domingo, 14 de marzo de 2010

189.- TERMOSTATO ROTO EN LA R100RS

Había quedado ayer con Spinner para que se viniese a Ronda y se fuese iniciando en la mecánica de estas motos, y de paso le hacíamos alguna de las cosas mas urgentes que necesita su nueva moto, una R65 de última serie, la "mono". Yo tenía la Sprint en Sevilla y me olía que íbamos a ir despacito, así que le propuse salir temprano para aprovechar el tiempo; habíamos quedado a las nueve menos veinte en la gasolinera de Montequinto, pero calculé mal y llegué diez minutos tarde; de todas formas son diez o quince minutos antes que cuando salgo solo desde casa. Apenas llevabamos ocho o diez kilómetros y ya nos habían pasado un montón de neveras, así que "pisando huevos" es rápido respecto a cómo íbamos. Ni preocupación porque pudieran existir radares, porque a esa velocidad, si nos paran es para multarnos por lentos. Bueno, por una vez que vayamos despacito... Llegamos a Ronda a las diez y media y nos pusimos a trabajar. Los planes eran que Spinner fuese haciendo cosas sencillas y yo le echaba una mano en las más complicadas, y mientras tanto yo le acababa de apañar a la R100RS el doble encendido para volverme con ella, y así lo hicimos: Manolo (Spinner) se puso a desmontar carburadores

y yo me puse a montar el bote del encendido, que, en principio, no debe tener ninguna pega, ya que solo se trata de ponerlo en su sitio (tiene postura, pero es única, así que no hay opción para el error) conectarlo y hacer un ajuste estático y dinámico del encendido. En eso, en teoría, no se deben tardar más de quince minutos, y eso pensaba yo, de ahí que dejase la moto de Manolo en el suelo mientras yo trabajaba en la R100RS encima de la mesa.

Pero las cosas no siempre salen como uno quiere, especialmente algunos dias. En octubre pasado, cuando cambié la cadena de distribución, tuve algún que otro jaleo de cables ¡qué raro! y despues de hacer el apaño que hice se me quedó el conector para el bote del encendido algo corto. En aquel momento no tuve problemas, pero hoy, al intentar conectarlo nuevamente, y especialmente al intentar poner el alambrito de seguridad que lleva para que no se desenchufe, no había forma de meter las manos por allí. Quité los faldones del carenado y las barras de protección para tener más sitio, y ni aún así podía poner el dichoso alambrito.
Manolo, mientras tanto, había desmontado un carburador y andaba limpiandolo con brocha y petroleo.

Finalmente, en el colmo de la mala suerte, en uno de los intentos de poner el alambrito, el muy puñetero salta de su sitio y en un alarde de chulería que me hizo jurar hasta en esperanto, se mete por el agujero por el que pasan los cables, en el compartimento posterior. Ea, ya no queda más remedio que ir por él abriendo el carter de la cadena de distribución.
Mientras empiezo a quitar tornillos aparece Mak en su R100RS nueva,

moto que yo solo conocía por las referencias que me había dado y por las fotos que había puesto en el foro de clásicas de bmwmotos.com, y que tiene una pinta impresionante, sobre todo vista de cerca, y más aun si tienes la oportunidad, como yo la tuve, de probarla un poco, aunque solo sean unos cientos de metros. Muy bonita moto. ¡Enhorabuena, Enrique!

Siguiendo con las tareas, a las que se unió Enrique, echando una mano que nos estaba haciendo falta, seguí abriendo el carter, encontrando finalmente el dichoso alambrito aquí, en el lugar señalado con una x ¡como para cogerla con los dedos!

Una vez rescatado aproveché para poner nuevos los silentblocks superiores de la placa de diodos, que vi que estaban rotos cuando cambié la cadena de distribución, pero entonces no disponía del repuesto y tuve que optar por una chapucilla con pegamento.

