lunes, 14 de septiembre de 2009

162.- ENTREGA DE LA VALVULA A LOS MALAGUEÑOS

Por fin llegó el día. Debo confesar, ahora que ha pasado la aventura de la válvula, que cuando me tocó hacer el relevo ya había perdido gran parte del interés que en un principio había creado la idea original. Han existido multitud de retrasos, de forma que lo que debió haber acabado en unos meses lleva ya un par de tacos de almanaque, y aún no ha acabado; además, me vi muy presionado por el foro de clásicas de bmwmotos.com para hacer un relevo que se había retrasado notablemente una o dos etapas antes y que no me apetecía hacer, ni lo más mínimo, por las fechas que corrían (tercera semana de julio) y por el poco aliciente que presentaba el darse un paseo con todo el calorazo únicamente para recoger una caja que muy bien nos la podíamos haber pasado por correo, visto lo ocurrido en el relevo que hicimos en Fregenal de la Sierra. Pero, bueno, se hizo y ahí está. Ahora me tocaba a mí darle la válvula al siguiente relevista: Joeseph.
Este relevo, lógicamente, iba a ser otra cosa, porque los participantes nos conocemos bien, hacemos muchas actividades conjuntas a lo largo del año, estamos en contacto muy a menudo, y, lo que es mas importante, somos amigos y no tenemos que andarnos con excesivas zarandajas para hacer las cosas.
Hechos estos preliminares, empiezo a narrar lo que hicimos ayer, aunque antes, quizás convenga decir que durante las dos últimas semanas estuvimos en contacto Joeseph y yo, planeando un poco por encima dónde, cuándo y quienes íbamos a ir al relevo. Lógicamente, de lo planeado a lo que pasó después, se modificaron un poco las cosas, que para eso están los planes, para desbaratarlos.
Habíamos quedado en un principio en Ronda para, después, hacer una ruta en moto, comer juntos, hacer la entrega oficial de la válvula, etc., pero a Joeseph le habían tocado en un sorteo un par de noches en un hotel cercano a donde vive Jose Ignacio (Conde) la noche antes del evento, de forma que quedamos en que ellos dos, junto a Jose Ignacio (Vecino Misterioso) se irían a Gaucín juntos, y que yo recogería en Ronda a todos los demás, y me los llevaría a Gaucín, donde nos reuniríamos. En resumen, las instrucciones, en plan escueto, eran: a las 10 en Ronda y a las 11 en Gaucín.
Para quedar en Ronda, en principio, desde Sevilla iríamos Miguel (Garou) con Elisa, y yo con Maricruz. De Alcalá de Guadaira saldrían Manolo y Carmen; de Málaga, Bokis, y de Granada Silverio y quizás DavidRC . Al final Miguel (Garou) se cayó de la lista porque su moto estaba algo baja de nivel de aceite (por la parte baja del ojo de buey) y no sabía qué tipo de aceite era el que llevaba, de forma que no podía rellenarlo (!). DavidRC, al final tampoco vino, aunque tampoco estaba seguro desde un principio.
Maricruz y yo salimos temprano (a las 8 de la mañana) en la R100RS a fin de estar pronto en Ronda y que si alguien llegaba antes de tiempo (iluso que es uno) no tuviera que esperar. Llegando a Utrera, mensaje al móvil; Silverio que dice que acaba de salir de Granada y que nos vemos en Gaucín. A las 9,30 estábamos en Ronda; aproveché para darle un repaso a la junta de culatines del lado izquierdo, que había tirado algo de aceite desde el repaso que le hice el último día, y también para enderezar el manillar de la R80ST con una barra ad hoc, que el pobre venía tocado desde que compré la moto.
A eso de las diez y cuarto me llama por teléfono Silverio: que está en una gasolinera a cuatro kilómetros de Ronda. Quince minutos después llega a la guarida. Tras los saludos de rigor le dejo la R80ST que la pruebe. Indudablemente le queda chica, pero es que Silverio es muy grande (por fuera y por dentro). Le parece un juguete, y coincido con él: es un juguete; un precioso juguete. Ya contaré experiencias en ruta en otra entrada. Me ha dejado entusiasmado, pero ya habrá tiempo de comentar eso, que hoy toca válvula.
A las once menos diez, hartos de esperar, y tras haber llamado a Carmen y Manolo sin poder comunicarnos con ellos, decidimos que nos vamos para Gaucín, y que el que no haya venido, tiempo ha tenido. No hemos recorrido ni 300 metros cuando nos cruzamos con Manolo y Carmen en la Ducati, totalmente despendolados. Les levanto la mano para avisarles de que somos nosotros, me saluda en plan motero y sigue despendolado. Este no nos ha conocido. Nos paramos en la cuneta, esperamos a ver si da la vuelta, y nada. Me doy la vuelta yo y me los encuentro a la entrada de la guarida, con los cascos quitados y teléfono en mano. Que no me han conocido, vamos...
Por fin, podemos ponernos en marcha, pero todavía hay que echar gasolina a la Ducati, que como tiene poco depósito va repostando una gasolinera sí, dos no. Apenas empezamos a andar después de repostar, cuando me llama por teléfono Bokis. Que está en Gaucín aburrido, que allí no hay nadie. Que había pasado por Ronda a las diez y cinco y pensando que ya nos habríamos ido para Gaucín, había seguido camino. ¡Esto de la impuntualidad sería conveniente erradicarlo de las costumbres nacionales!
Por fin podemos ponernos en camino. La carretera de Ronda a Gaucín, para el que no lo sepa, es una de las mejores carreteras para moto que se podían inventar: una curva tras otra, con buen piso y paisajes preciosos; una pega, únicamente: que la gente empieza a conocerla y empieza a tener mucho tráfico. Yo voy primero, que para eso me conozco la carretera; me sigue Manolo y cierra Silverio. Al poco rato estamos en Gaucín. Entramos en el pueblo buscando la plaza donde hemos quedado y cuando vamos pasando por el Cuartel de ja Guardia Civil, a menos velocidad que el paso de un paisano cansado, oigo vociferar a Silverio, dirigiéndose a Manolo (la voz de Silverio también es grande): ¡Que llevas el piloto fundido, y la luz de freno también! Menos mal que en ese cuartel no hay destacamento de tráfico, que si no, salen, cuadernillo en mano, a ponerle una receta a Manolo.
Por fin, llegamos a la plaza.

