sábado, 21 de febrero de 2015

364.- ALFARNATREFFEN: LA REUNION MUNDIAL DE BMW EN ANDALUCIA

Retomo el blog, después de la peor temporada de mi vida, para contar, siquiera sea sucintamente, esta magnifica reunión invernal de BMWs clásicas, que si mal no recuerdo, debe ser la quinta, porque tengo recogidas en el blog las de 2011 y la de 2014, aunque, en realidad, he ido a todas, pero no sé por qué no salen en el indice. Como todavía no hemos salido no puedo contar mucho, salvo que tenía pensado irme con la R80R o con la R80ST, pero con la que nos va a caer, mejor me voy en la RS aunque no tenga intermitentes, y eso que hemos intentado arreglarlos durante la semana, pero no nos ha llegado a tiempo una pieza. El panorama meteorológico antes de salir era este:


O sea, agua por donde tenemos que tirar. Me parece que me voy a llevar el impermeable fosforito.
Y poco más puedo contar por ahora. Dejo la entrada entreabierta para continuar a la vuelta.
Bueno, pues no solo es a la vuelta, sino que es media mañana del domingo, que me he quedado despierto hasta las tantas viendo las carreras de Superbikes, pero vamos a lo que vamos: ¿os dije que nos iba a llover? Pues me equivoqué de cabo a rabo, porque no paró de caernos agua en todo el camino y me he equivocado en varias cosas más, a saber, como decían en el cole: no me he llevado el mono impermeable fosforito y aunque no me he mojado gracias a la RS, no habría estado mal llevarlo, porque se pone y se quita fácilmente, no como el rojo, que hay que hacer filigranas  para ponérselo y quitárselo, y además me he llevado un casco que me gusta mucho, pero se me ha olvidado ponerle la visera clara, con lo que he ido todo el dia a dos velas y por la tarde, los últimos kilómetros, casi a ciegas.
Los Mirlos (vergüenza me da decirlo cuando solo hemos ido tres motos) habíamos quedado en Montequinto, a las diez, en el Madrid en Kineba, un bar donde quedamos siempre que salimos hacia el oeste. Los que no habían desayunado, pues eso, se pusieron a lo propio. Yo, como iba comido, pues a esperarlos.No lo he dicho, pero de todos los Mirlos que somos en el mundo solo íbamos Mayte, Motoroto, Robemumoto y un servidor. Bueno, después se unió Pío, que también es mirlo pero de otro sitio.


Fuera, las motos, se iban empezando a acostumbrar a la lluvia.


A las diez y media, poco más o menos, estábamos en camino hacia el puente del kilómetro siete u ocho de la carretera de Utrera, donde esperábamos a Roberto que había ido a recoger algunas cosas que se le habían olvidado en su casa. Nada grave; en cinco minutos volvíamos a estar en marcha.
La primera parada iba a ser en Pruna, donde habíamos quedado con los malagueños para recoger a Felipe Pío. No dejó de caernos agua en todo el camino, y la carretera estaba en regular estado debido al barro que nos encontrábamos cada dos por tres de salidas de tractores y vehículos agrícolas de los carriles. Para acabar, los últimos kilómetros antes de llegar a Pruna con niebla espesa de las que no ves la moto que llevas delante. Pero, bueno, eso es lo que nos gusta. No siempre van a ser días soleados y carreteras secas con buen asfalto. Por cierto, que no nos encontramos ni una moto por el camino, lo que, por otra parte, suele ser lo habitual en cuanto caen dos gotas.
En Pruna, en la puerta del Liceo, las motos de los malagueños aparcadas y mojadas, y allí que dejamos las nuestras.


Dentro, las mesas llenas de cascos chorreando.


Y un poco más allá toda la patulea tomándose una cerveza (sin, por supuesto). Saludos, abrazos, preguntar por los que no han venido, llevarse el sorpresón del siglo, etc.). Da gusto encontrarse con amigos a los que hacía mucho tiempo que no veía: Wanchopper, Bokis, Diegofull...) y a los que vimos hace un mes y pico, pero que no por ello dejan de alegrarte el día (Francis con bigote, Felipe...)


Las niñas calentándose en la estufa. La verdad es que les metemos unos palizones a las pobres...


Y a la hora de salir, festival de colorines para no mojarse. Menos mal que no me llevé el mono fosforito.