Con la ayuda de Enrique pude reconducir un poco los cables, de forma que fuese un poco más facil poner el alambrito, cerramos la tapa, colocamos todos los elementos electricos (rotor, alternador, placa de diodos, bote del encendido) y sus respectivas conexiones y nos fuimos a tomar unas cervecitas a la venta de al lado, que ya iba siendo hora. Manolo seguía con los carburadores.
A la vuelta, despues de un rato de charla, hicimos un ajuste estático del encendido en la R100RS, la arrancamos (a la primera despues del tiempo que lleva la pobre sin moverse) e íbamos a proceder a probar con la estroboscópica cómo se había quedado el encendido despues del apaño del mago Minchán, cuando vimos que tiraba aceite por el termostato. Motor parado y a ver qué pasaba. La tapa está rota. Es un tanto inexplicable para mí, porque no soporta ningun esfuerzo el material. Solo es una superficie plana contra otra superficie plana, pero ahí está: rota. A buscar una nueva o de segunda mano. Intenté, inutilmente, que no se saliese el aceite con un buen pegoton de Nural 60, y no tuve más remedio que resignarme a no coger la moto.

De todo esto lo que más me fastidiaba es que eran las cuatro y pico de la tarde y acababa el trabajo que estaba previsto haberse acabado a las once de la mañana. Bueno, un dia de estos estrenaré el doble encendido. A ver si puede ser...
Una vez asumido el desengaño bajamos la R100RS de la mesa, subimos la de Spinner, que ya tenía los carburadores apañados (juntas, membranas, limpieza) y procedimos a montarlos. Todavia dieron un poco de guerra, tirando gasolina cuando no debían, pero con un par de ajustes quedaron bien. Mientras tanto, Mak le iba enseñando a Spinner cómo se hace un reglaje de valvulas.

La verdad es que en un rato, entre los tres, hicimos un montón de cosas: poner los carburadores, ajustarlos, ajustar las válvulas y reglar el encendido. Ya solo quedaba cambiar los aceites pesados (por lo que tardan en pasar por el embudo) cosa que tambien hicimos en un ratillo, tras pelearnos con la lata de aceite que no quería abrirse. Lástima que Alvata no nos hubiese suministrado las jeringuillas grandes que nos prometió, con lo bien que nos habrían venido...

Para acabar, hicimos un pequeño "chapú" con una lata en la marmita de escape, que estaba rajada y que está pidiendo un desmontaje y soldadura, o mejor aun, una eliminación y sustitución por un tubo en "X" para mejorar la salida de gases.

Con esto, dimos por finalizada la sesión del dia, y ya iba siendo hora, que el sol empezaba a esconderse y estaba saliendo de su casa la amiga Rasca, y Spinner y yo teníamos que volver en plan primaveral y sin carenado.
Volvimos los tres juntos hasta Cuatro Mojones (para el Pera) donde nos separamos: Mak para Cádiz y nosotros para Sevilla. Para entonces Spinner ya le iba cogiendo el aire a su moto, que realmente anda muy bien, no tanto como mi R65, pero es que la mia tiene truco, y ya no tenía que ir pendiente del retrovisor. La única pega que tiene es que con esas gomas tiene una tendencia a no querer tumbar que me recuerda a la R100RS en sus inicios, antes de descubrir los Bridgestone BT45, que había que descolgarse hacia el interior de la curva, y una vez allí tirar de la moto para intentar tirarla, si no seguía recta. Total, que desde Cuatro Mojones (para el Pera) hasta Sevilla no tardamos mucho y no llegamos a pillar la pulmonía., aunque frio sí que pasamos. Para la próxima semana haremos alguna que otra cosa en la moto de Spinner e intentaré tener la pieza para la R100RS, aunque lo dudo.
Resumen: no hemos hecho gran cosa, pero ha sido muy agradable volver a ver a Enrique y conocer su moto, que ya tenía ganas. La moto de Spinner, con cuatro cositas, debe andar muy bien; no me importaría cambiarsela por mi R65 de carreras... ¿y si cuela?