Allí están Bokis, Jose Ignacio (Conde), Jose Ignacio (Vecino Misterioso) y Joeseph. Saludos y corrillos alrededor de las motos. Expectación por la R80ST y por la R100RS del Conde (treinta mil kilómetros solamente; ¡nueva!). Bokis, consciente de que su moto es distinta, la dejó aparte :-Þ

Expectación también por la válvula. A Bokis y especialmente a Joeseph, a quien en estas cosas hay que ponerle un 10 de ilusión y de ganas, se les notaba, y si no, véanse las caras de expectación cuando la caja de la válvula abandonó unos minutos la maleta de Silverio (es de nota también la cara del paisano sentado detrás de ellos, a la izquierda, disfrutando como un niño).

Mientras Manolo se ponía, inútilmente, todo hay que decirlo, a intentar arreglar su piloto (estaba totalmente fundida la bombilla, tanto que hasta había fundido parte de la tulipa y se había quedado soldada en su alojamiento...)

Maricruz se dedicaba a lo suyo: la charla (en primer plano la R80ST y la R100RS de Joeseph).

Un buen rato después, y vista la imposibilidad de arreglar el piloto, aunque por lo menos se había podido desalojar el casquillo de la bombilla de su sitio, que no era poco, pudimos seguir camino, esta vez todos juntos, hacia Gibraltar, lugar donde íbamos a hacer el relevo de la válvula, en un nuevo gesto reivindicativo de la soberanía de la roca.
Pero todavía nos faltaba un incidente para llegar a destino. En La Línea, en el paseo marítimo, Jose Ignacio (el Vecino Misterioso) tuvo un pequeño encuentro con uno de esos cochecitos sin carnet, que en Cádiz llaman, con toda la razón del mundo, "estorbito". A este respecto, sería necesario recordar que en las rotondas, por más que diariamente se haga todo lo contrario, lo estipulado es circular como si de carriles distintos se tratase. Ya hablé algo sobre esto antes, en este mismo blog, y sería interesante que todos le diéramos un repaso al tema. Afortunadamente, todo quedó en un susto, ya que el estorbito no tiene chicha para mover a una BMW, y la defensa de la BMW es capaz de arrancarle medio parachoques al estorbito, como puede verse en la foto de los implicados.

