quitar la rueda delantera y las botellas de la horquilla. No salió todo el aceite que debía, y los bajos estaban bastante sucios de aceite, o sea, que ha estado perdiendo un poquito por abajo durante todo este tiempo, y como ahí casi no se nota, porque no suele manchar, pues se me había pasado desapercibida a la vista, que no al tacto, que ya estaba notando demasiado blanda la suspensión delantera desde hace tiempo, aunque como no llegaba a hacerme tope tampoco le quería dar demasiada importancia.
Las botellas, que esta moto las trae en negro, estaban muy deterioradas por acumulación de múltiples chinazos, así que he pensado en ponerlas en color aluminio con una buena dosis de pulido. Si no me gusta como quedan, siempre hay tiempo de volver a pintarlas. Las quité y las dejé en reserva, en tanto montaba todo el carenado.
También he cambiado el piloto de intermitencias y le he puesto unos cuantos LEDs de los que me regaló Alvata. Cada pieza que he ido desmontando, como la pantalla del faro, ha sido desmontada meticulosamente, limpiada o lavada a conciencia y vuelta a montar. El voltímetro ha sido reparado (no le funcionaba la luz porque se había desoldado el cable de masa) y el reloj, que funcionaba impecablemente antes de desmontar, ya no funciona. Es falta de corriente en el positivo, pero en la llave hay tensión correcta, así que el fallo debe estar entre el faro y el reloj. Como me mosquee y no lo encuentre le pongo un empalme directo desde la llave de contacto, que, pensándolo bien, solo está a diez o doce centímetros de distancia. Eso queda a resolver el próximo fin de semana.
Acabado de colocar el carenado y sus gomas ¡anda que no tiene guasa poner bien las gomas! saqué la gasolina del depósito rojo y vertí cinco litros en el negro, con la desagradabilísima sorpresa de que tenía una fuga en el sitio que había soldado. Vacié nuevamente el depósito y no me amilané lo más mínimo. Preparé un poco de soldadura en frío y le puse un emplasto de mucho cuidado. Allí se ha quedado cogiendo fuerzas y a la espera de nueva pintura por la parte inferior. Veremos la semana que viene si aguanta o si tengo que hacerle un apaño interno. Con esto se acabó el día de trabajo, y no se piense que fueron pocas horas, que estuve echando cuentas y no estuve menos de nueve horas currando, pero hay que hacer interrupciones para comer, visitas, etc. A las once y media estábamos en la cama, otra vez muertos de frío y con la espalda para tirarla. No me extraña que Maricruz no quiera venir conmigo últimamente, que le pego unos tutes...
El domingo amaneció sin viento pero lloviendo a mares, y es que esto es un vicio: el que no se mea en la puerta se mea en el quicio. Tenía poco tiempo para trabajar, porque había quedado en comer con mi madre y mi hermana, y eso significa que a las dos de la tarde hay que estar sentado en la mesa. Me puse a despintar las botellas de la horquilla y prácticamente se me fue la mañana en eso. He dejado la moto sin rueda delantera (espero que no se caiga de boca, porque ni la he atado siquiera) y me he traído las botellas para pulirlas.
La vuelta la hice en la R80ST; Maricruz, lógicamente se volvió en el coche. Me ha llovido intermitentemente, pero no demasiado para lo que había estado temiendo durante todo el día. Llegando a mi casa se me ha caído la palanca de cambio. El tornillo que la sujeta se ha ido aflojando y cuando me he dado cuenta me he quedado sin palanca. Afortunadamente solo ha habido que apretar nuevamente el tornillo para arreglarla. Ojalá todas las averías fueses así de facilitas.
A falta de fotos de todo el fin de semana, luego pondré algunas de proceso de pulido de las botellas, y la semana que viene ilustraré todo lo que no he ilustrado esta semana.



Ahí quedan las fotos del pulido, pero me parece que no les voy a dar mucho más. Esto de pulir, aunque hasta ahora lo único que he hecho ha sido lijar con lijas cada vez mas finas, es muy aburrido.
Durante la semana sí que he aprovechado para cambiarle la goma trasera a la Rieju 125 de mi hijo.

Por cierto, hacerlo en el cuarto de estudio y sin herramientas adecuadas es una auténtica tortura. No se lo recomiendo a nadie. Con deciros que para destalonar he usado la pata de la mesa en la que se apoya la rueda y la ayuda de mi mujer, uno saltando sobre la mesa para conseguir destalonarla y la otra encima de la rueda para que no se escapara...