martes, 9 de marzo de 2010

188.- UNA DE AGRADECIMIENTOS

Pues sí. Hoy toca dar gracias por muchas cosas. Sí, para empezar he tenido la tremenda suerte de volver a ver amanecer, y encima, al lado de quien más quiero. Para continuar he tenido la tremenda suerte de no acabar ayer el informe que estaba haciendo, porque con el nuevo día, y el estudio de nuevos documentos, todo hay que decirlo, he visto cosas que ayer no veía y que me han hecho dar la vuelta a las conclusiones. También, y esta es la parte que corresponde a este blog, tengo que dar gracias porque se me ha fundido la batería de la Sprint, y de esa manera le he tenido que poner una nueva. Ya, diréis, eso no es para dar gracias, más bien para cabrearse, pero es que me iba a ir en esta moto a final de mes a Portimao, y ya me diréis si no es mejor quedarse tirado en casa que en el extranjero, aunque el extranjero sea ahí al lado...
Ademas, tengo que darle las gracias a esa avería porque sé que si me hubiese ido a Ronda a cambiar de moto por la tarde, como tenía pensado, habría llegado a las tantísimas porque habría intentado hacer en una tarde lo que no he hecho en tres semanas, aunque eso si, de romperse la batería allí, no me habría quedado tirado.
Más agradecimientos: a Albea porque me han buscado una batería igual a la que tenía puesta, me la han preparado en un momento, me han dejado veinte minutos de carga tomándome una cerveza con mis amigos mientras recogía electrones y encima no ha sido cara (45 euros). A efectos estadísticos, la batería, una Yuasa, ha durado tres años y tres meses; lo que dura una batería, me han dicho en Albea...

Para continuar con los agradecimientos, MUCHISIMAS GRACIAS a Carmen y a Manolo, porque me han acompañado desde el principio de la avería, me han empujado para intentar lo imposible, un arranque en esta moto sin batería, me han ayudado a desmontar media moto, sí, media moto, que ella es así, para sacar la batería fundida, me han ayudado a volver a montarla y encima hasta han pagado alguna que otra cerveza, y todo con cara de no tener que irse a pesar de mi insistencia.
Finalmente, cuando he llegado a casa, desechado ya cualquier intento de irme a Ronda a cambiar de moto, me encuentro con que he hecho bien, porque Javier Minchán me ha mandado un paquetito que contiene, ni más ni menos, que, el bote del encendido de la R100RS trucado por él mismo, el mago Minchán, así que de haberme escapado esta tarde me habría dado coraje no haber podido montarlo y cerrarle esa pequeña herida que tiene abierta la R100RS en su pecho de aluminio.
Así, pues, Carmen, Manolo y Javier, os debo una y bien grande. ¡Muchísimas gracias! Y pensar que anteayer, sin ir más lejos, me estaba arrepintiendo del doble encendido... ¡soy un medianenaza!