Este incidente también nos quitó un poco de tiempo que se sumó al que ya habíamos perdido por llegar tarde e intentando arreglar el piloto de la Ducati, de forma que hubo que llamar al chiringuito donde íbamos a comer para que retrasasen la preparación del arroz; de hecho creo que llamamos varias veces posponiendo la hora de llegada.
Los demás, mientras los implicados rellenaban los papeles del siniestro, esperábamos en el paseo marítimo, charlando, inspeccionando motos, descubriendo las herramientas originales en la R100RS del Conde...

Resuelto el problema con un parte amistoso (que por poco no lo es, si llega a venir la suegra del que conducía, que era la dueña del estorbito) entramos en Gibraltar y nos fuimos directamente al faro de Punta Europa.

Allí, en la explanada que hay delante de la mezquita, y con riesgo de sufrir un pinchazo, aparcamos las motos, y Joeseph no pudo más con su impaciencia y me obligó a hacer la entrega de la válvula,

pero los demás estaban a lo suyo: Bokis haciendo fotos

al igual que el Vecino Misterioso y Silverio

Maricruz, Carmen, Manolo y Jose Ignacio (Conde) asomándose al acantilado a ver cómo trabajaban los barcos retirando al barco que encalló este invierno y lo puso todo perdido,

y yo jugando con el zoom de la cámara

Por fin, nos reunimos todos y empezamos la ceremonia.

A mi me correspondía hacer la entrega de la válvula y sus correspondientes libros de ruta, en presencia de los escoltas-testigos

y a Joeseph, vestido para la ocasión, le tocaba recibirla (nótese en la tercera foto que casi parece la Rendición de Breda en espejo y sin lanzas).

A pesar del calorazo que hacía, fue un rato muy divertido el que pasamos con la ceremonia, y una vez más, la válvula cambió de manos, siguiendo su camino.
Seguíamos yendo con muchísimo retraso a comer, de forma que nos volvimos a poner en marcha, con alguna que otra parada para hacer una foto,

para echar gasolina, que está algo mas barata que un kilómetro más adelante,

y para acabar de arreglar la falta de tiempo, a la salida de Gibraltar nos cierran la valla porque iba a aterrizar un avión.

De nuevo en marcha, y una nueva parada, apenas un kilómetro más adelante, para hacernos una foto con el Peñón de fondo (y el arroz esperando).

Seguimos en dirección a Estepona y pasamos por la puerta del estadio de la Balona ¡la Balompédica Linense!; nos incorporamos a la carretera y seguimos hasta Manilva, al Puerto de la Duquesa, creo que se llama, donde aparcamos las motos

y donde el personal aprovechó para ponerse el bañador; unos, porque lo traían debajo del pantalón, no tuvieron problemas, pero otros hicieron encajes de bolillos para ponérselo entre dos motos; y el chino mirando desde arriba...
Sobre las cuatro de la tarde llegamos al chiringuito donde íbamos a comer. Algunos aprovecharon para remojarse por fuera antes de comer. Yo, francamente, llevaba deshidratados los higadillos y preferí remojarme por dentro con unas cuantas cervezas, y digo bien, unas cuantas porque eran dedalitos lo que ponían allí. ¡Cómo echaba de menos esos vasos en que te entra la nariz entera y no tienes que beber de medio lado...!

Allí se incorporaron al grupo Cristina y Tote, que se habían quedado en la retaguardia vigilando que el arroz no se les pasase del todo a los del chiringuito

Y entre todos dimos cuenta de una estupenda paella en presencia de la válvula y patrocinada por una conocida marca de refrescos,

que, francamente, a mi me supo a poco, pero es que me podía más la sed que la jambre, y para cuando me harté de líquido, se había acabado el arroz.
La sobremesa estuvo amenizada por Bokis; creo que ya os he dicho que el tío es genial y que cuenta las cosas de otra forma, pero para que os hagáis una idea, ahí os dejo un par de cosillas que le pude grabar cuando me dejó la risa:



Tras los postres, procedimos a la cumplimentación de la hoja de ruta, que por aquello de la caló que hacía, habíamos pospuesto en Gibraltar.

Y una vez acabados completamente el relevo de la válvula, su papeleo y, lo que es más sustancioso, el papeo, el personal decidió darse un bañito en el Mediterráneo, sin guardar la digestión, cosa que yo no consideré por mi consabido reuma que me contraindica la humedad externa.