Desde Pruna hasta la Venta de Alfarnate del tirón, pero aquello parecía una desbandada mirlera, porque pasó exactamente lo mismo que cuando salimos los Mirlos: Roberto se puso de pericón, que le gusta, y cuando nos dimos cuenta solo estábamos tres motos: Diegofull, Roberto y yo. Según nos enteramos después la cerveza y la próstata habían hecho de las suyas y la gente se fue parando en un olivo o en un alcornoque, de forma que cuando nos dimos cuenta todos se habían perdido.
Un poco antes alguien se saltó un radar a la torera. Esperemos que estuviese estropeado o apagado, porque si no... Y eso que Wanchopper se paró al lado para advertírnoslo. Pues ni así.
Desde Villanueva de Cauche hasta la Venta de Alfarnate la moto perdió una gran cantidad de potencia. Me imagino que debido a que la llevo con la carburación algo rica y al empezar a subir se me ahogaba, o lo mismo es que le entró agua al motor, porque, aunque no lo he dicho, siguió lloviendo todo el tiempo, y ahora, además, con frío y con viento racheado del noroeste. Tampoco nos encontramos motos por esta zona.
Pues nada, llegamos a la Venta y nos pudimos explicar por qué no encontrábamos motos por ningún lado: estaban todas aquí, al menos las que han tenido cilindros de salir.





Aunque parezca que el tiempo está malo, esto no es nada para lo que hemos tenido algunos años, que recuerdo nieve y manos heladas.
Hacía frío, la verdad, pero no demasiado, aunque por el aspecto del aliento de Roberto al entrar pueda parecer otra cosa (no, no iba fumando)


Dentro (y fuera) mas sorpresas: Curroalb, el del culo de acero, el chiquitín de los relojes, que se ha pegado el palizón desde Alicante hasta aquí para echar un rato con los amigos (son unos ochocientos kilómetros mal contados), el amigo Igorpa, El Vecino Misterioso y Diayu: un póker de ases lo pongas donde lo pongas. También les ha caído su poquita de agua.


No, no me olvido de los demás: Joeseph, Conde, los tres Manolos de Málaga, el primo de Diego y su novia y old-diego, que había tenido ITV y no había podido venirse a Pruna, y algunos que me dejo porque no me acuerdo de los nombres de todos.
Después de una cervecita junto a la chimenea y de escurrir los guantes (no se enterarán nunca de lo que vale un carenado RS)





al comedor. Nada más entrar ya se te empiezan a mover los jugos gástricos pensando en lo que viene.


















Lo de los jugos gástricos no es pitorreo, que algunos ya vienen con el remedio preparado


o con la medicina preventiva: me lo llevo y me lo como en dos tandas.


Y es que lo de los huevos a lo bestia tiene sus migas.



Yo no me apunto a los huevos a lo bestia nunca más. Mi hernia de hiato se queja amargamente durante muchos días si lo hago.
Bueno, se preguntará alguno de qué demonios se habla en estas reuniones, porque eso de hacer kilómetros y nada más no parece muy divertido. Pues para satisfacer la curiosidad de todos los que se han preguntado esto, que han sido multitud, según las redes sociales, voy a poner algún que otro vídeo. Para empezar, uno de Curro explicando la causa del mal tiempo en nuestras reuniones.


En estos otros dos se habla de otras cosas, algunas intrascendentes y otras más interesantes.



Y acabada la comida, se procedió al sorteo de varios lotes que la prestigiosa marca Castrol, por medio de su Director General en España, se complace en obsequiar. El sorteo parece que no estaba todo lo limpio que debía estar, porque eso de que en diez extracciones salga tres veces el uno...
La cosa quedó tal que así:


Y acabado el sorteo, despedidas y a volar, que con la visera oscura y lo bajo que estaba ya el sol no me iba a dar para llegar a Sevilla. Hubo problemas para arrancar las motos de Roberto y la mía, ambas ahogadas por ,mezcla excesivamente rica. Al final arrancaron y no pasó de ahí la cosa.