domingo, 7 de marzo de 2010

187.- ABURRIDO DE AGUA

Ayer decidí que tenía que cambiar de moto. Con esto del diluvio que nos esta cayendo ya llevaba dos semanas con la R80ST y las demás consumiendo su reserva eléctrica a razón de un 1% diario, así que había que llegarse a Ronda, dejar la R80ST y coger la Sprint o la R65, porque la pobre R100RS sigue en dique seco, y van... cuatro meses, lo contrario que Andalucía, que lleva cuatro meses bajo agua. A la Atlántida le pasó algo parecido, que la engulleron las aguas, así que a ver si no seguimos el mismo camino. Si lo llego a saber no me meto en esta aventura de ponerle doble encendido. Cuando vuelva a montarla tendré que vestirla de primavera-verano otra vez, así que los faldones se los he puesto solo para unos trescientos kilómetros en todo el invierno, y este invierno no ha sido como para ir sin carenado por ahí. Decididamente no fue una buena decisión poner el doble encendido.
A lo que iba, a las ocho me levanté y desayuné. Me asomé a la página del tiempo y vi que iba a llover bastante, sin embargo la temperatura era buena, porque el centro de la borrasca andaba por el golfo de Cádiz, y eso implica que nos mete aire caliente desde el sur. Tras mirar las imágenes de los satélites tres o cuatro veces me autoconvencí de que posiblemente me iba a llover algo menos de lo que presagiaban los agoreros del tiempo, esos mamarrachos que no cambian las nubes con agua del mapa desde hace cuatro meses, y me vestí de manera apropiada: como no hacía frío, mejor ir cómodo, así que un pantalón vaquero, una camisa y un jersey de entretiempo. Por encima el mono de agua, un Dainese de color rojo que se ve a leguas, muy práctico para la lluvia porque no cala nada, y de hecho lo probé cuando lo compré Sevilla-Valencia lloviendo todo el tiempo, y nada de nada, eso si, entonces iba en la Sprint 955, una señora moto en todos los sentidos, incluso en lo del carenado. Para acabar la vestimenta, unas botas, que iban a ser las del Lidl de hace dos o tres años, que son las únicas que tengo que parecen impermeables, o al menos eso sugieren, porque tienen una capa de goretex, costuras impermeables... etc. Encima de todo lo anterior mi tres cuartos de nylon cordura, que lleva conmigo nueve o diez años y es calentito, tiene muchos bolsillos, y además protege contra la lluvia porque también lleva una membrana de goretex, aunque ya me ha demostrado más de una vez que por las axilas entra lo que no tiene que entrar de agua. ¿Guantes? me pondré los de invierno de Triumph, que también tienen goretex y, por tanto, son para la lluvia. Y para acabar me puse el casco BMW integral, que aunque se empaña con muchísima facilidad, como hacía buena temperatura no era de esperar que diese la lata. Con ese atuendo y la esperanza de que me lloviese de forma intermitente durante el camino, de manera que se fuese secando la ropa con el aire, guardé en las maletas todo lo que tenía que llevarme (una manguera para el compresor de aire, unos tornillos, las pegatinas de BMW para el depósito y carenado que pinté el otro día...) y me puse en camino. Hasta el primer semáforo me estuvo lloviendo, pero eso ya lo tenía previsto. La lluvia iba a ser intermitente, pero eso no implicaba que iba a salir en seco.
A unos diez kilómetros paré a echar gasolina y me dí cuenta de lo que de verdad estaba lloviendo. Ya llevaba toda la chaqueta de cordura empapada, y la cartera, que estaba en el bolsillo interior, ya estaba húmeda. Pensé por un momento darme la vuelta y dejarlo para el domingo o para cualquier tarde de la semana que viene, que seguramente no lloverá (esto es más un deseo que una predicción, porque seguirá lloviendo) pero me animé a mi mismo diciéndome que me iba a venir bien conducir en mojado, que seguramente habré perdido la práctica en este invierno tan seco, que si medianenaza, que si... yo qué sé... Total que seguí. Cuando llegué a Utrera llevaba las rodilla heladas y el guante izquierdo había empezado a calarse. Desde luego eso del goretex funciona los tres primeros días. La lluvia seguía implacable, con goterones gordos, que a la velocidad a la que iba me hacían daño en las rodillas como agujas clavándose a través del mono de agua y del vaquero. La visibilidad era mas bien poca, aunque el casco se portó, no se empañó y no permitió que entrasen gotas de agua por dentro de la visera. Es de las cosas que más me molestan, una gotita de agua cayendo despacito justo delante de uno de los ojos y que no la puedes limpiar con el guante porque está por dentro; y no se te ocurra abrir la visera porque la lías; en vez de una, quinientas, y entonces la única solución es parar, quitarse los guantes y el casco y limpiarlo como mejor puedas, que nunca suele ser bien porque está todo mojado.
Cuando iba por el Coronil (unos 45 km desde la salida) el guante izquierdo estaba totalmente empapado, el derecho empezaba a calarse y los pies iban en sendos baños de agua, templada gracias a la disposición de los cilindros de la BMW, y hasta podía chapotear al mover los pies sobre la estribera.
La lluvia seguía cayendo, inmisericorde, y los campos se veían ahítos de agua, distinguiéndose apenas en la superficie los lomos del arado sobre una gran mancha de agua. Riachuelos que en sus mejores tiempos apenas habían llevado poco más de un dedalito de agua por minuto, se veían ahora con ínfulas de río grande, presumiendo de caudal, como pequeños Ebros desparramados por la campiña. En la carretera, cada poco tiempo, un desprendimiento te recordaba que había que ir con cien ojos y que había que extremar el cuidado para no pisar rayas blancas ,ni piedras caídas, ni manchas de barro.
Cuando pasé por Algodonales eché de menos a mis recaudadores del Pera, que últimamente andan por allí casi siempre a la caza del incauto que se olvida de que había una señal de 50 km/h casi invisible unos metros antes, y que, por el mal tiempo no habían salido a recaudar.
A esas alturas ya empezaba a notar un cierto grado de disconfort térmico que diría alguno de nuestros cursis dirigentes, y que nosotros decimos frío del de verdad. Aunque seguía lloviendo, el viento, que había empezado a levantarse, unido al propio del movimiento de la moto, aumentaban la sensación de frio. Ya era tarde para volverse; quedaban apenas treinta kilómetros, así que a seguir. Se me hicieron realmente largos esos pocos kilómetros, dando tiritonas y sintiendo cada vez más agua dentro de las botas y de los guantes. El pantano de Zahara tenía un nivel que nunca he conocido. Hubiera estado bien parar a hacer una foto, pero en eso era en lo que menos pensaba.
Cuando llegué a Ronda el viento era muy fuerte; me quité los guantes para abrir el candado y conduje el tramo de carril (100 metros) sin el guante derecho. Las gotas de agua, junto con el viento helado dolían sobre la piel como agujas de hielo.
Abrí la puerta del garaje y saqué la Triumph para dejarle hueco a la R80ST, que está aquello difícil para moverse. Puse los guantes encima de los cilindros de la R80 con la idea de que se secasen con el calor, pero los cilindros estaban muy fríos, no en vano habían venido todo el tiempo con refrigeración por agua en vez de por aire. Me quité las botas y las vacié. Me quité los calcetines y los escurrí, y me pregunto por qué harán embalses si con unos calcetines se recoge bastante mas agua...
La chaqueta de cordura pesaba una auténtica barbaridad. La puse en el respaldo de una silla y a los pocos segundos tenía un charco debajo como para albergar a una familia de ranas. La cartera estaba empapada. Volví a meter la Sprint dentro y la arranqué con los escapes hacia el exterior para que calentase un poco el ambiente, pero el viento empujaba la puerta del garaje y se empeñaba en mantenerla cerrada a pesar de los contrapesos que la mantienen abierta. La temperatura dentro del garaje era realmente baja, lo que unido a lo mojado que me encontraba, aunque en realidad solo tenía mojadas las manos y los pies, me quitaron las pocas ganas que tenía de trabajar.