Todo esto, como se ve un poco mas arriba, quedó plasmado en fotografías que fueron tomadas automáticamente una y por amables voluntarios las otras.
Un par de minutos para despedirnos, que aún nos quedaba volver a Ronda, cambiar de moto y regresar a Sevilla, y de nuevo encima de las motos.
El regreso lo hicimos por la carretera que sube desde San Pedro de Alcántara a Ronda, que, posiblemente, sea una de las mas apreciadas en el mundo motero. Todo fue muy bien, a excepción de lo congestionado del tráfico, hasta que el paisaje empieza a quedarse despoblado, allá por el kilómetro 21, en que las nubes que habíamos estado viendo amenazantes desde abajo dejaron de ser amenazantes para convertirse en una preciosa a la vez que tremenda tormenta con gran aparato eléctrico y mayor carga hídrica.
De todas formas, llegamos a Ronda sin mojarnos tanto como presagiaban los gestos de los que bajaban hacia la costa, que nos advertían de lo que ya veíamos y que, irremediablemente nos iba a alcanzar.
En el camino habíamos comprado un par de bombillas para arreglar el piloto trasero de la Ducati, que no es muy conveniente ir en moto (ni en ningún vehículo, sea el que sea) siendo invisible, y mucho menos tal y como estaba la tarde que se había convertido prematuramente en noche por la tormenta. Aunque no pudimos arreglarlo completamente, sí que, al menos, pudimos dejar encendida la luz de posición.

Arreglado el problema, pudimos volver a ponernos en marcha, pero los siguientes 60 ó 70 km, hasta que dejamos atrás el ojo de la tormenta, que lo estábamos viendo desde que salimos, pero que parecía que se movía a nuestro paso, fueron realmente angustiosos: Manolo no se conocía la carretera, y la visibilidad era nula, de forma que se vio obligado a ir detrás de cada coche que se encontraba. Yo, me conozco cada bache, y eso me permitía adelantar con suma facilidad, pero a los pocos kilómetros, preocupado porque no veía las luces de la Ducati, tenía que pararme y dejar que volvieran a pasarme los coches que había adelantado un rato antes. Los que van en moto saben lo que es ir de noche, lloviendo, detrás de un coche que va despacio, pero no lo suficiente como para adelantarlo con seguridad, tirando agua y barro y que enciende continuamente la luz del freno. Es como un espectáculo de fuegos artificiales en tu visera que solo te deja ver eso, colorines deslumbrantes a diez centímetros de tu cara. Menudo contraste: un rato antes en la playa, muertos de calor, y ahora metidos en un tormentazo de miedo...
Afortunadamente, todo lo malo se acaba, y en los últimos kilómetros hasta nos dio tiempo a secarnos lo que nos habíamos mojado (solo las piernas, en mi caso, que ya se sabe que el carenado RS es otra cosa, aunque vaya en minifalda).
El paseo que nos dimos queda recogido en este mapa:

Entrando en el garaje, recibo un SMS de Silverio diciéndome que ha pasado un taco de frío, que no se ha mojado, y que ya está en Granada.
Y aquí, después de soltar este ladrillazo, dejo de escribir la crónica de la entrega de la válvula a los malagueños. La semana que viene los acompañaré en la Riders, en Granada; lo que no me ha quedado claro es si aprovecharán para hacer el siguiente relevo o no. Allí me enteraré.
Resumen: magnífico día, magnífica gente, magníficas carreteras, y ¡vaya la que nos ha caído!, pero la semana que viene, más.