La vuelta con mucho viento, pero al menos sin agua, y desde Estepa hasta Sevilla sin nubes. No sé yo si Curro no tendrá razón con lo de Diayu...
En fin, un día magnifico a pesar de lo inclemente del tiempo, y esperando a la próxima, que es de las calurosas, la reunión en el Yoni, de El Burgo. Allí estaremos, pero hasta entonces, un fuerte abrazo a todos, aunque seguiré por aquí, que el mundo no se acaba aunque el cielo esté oscuro ¡qué coño!

jueves, 1 de enero de 2015

363: SINTRA, LISBOA, UN FIN DE SEMANA EN PORTUGAL

Los que me conocen saben lo poco aficionado que soy a las fiestas en general y a las multitudinarias y las obligatorias en particular. Me gusta pasarlo bien, por supuesto, pero cuando quiero y como quiero, sin que nadie me tenga que decir en qué fechas tengo que poner la serotonina a trabajar. Algo de eso me pasa en Navidad, unas fechas que han dejado de tener su sentido original para pasar a ser un caos consumista en el que hay que comer y beber cuanto más mejor y procurar gastarse lo poco que se haya podido ahorrar en el año en el menor tiempo posible. Este año he decidido que no, que estoy hasta el gorro y que me cojo la moto y me voy por ahí. Tampoco se puede ir uno muy lejos, que lo mismo te pillas dos días buenos y al tercero se te mete un borrascón que te deja aislado una semana, así que estuve pensando y me decidí por Portugal, que nos pilla al lado, pero en vez de irnos al Algarve o al Alenteio pensé en ir a la Zona de Lisboa y darles una vuelta a Estoril, Cascais, Sintra y la propia Lisboa. ¿Cuando salir? Pues el día 25 de diciembre parecía un buen día. Casi todo el mundo iba a estar durmiendo la mona y las carreteras nos las iban a dejar para nosotros solos, ademas el hombre del tiempo decía que íbamos a tener un buen fin de semana y le 25 era jueves, así que podíamos hacer un fin de semana largo, algo que no te agobie por las prisas ni te aburra por estar demasiado tiempo en un sitio.
Tras una buena Nochebuena, lo que implica cenar razonablemente y meterse en la cama prontito, nos levantamos descansados y en poco más de lo que se tarda en desayunar y ducharse estábamos en la moto. He vuelto a escoger la Sprint y no por nada, sino porque es la que tenía en Sevilla, que de haber estado la RS nos habríamos ido en ella. La mañana estaba preciosa. No se veía una nube en el cielo y el sol empezaba a calentar aunque la temperatura era bastante baja todavía. Ni gasolina echamos. Le faltaban un par de rayas al indicador de combustible y con eso debería llegar sin problemas al Rosal de la Frontera, donde podríamos repostar antes de entrar en Portugal, ya que allí la gasolina es bastante más cara que aquí.
El primer incidente en Valdeflores, a 60 km de casa. Maricruz está helada. Le ha engañado ese sol tan reluciente y ha pensado que se podría viajar con menos ropa de la que en realidad se necesitaba. Sin problemas. Paramos un momento, abrimos la maleta y buscamos un jersey. Le paso un pañuelo para el cuello y continuamos.




La mala cara que tiene es por el frío que estaba pasando la pobre mía. 
Desde ahí hasta El Rosal de la Frontera sin frío y sin nada que contar salvo que íbamos escuchando música (cada uno la suya) y comentando cosas gracias a los intercomunicadores. Echamos gasolina y nos dimos cuenta de que posiblemente no hubiese sido tan buena idea salir el día 25 porque estaba todo cerrado, pero cuando digo todo es todo, vamos que ni un sitio donde tomar un café. Tampoco era excesivo problema, ya que no llevábamos ni la mitad del camino y nosotros somos de los de comemos cuando lleguemos, o sea, hasta que no lleguemos no se come, ya sean mil o dos mil los kilómetros a hacer.
Seguimos viaje tras llenar el depósito y entramos en Portugal. Las carreteras son algo mas estrechas ahora y las señales de tráfico son algo diferentes, pero nos entendemos bien; no es la primera vez que venimos. Pasamos por Serpa, donde ya estuvimos hace unos años, y poco después por Beja que, según mis cálculos debía estar a mitad de camino de nuestro destino, un pueblecito al lado de Sintra llamado Rio de Mouro.
Un poco mas adelante entramos en la autopista (nueve euracos que cuesta) que nos llevo prácticamente hasta Lisboa, donde cruzamos el punte 25 de abril con más tráfico del que hubiésemos querido, y es que la gente estaba empezando a volver a la vida después de la torrija del dia anterior, y aunque allí era una hora menos, ya se notaba. El puente 25 de abril es el puente colgante mas largo de Europa y mide dos kilómetros y cuarto de longitud. Hay peaje a la entrada a Lisboa pero no a la salida. Se ve que están deseando echar a la gente. Por cierto, que había tanto tráfico que a la salida del puente nos encontramos con tres accidentes de escasa intensidad, pero allí estaban, e incluso nosotros mismos, un poco más adelante, estuvimos a punto de comernos a los de delante en un frenazo brusco. Menos mal que esta moto frena bien y no llegué ni a usar el ABS.
Unos pocos kilómetros más y estábamos en nuestro destino: Rio de Mouro, una especie de pueblo dormitorio situado a 7 km de Sintra y cuya principal virtud es que está en la línea férrea que une Lisboa y Sintra, por lo que tiene una estación de metro moderna y muy concurrida. Es muy tranquilo y su primncipal monumento es la Iglesia Matriz de Rio de Mouro o de Nuestra Señora de Belem, que se construyó como parte de una finca de descanso para los frailes del Monasterio de San Jerónimo.