Me asomé por última vez al exterior y me convencí de que aquello no iba a cambiar y de que lo mejor que hacía era volverme por donde había venido, pero esta vez con carenado.

Volví a vestirme lo mejor que pude, con las manos ateridas, cerré el garaje y me monté en la Sprint.
Paré en Algodonales a repostar y el gasolinero me comentó que solo habían pasado dos motos en toda la mañana: una BMW azul y yo. No le dije nada para no quedar como el único imbécil que ayer cogió la moto. Desde La Nava hasta Puerto Serrano, aproximadamente (unos 20 km) no me llovió, lo que hizo que se me secase bastante la chaqueta, no así los guantes y las botas, que en el fondo eran los que mas me molestaban.
Cuando llegué a Sevilla, poco antes de la una de la tarde, tenía el cuerpo aterido; me puse ropa seca y me senté en la mesa camilla, de donde no me moví hasta que me fui a la cama.
De todo esto he sacado unas conclusiones:
  • el goretex es mentira
  • necesito unos buenos guantes impermeables de verdad
  • tambien necesito una buena chaqueta de cordura, que ésta empieza a hacer agua
  • las botas impermeables no existen
  • no se debe conducir una naked con agua
  • sigo conduciendo bien en mojado
  • he soltado un auténtico ladrillazo
  • llevo tres semanas sin hacer nada en las motos

domingo, 21 de febrero de 2010

186.- PINTURA Y ALGUN QUE OTRO APAÑITO

Hoy intentaré ser mas breve que de costumbre, porque acabo de escribir la última entrada del otro blog y ya empiezo a estar aburrido, y porque tampoco hay mucho que contar. He salido para Ronda relativamente temprano, sobre las 9:15 de la mañana; el tiempo, meteorológicamente hablando, estupendo; un dia precioso, aunque por la tarde empeoró bastante. La única incidencia del viaje es que me he encontrado un radar en un sitio nuevo, justo en el cruce de Montellano (velocidad limitada a 60 km/h, y es facil pasar a algo más, sobre todo yendo hacia Ronda, así que hay que estar atentos en esa zona).