jueves, 10 de septiembre de 2009

161.- UNAS PEQUEÑAS NOTAS

Para que no se me olvide qué he hecho y cuándo lo he hecho. Esta mañana me he dado un paseo a Ronda, una cosa rápida, para hacer un par de inventos y volverme enseguida. No he hecho ni una foto, porque ha sido todo rapidísmo, pero dejo aqui constancia de que:
  • Le he puesto las pegatinas de las tapas laterales a la R65: queda mucho mejor, especialmente porque el otro dia le puse un doble fileteado en el colín.
  • Le he vuelto a poner la pinza de freno roja a la R65, con lo que me queda libre la pinza izquierda de color negro (con un disco) por si quiero ponersela a la R80 y transformarla en una bidisco ¡toma Manué!
  • Le he pegado un repaso serio al freno delantero de la R80, de forma que ahora hasta da miedo tocar la maneta, que si se aprieta mucho, hasta bloquea. Habrá que pensar en un ABS para un futuro, sobre todo si le pongo el segundo disco. Hablando en serio, lo que le he hecho ha sido cambiarle el latiguillo, y ha mejorado espectacularmente la frenada, una vez sangrado el circuito.
  • Por supuesto, le he colocado la tobera del difusor al carburador izquierdo de la R80. Si, ya sé que el que fallaba era el derecho, pero para comprobar si iba bien le puse el del lado izquierdo en el derecho, y en el izquierdo puse el izquierdo de la R65, que despues lo quité y lo volví a poner en su sitio para poder volverme a Sevilla con ella... pues eso, que el que la lleva la entiende. La moto va muy bien; la he carburado, aunque el motor no estaba todo lo caliente que yo quería, pero, vamos, que todo es cuestión de llevarse un destornillador para el relevo de la válvula, que será el próximo domingo.
  • Y no recuerdo haber hecho nada más, salvo volverme en al R100, pero el relevo de la válvula lo haré en la R80 para probarla a gusto.
La mañana, fresquita, pero la tarde no ha desmerecido mucho a las últimas... ¡vaya calorazo que he pasado a la vuelta!

domingo, 6 de septiembre de 2009

160.- REVISION POST-ITV DE LA R100RS

Si, la mayoría suele revisar sus vehículos antes de la itv, pero es que mis motos están tan bien que no les hace falta. No, hablando en serio, es que no le tocaba hasta ahora, y no iba a cambiar mi rutina de trabajo por una inspección-impuesto, que es de lo que se trata, por muy disfrazada de beneficio por nuestra seguridad que nos la vendan. El caso es que ya cumplía 5000 km desde la última revisión, y había que hacérsela. El plan que llevo en las BMW es revisión cada cinco mil kilómetros, pero si no es múltiplo de diez mil, por ejemplo 15000, 25000..., hago cambio de aceite de motor, carburación, ajuste de válvulas y control de líquidos pesados (caja de cambios y cardan), y si es múltiplo de diez mil (10000, 20000, etc) hago cambio de todos los líquidos y de todos los filtros. La carburación la voy ajustando cuando creo conveniente, según suena, ya que es bastante facil de hacer.
Así, pues, y como la R100RS ha llegado a los 25000 km, le tocaba cambio de aceite del motor y puesta a punto de válvulas. Ya he puesto algunas veces cómo se hace, pero lo repito una vez más: Se sube la moto a la mesa de trabajo y se iza un poco para prevenir dolores de espalda.

se desatornilla el radiador de aceite y se deja colgando de sus conexiones para que no moleste para abrir el cárter del alternador, cuya tapa también se retira

se quitan las bujías para facilitar el movimiento de los pistones, y de paso ver en qué estado se encuentran, lo que nos va a informar sobre todo de cómo llevamos la mezcla de aire y gasolina.

En este caso la mezcla está demasiado rica; hay que cerrar un poco los tornillos de mezcla de ambos carburadores, pero eso se hace casi mejor a oído que mirando la coloración de la bujías.
Seguidamente, se quita el culatín izquierdo y se encuentra uno con la desagradable sorpresa de que la junta está rota y muy pegada en algunos sitios. Suerte que siempre tengo un juego de juntas de estas.

Se limpia muy bien toda la superficie (tuve que usar hasta una gubia plana para quitarla de algunas zonas; eso sí, con mucho cuidado para dañar lo menos posible).

Y ya que estábamos aquí, aproveché para hacerle un agujero al culatín para evacuación del agua y evitar ese ruido a cafetera que hace después de lavarla porque el liquido no tiene otra forma de salir de los espacios muertos del culatín que en forma de vapor.

Un lavado con agua y jabón y un poquito de pintura anticalórica y culatín como nuevo.

A continuación quité el del lado derecho; para este lado es conveniente quitar la tuerca del tubo de escape, y no por nada, sino para facilitar el manejo de la tuerca de sujeción delantera.

Y a continuación se pone el motor en punto muerto superior y se opera sobre las válvulas que no se están cruzando. Se aflojan tuerca y contratuerca y se ajusta la abertura con una galga, dejando 0,10 mm en el balancín de admisión y 0,20 mm en el de escape.