De todas formas, Rio de Mouro solo nos iba a servir como base de operaciones: un apartamento a buen precio y agradable donde dormir y dejar la moto, y cerca de los destinos que queríamos visitar. Previendo que al ser día de Navidad todo iba a estar cerrado nos habíamos llevado algo de comer y unas cervezas, y gracias a eso pudimos cenar, porque no había abierto nada, pero nada. Bueno, realmente la gasolinera camino de Rinchoa estaba abierta, y allí repostamos y nos tomamos una cerveza de gasolinera que como ya sabéis son las mas malas del mundo.
Al día siguiente nos levantamos temprano y nos fuimos a Sintra, que estaba prácticamente al lado. Teníamos previsto ver al menos el Palacio da Pena (creo que no es de tristeza, sino de peña, pero como cuando los portugueses se separaron de España se dejaron la "ñ" aquí, ahora tienen esos problemas) y la Quinta da Regaleira. Después, si nos sobraba tiempo, cosa que en invierno suele ser difícil por lo cortos que son los días, pensábamos- asomarnos a Estoril y Cascais.
La subida al Palacio da Pena es preciosa: una carreterita muy estrecha, que solo permite el paso de un coche, húmeda, umbría y con muchísimo follaje que serpentea hasta subir a lo alto de la montaña.



Una vez arriba nos dimos cuenta de que habíamos llegado demasiado pronto, así que nos tocó esperar. En ese tiempo nos leímos todas las instrucciones y referencias que existían por la zona. Por supuesto, la moto aparcada en la puerta, donde no llegan los coches.



Desde fuera se veía el Palacio en todo lo alto de los jardines.




En cuanto abrieron las bilheteiras ya estábamos dentro. Se sube al palacio pasando por los frondosos jardines que tienen gran cantidad de especies, constituyendo un rico jardín botánico.


Cada vez está mas cerca el palacio (y cada vez tengo menos resuello).





Y por fin llegamos. El palacio es preciosa una mezcla de estilos. Os pongo unas cuantas fotos para que os hagáis una idea, pero lo suyo es ir a verlo.














Del interior también voy a poner algunas fotos













Pero lo que más impresión me causó, ahora que ando metiéndome en cocinitas, fue eso, la magnifica cocina que tenía el palacio:





Ahí me guiso unos chocos con garbanzos que te quitan el hambre para dos meses.
Las vistas desde el palacio son espectaculares. Desde el Castelo dos Mouros, un poco más abajo,


a la propia Sintra con el mar al fondo y Maricruz en primer plano



o los propios jardines del palacio con neblina.


Y para que se vea que estábamos en Navidad, una con arbolito.


Bajada por los jardines y a la calle, que había muchas cosas que ver todavía, aunque se puede quedar uno todo el día y no se cansa de ver cosas bonitas.





Del Palacio da Pena a la Quinta da Regaleira. Aparcamos en la misma puerta, que para eso llevamos moto.



(no continuará este relato por haber finalizado mi relación contractual con la empresa que me patrocinaba. A partir de ahora el blog seguirá funcionando pero sin patrocinio, a menos que surja alguna nueva empresa patrocinadora. Las puertas están abiertas a la negociación)