Cuando llegué me puse con todas la tareas que tenía pensadas: Sacar la Triumph a la calle, que estaba encima de la mesa de taller, y la iba a necesitar para la R80ST,

echarle una miradita a la pobre R100RS, que sigue con las tripas al aire, esperando su bote del encendido. A ver si Javier Minchán se acuerda de mí y me lo manda...,

subir la R80ST a la mesa de trabajo y poner la batería en carga para volverme con ella a Sevilla,

darle un limpiado al grupo cónico para llevármelo y cambiarle el carter

darle una mano de color plata al guardabarros delantero, que se me olvidó el último dia, para ponerle su cinta de enmascarar

y preparar la pintura (Rojo 509) en proporción 2:1 respecto al disolvente.

Seguidamente preparé el sitio de pintar y empezó a soplar el viento. Hasta entonces, nada de nada, pero fue verme poner la mesa y empezar a colocar las piezas encima, y levantarse. Menos mal que estoy tan acostumbrado que lo que hago es ignorarlo. Antes me pillaba unos cabreos de mucho cuidado... Puestas las piezas, me puse a pintar y las dejé tal que así:

Mientras se secaban preparé la laca. No recordaba las proporciones, pero eso de 3:1:1 (laca-catalizador-endurecedor) me era familiar, así que esa fue la mezcla que hice.

Ya se había secado la pintura (claro, con ese viento, en un momento) y le quité las cintas de enmascarar que había puesto el último dia para dejar ver el color plata debajo de ellas.

Visto el resultado, tal vez tenía que haber hecho el fileteado simétrico, es decir, los dos filetes del mismo ancho, el pequeño, pero ya se va a quedar así.
Me puse a laquear pieza a pieza, y, conforme iba acabando, para evitar depósitos de polvo y de insectos, que les encanta la pintura que hago yo, me iba llevando las piezas dentro para que se secasen.

Conforme se iban secando, las volvía a sacar a darles otra mano de laca, y de nueo para dentro. A pesar de estas precauciones, un mosquito curioso

y un simpático escarabajo pardo, además de algunas motas de polvo,

decidieron darse un paseo por la superficie recién pintada. Allí se han quedado, con dos o tres capas de laca encima.
Entre capa y capa de laca no me sentaba a contemplar el secado, sino que me dedicaba a limpiar los carburadores de la R80ST,

a ponerle dos bocinas a la R65

y colocarle el claxon de la R65 a la R80ST

Por cierto, no he conseguido que las bocinas nuevas de la R65 funcionen; bueno al principio sí, pero solo cuando le ponía un cable comunicando los terminales de uno y otro lado con uno de los dos cables que llevaba el antiguo claxon, y eso sin tocar el botón. Después ya, ni eso. Tendré que consultar cómo demonios se ponen estos cables. ¡Puñetera electricidad, que ruidos me da!
Tampoco he conseguido arreglar el piloto trasero, que me da una derivación en no sé que sitio. Me temo que el próximo dia lo voy a tener que dedicar entero a electricidad, aparte de dar una nueva mano de laca al trabajo de hoy, que, por cierto, ha quedado tal que así:

En términos generales lo considero bien, aunque mejorable, claro, sobre todo la preparación de las piezas; hay que lijar más, poner más masilla, aparejar mejor... Para cuando le toque a la R80ST, que será pronto, tendré bastante perfeccionada la técnica.

sábado, 6 de febrero de 2010

185.- POR FIN SOL

Así y todo, aún a pesar de haber hecho un día magnífico, auténticamente primaveral, me he mojado. No puede haber dicha completa. Salí a eso de las 9,30 camino de Ronda con la Sprint. El sol ya estaba bastante alto y no se veía una nube en el cielo. Llevaba pintura, las llaves dinamométricas, algunas piezas, y el guardabarros delantero de la R65 recortado, que aun no sabía cómo le quedaría, pero lo había dejado tal que así:

Pues a lo que iba, que no hay dicha completa y me tenía que mojar ¡Será por agua...! Desde la salida de Sevilla hasta, practicamente, El Coronil, unos 40 km, una niebla de esas espesísima e incomodísima, porque empañaba el casco, de forma que cuando la niebla era un poco menos espesa, y dejaba pasar algo de sol, al tenerlo de frente te daba un magnífico espectáculo de mil pequeños arcoiris en la visera. Lo que hice fue lo que hago normalmente en esos casos: esperar un coche que fuera lo suficientemente rápido para mi gusto y seguirlo a una distancia prudencial, de forma que me enseñase el camino y si había algun obstaculo que se lo comiera él. Ya lo sé, es muy egoista, pero así es la vida, y ellos llevan más protección que nosotros.
Desde El Coronil hasta Ronda un magnífico paseo; sí, algo de fresco, pero un gustazo ir en moto así. Cuando llegué a Ronda lo primero que hice fue ponerme con los cables del piloto que monté el otro dia en el guardabarros de aluminio, y de los que no puse fotos en el blog porque se me olvidó la cámara.

Pensé poner los intermitentes aprovechando el soporte original, recortándolo un poco,

pero no acababa de convencerme y me decidí por hacer una pletina en "U" rara y acoplarla a la matrícula y al soporte.

Mientras hacía estas cosas le había dado una mano de pintura al soporte del guardabarros, tras la oportuna restauración que le habia hecho en Sevilla a lo largo de la semana (quitar óxido y limpiar a base de bien).

Mientras se secaba, me puse con los cables: empalmar, darles un puntito de estaño y protegerlos con fundas termoelásticas o como quiera que se llamen.

Despues, recogerlos todos juntos con una funda para protegerlos y aquí no ha pasado nada.

Mientras tanto se había secado el soporte metálico del guardabarros delantero, de forma que lo coloqué en su sitio y lo comparé con el original.

No he cortado mucho después de todo, pero en su sitio no queda del todo mal. Me gusta.

En conjunto, la moto queda tal que así:

y poniéndole el depósito de la R80ST, queda así:

Tengo que probar que tal le queda el depósito grande, el que tiene puesto ahora mismo la R80ST.
Acabados los guardabarros, me puse a la vez con la pintura y con la revisión de válvulas y carburadores de la R65.
Lo de la pintura es que me pasa como a los cordobeses, que les empieza a asomar la primavera y se ponen a arreglar los patios, pues yo me pongo a pintar motos. Después sale lo que sale, que ya veremos, pero por lo pronto vamos a ir pintando. Para empezar, un buen lavado con agua y jabon para desengrasar y poner las piezas a secar.

Mientras se secaban me daba tiempo a hacer un reglaje de válvulas, que no es que tocara, pero como esta moto estaba un poco chunga últimamente, quería darle un repasillo para afinarla un poco. En cinco minutos, lista. Ya le voy cogiendo el punto a esto del reglaje de válvulas.

Tambien me puse con los carburadores; primero el izquierdo

Ahora, despues de desmontar, me explico porqué iba mal: agua en el carburador. Lo limpié todo muy bien y abrí el otro, que estaba mas o menos igual: con agua.

Aprovechando que los carburadores estaban fuera le he echado limpiahornos a la caja de cambios, a ver si se limpiaba

pero no parece haber sido muy efectivo. Quizas no lo haya dejado actuar suficiente tiempo.

A la par que desmontaba y montaba carburadores, iba pintando el fondo del fileteado en plata en las distintas piezas

Cuando acabé de montar los carburadores, saque la R65 a la calle a que viera el dia tan estupendo que hacía, y le hice un par de fotos con su nueo "look".

Sigue gustándome. Cuando le ponga la cupulita va a quedar de miedo.
A continuación le puse las cintas del fileteado a las piezas de la R100RS, por encima del plateado

de forma que cuando la pinte de rojo y quite las cintas de vinilo se verá el color plata formando un doble fileteado asimétrico. Después un lacado, y a otra cosa. A ver si esta vez me sale bien.

Y con eso di por finalizado el trabajo. Espero que las cintas de vinilo aguanten hasta la semana que viene, que me parece que va a ser de pintura y de quitarles el barro a las pobres motos, que estan todas asquerosas, aunque tambien tengo que hacerle carburadores a la R80ST y ponerle el bote del encendido a la R100RS si me lo devuelve Minchan esta semana.
Me he vuelto en la R65, faltaría más...

Para eso la he dejado de lujo total.