Acabado un lado, se vuelve a girar el motor hasta que vuelve a estar en punto muerto superior, con lo que, si lo hemos hecho bien, ahora las válvulas que se estarán cruzando son las que acabamos de ajustar. A todo esto, la comprobación del punto muerto superior puede hacerse metiendo un destornillador por el orificio de la bujía (método tosco pero muy rápido) o mirando por la mirilla del lado izquierdo del motor cuándo aparece la marca de punto muerto superior (OT) en el volante de inercia (método mucho mas fino, pero que te exige muy buena vista y una linterna). Como decía, ahora se estarán cruzando las válvulas que acabamos de ajustar, de forma que nos vamos al otro lado y hacemos el ajuste.
Aproveché la operación para hacerle un taladro al culatín derecho para evitar el efecto cafetera, y también aproveché para lavarlo y repintarlo.

Una vez puestos se les da una manita de lija fina para quitar los restos de la pintura y vuelven a lucir las rayas de aluminio características.

Esta operación de ajuste de válvulas hay que hacerla en frío, es decir, sin arrancar el motor desde el día antes, pero la otra que me quedaba, la de cambiar el aceite, conviene hacerla con el motor en caliente, y ello por dos razones fundamentales: que el aceite caliente es menos denso y fluye más fácilmente cuando quitamos el tapón, y porque al estar recién movido, las partículas no se encuentran depositadas en el fondo, sino en suspensión, con lo que podremos retirarlas mezcladas con el aceite viejo en lugar de dejarlas estancadas para que se junten con el aceite nuevo.
Así que me di una vuelta por Ronda y calenté el motor lo suficiente; volví y abrí el tapón de vaciado, y mientras se vaciaba me fui a ver los entrenamientos de MotoGP.

Una vez acabados los entrenamientos, tapé el cárter y rellené con 2500 cc de aceite mineral SAE 20W50. Y no hizo falta que carburase, porque lo había hecho a la vuelta de Ronda (la carburación también hay que hacerla en caliente). La moto se ha quedado de lujo; como pasa siempre que se le hace una revisión, va mucho más suave, responde mejor, y hasta parece que sonríe.
Próxima operación que tengo que hacerle: cambiar la cadena de distribución, que suena mucho, y también me gustaría volver a pintar el carenado rojo de Bananero, que ya se me ha pasado el cabreo de la última vez. Lo malo es que me queda una semana de vacaciones, no tengo el kit de cadena de distribución, tengo que hacerle algunas cosas a la R80ST y a la R65 y además vienen fines de semana en los que no voy a poder trabajar (la válvula, la Riders...). Bueno, ya improvisaremos.
Me volví con la R65, a la que le había pintado el motor en negro y quería calentarla para que la pintura se endureciera adecuadamente. ¡Vaya calor que hacía por la carretera...!

miércoles, 2 de septiembre de 2009

159.- POR FIN PUDE CON LA R80ST. YA ESTA DOMADA.

Me he tomado tres días de vacaciones en Ronda para hacer unas cuantas cosas que me quedaban pendientes, entre ellas pasarle la ITV a la R100RS, para lo que había pedido cita el día uno de septiembre, y acabar de arreglar la R80ST, que estaba resistiéndose la puñetera.
El primer día, treintaiuno de agosto, totalmente perdido en cuanto a trabajo en las motos se refiere, y que es de lo que se trata en este blog, porque salimos por Ronda a tomar una cerveza a mediodía y empezamos a encontrarnos antiguos amigos, la mayoría de último día de vacaciones, de modo que la cosa se complicó más de la cuenta, y cuando quisimos darnos cuenta se nos habían ido el mediodía, la tarde y parte de la noche.
El día siguiente me levanté temprano y me puse a trabajar en la R80ST, aunque me quedaba poquísimo tiempo para tener que irme a la ITV. Saqué las bujías a ver si me daban alguna pista de lo que le pasaba, porque todo apuntaba a carburación

la izquierda, más o menos bien; no es el color que deben tener, pero así debe funcionar bien. La derecha totalmente negra: mezcla muy rica. Cerré el tornillo de mezcla casi totalmente y volví a arrancar el motor: nada de nada; la moto seguí yendo muy mal. En ralentí, perfecta, pero en cuanto aceleraba se ahogaba. Hice un par de vídeos en los que se ve mas o menos el problema y cómo se refiere solo al carburador derecho. Si abría la mariposa del carburador izquierdo tirando del cable, pasaba esto:



el motor iba, más o menos bien; por lo menos aceleraba respondiendo a la abertura de la mariposa.
Pero si hacía lo mismo en el carburador derecho, lo que pasaba era lo siguiente:



¡nada! no pasaba nada. Era como si no hubiera carburador.
Pero lo peor no era eso, sino que si accionaba los dos cables a la vez, es decir, si aceleraba normalmente, retorciendo la oreja, vamos, me escupía la gasolina hacia atrás.



Esto ya empezaba a mosquear más de la cuenta, así que, aprovechando que era tarde para ir a la ITV, lo dejé todo tal como estaba, con la idea de abrir el culatín derecho a ver qué estaba pasando por allí, porque lo mismo había un muelle de una válvula roto o sabe Dios qué, que permitía que la presión saliese en sentido inverso y me escupiese la gasolina hacia atrás...
Con los pensamientos sobre posibles causas de la avería dándome vueltas por la cabeza, me monté en la R100RS, a la que, todo hay que decirlo, no le he tocado nada desde que llegué de La Bañeza, y me fui a la ITV. Por no mirar, ni siquiera había mirado si no tenía fundida la bombilla del freno. De los intermitentes me habría dado cuenta porque se acelera el ritmo cuando alguna bombilla está mal, y eso se ve claramente en los chivatos, pero todo lo demás lo ignoré. Además, le había dejado puestos los silenciadores Hoske, esperando que me midiesen el ruido con ellos y me bendijesen un nivel mas alto de ruido del que normalmente tiene, en prevención de futuras inspecciones y posibles futuros escapes.
Tenía cita a las 10,47, pero no entré en el pasillo de inspecciones hasta media hora más tarde. Tampoco es mucho, pero ya que citan previamente, podían tener un poquito más de cuidado con los tiempos. El chaval que inspeccionó la moto, correcto en el trato, pero buscando cualquier cosa para echarla para atrás, lo que pasa es que la R100RS la tengo estupendamente de todo (creo) y se quedó con las ganas. Miró y remiró luces, intermitentes, pilotos, sin encontrar pegas. Midió el ruido y me bendijo 91 dB a 3000 rpm (102 dB a 4000 rpm) después de consultar durante más de cinco minutos un libraco de referencias de ruidos según modelo y comprobar que mi moto no venía. Los gases también estaban bien. Me montó en el rodillo de probar los frenos, y sin ningún problema. Me dijo que esperase fuera y a los cinco minutos salió y me dijo, en plan reproche, que la matrícula estaba francamente mal y que tenía que cambiarla, que estaba vieja y doblada, y que así no se veía bien y me podían multar. Yo, francamente, no la veo mal. Tiene su edad, igual que la moto, y los números se ven bien y si está un poco doblada es porque si no, se enganchan las maletas al ponerlas y quitarlas, asi que pienso dejarla como está. Después de esto me dio los papeles sellados y el dichoso sellito. En el 2011 nos volveremos a ver, aunque no sé si volveré a dejar mi dinero en una ITV en que son tan pejigueras con las abuelas.
Volví al trabajo, desmonté el culatín, comprobé que todo estaba donde tiene que estar y volví a hacerle un reglaje de válvulas. Aquello seguía igual. No había arreglado nada, pero por lo menos había comprobado que las válvulas estaban bien. Todo el fallo tenía que estar en el carburador, pero ya lo había desmontado y limpiado varias veces, incluso había bajado la aguja un punto para que entrase menos gasolina.
Dejé el motor por el momento, aunque seguía rumiando en mi cabeza las posibles causas del fallo, y me puse a instalar un desconectador de batería en la R65, que era la única que aún no lo tenía.
En un principio lo puse hacia atrás, cogido al amortiguador, como hice en la R80ST, incluso poniéndolo en plan bonito, con las esquinas redondeadas, pero no me llegaba el cable desde la batería, así que tuve que empezar de nuevo, porque tampoco era plan ponerse a buscar un cable mas largo, unas clemas, ponerlas, etc.

Así, tuve que optar por ponerlo hacia el otro lado, y para poder alcanzarlo tuve que darle forma a la pletina para que se adaptase al amortiguador

Queda bien, pero, desde luego, quedaba mejor de la otra forma. Lo mismo un día de estos compro un cable mas largo y lo vuelvo a cambiar.
Después de esto, di de mano unas horas para descansar sobre todo del jaleo del día anterior, y es que es lo que yo digo, que estoy viejo para tanta vida social...
La tarde la dediqué a lavar las motos. Cuando acabé, un paseo por el pueblo, un par de cervecitas y a cenar en plan parrillada (me había encontrado una barbacoa de un solo uso que compramos hace no sé ni la de años)

con unos tomatitos con aceite de la huerta de mi hermano ¡riquísimos tomates! y sobremesa hasta altas horas de la madrugada a la luz de la luna, con las luces de Ronda en el horizonte.

Cuando me levanté, sin siquiera ducharme ni desayunar, me puse el mono de trabajo y me fui a trabajar en la R80ST. Volví a quitar el carburador por enésima vez y esta vez lo desmonté TODO, pero lo que se dice todo, porque, por ejemplo, las veces anteriores no había desmontado la aguja de los flotadores, ni había sacado la chimenea y el surtidor, sino solo el gicleur. Y ahí me encontré la avería. ¡El carburador derecho no tenía la tobera del difusor! ¡Toma castaña! y ¿qué es la tobera del difusor, se estará preguntando más de uno? Pues una pieza que hace de chimenea entre el gicleur y el difusor. Más concretamente, la marcada con el numero 9 en el esquema.

Ahora me explicaba todos los síntomas. A ralentí perfecta; pues claro, como que lleva un circuito independiente. Y con el gas abierto a tope en ambos carburadores también iba, mas o menos bien, aunque rateando; en esa posición, con la aguja en todo lo alto, la tobera está totalmente abierta, casi, casi como si no hubiera tobera.
Me fui a la R65, le abrí el carburador izquierdo, le quité la tobera y se la puse a la R80ST. No iba del todo redonda, pero funcionaban los dos carburadores de manera digamos que aceptable. Con un par de toquecitos en los tornillos de ajuste de mezcla se quedó como para poder probarla de manera adecuada, no como antes, que iba en on-off (ralentí-a tope de vueltas). La moto es francamente agradable de llevar. Solo falta ponerle su tobera adecuada, que ya la he pedido en el concesionario, y dedicarse a dejarla bonita.
Y como de todos los errores se aprende algo, de este voy a aprender que cuando desmonte los carburadores los voy a desmontar enteros pero de verdad, sin dejar ni la más mínima piececita sin mirar. Aunque, pensándolo bien, ¿quién se iba a imaginar que le faltase una pieza tan fundamental al carburador? Asi el antiguo dueño decía que no la cogía nunca porque no sabía carburarla... como que era imposible. Bueno, ha dado lata, pero ha tenido un final feliz. Peor hubiera sido cualquier otra cosa.
Y como me sobraba algo de tiempo, me puse a pintar algunas cosas. He usado Titanlac, que hasta ahora me ha ido bastante bien; he repasado y acabado de pintar unas llantas de la R100RS que tenía por allí a la espera de acabarlas, y que irán sin cámara cuando las monte, el carenado inferior de la R100RS, que dentro de poco habrá que ponerlo para el invierno, y la tapa lateral que cubre el tubo de escape de la R80ST, pero como llevo un tubo de escape que no es el suyo, no la puedo poner, pero de todas formas la dejo preparada por si en un futuro lo pusiera, que me extraña.

Además de lo anterior, me dio para pintar los cilindros de la R65, pero esta vez con anticalórica, no con Titanlac, que no me quiero ni imaginar la que se puede liar cuando se caliente el motor...

y repasar la pinza de freno que tenía puesta en la R65 y que volverá a ella próximamente, que se me había quedado hecha una porquería con el líquido de freno que se derramó en el último invento que hice, que ya ni me acuerdo qué era.

Después de esto, recoger unas hortalizas para llevárnoslas a casa, cosa que hace magistralmente Maricruz.

Y ahora que me acuerdo, tengo una nueva inquilina para recuperar, que me la llevó mi primo Quico la otra tarde para que vea qué le puedo hacer. Desde luego no se parece en nada a las otras, pero le meteremos mano, que para eso es mi primo, aunque, lo confieso ahora, antes de que se empiece a complicar la cosa, de estas motillos, ni idea.

La vuelta la hicimos en la Sprint, después de comer con mi madre y mi hermana, y a eso de las siete y media de la tarde estábamos en Todomoto encargando la tobera del difusor.