miércoles, 11 de junio de 2008

56.- VIENE DE BMWMOTOS.COM CLASICAS

Ahi va lo que pienso de aquello que hablabamos en la página de bmwmotos clásicas a propósito de que nos leen los concesionarios:
Bueno, bueno, bueno... Así que ¿vamos a empezar a tener censura en internet? Ya había oido hablar de ello, pero ¿hablando de motos y de como nos toman el pelo? A lo mejor es que vivimos en un país de lo mas totalitario vestido un poquillo de democrático...
Es preciso ser mas moderados. ¡Por supuesto! ¡Nada, no diremos ni pío! Nos callaremos cada vez que un concesionario nos pisotee por ir a pedirles por favor que hagan caso a algo que la propia fábrica ha contemplado como un error propio o un fallo de fabricación que, no lo olvidemos, nos puede costar, cuando menos, un buen coscorrón por rotura de llantas. ¿Hablarán ellos por nosotros cuando alguien muera contra una mierda de guardarrail por haberse partido una llanta defectuosa, o miraran al cielo y desviaran las quejas a Alemania, lavándose las manos una vez más?
No. Nos callaremos cada vez que alguien nos intente cobrar 45 por lo que vale 20 en cualquier otro lado. Y nos callaremos cada vez que alguien nos pregunte cómo demonios se quita un tornillo, porque hay gente que se gana la vida quitando ese tornillo y cobrando por ello 50 ó 60 euros por hora o fracción, cuando solo se trata de apoyar la punta de un destornillador adecuado y girar en el sentido contrario al de las agujas del reloj. ¡Cuanto habría avanzado el mundo si lo poquito que sabemos cada uno de nosotros, en vez de compartirlo, nos lo hubiésemos guardado!
¡Dios mio, lo he dicho! ¿vendrán a apresarme por haber divulgado un secreto tan extraordinario y que a tantos permite ganarse holgadamente la vida? ¡OH, si! Llaman a la puerta. Lo siento, no pasará mas, señor juez, igual que tampoco pasará que vuelva a decir aquello de qué necesidad hay de lavar una moto (y cobrar un dineral por ello) dos días después de salir del concesionario recién comprada, ni tampoco pasará nunca jamás que vuelva a contar cómo te miran con desprecio cuando te enorgulleces de que tu moto NUNCA ha pisado su taller, a pesar de que eres amigo del mejor mecánico que tienen porque él sí que es un motero de verdad.
No, nosotros nunca entraremos en esa dinámica. Nosotros somos gente honrada, pagana y callada, gente borrega a la que le gusta que la expriman a impuestos y a la que se contenta poniéndole buenas caras a la par que guillotinas en cada curva, para que cuando pasemos con nuestras cuidadísimas máquinas de menos de 100 CV, a una velocidad absurdamente legal, hundamos nuestras delgadas ruedas en una rodada de cuarta y media de alto o en un bache de metro y medio por dos cuartas de hondo y nos quedemos cortados en dos en el guardarrail de turno, innecesariamente puesto ahí para enriquecimiento del amigo del ministro tal que es consejero de la empresa que los vende o los monta o los distribuye.
No, aquí cada uno está muy bien identificado. Cada concesionario sabe quién es cada uno de nosotros, y no en vano salimos en fotos cada dos por tres, y casi nadie oculta su nombre de manera compleja. Si quieren, pueden venir por nosotros; existen un procedimiento penal para el caso de que lo que decimos fuera constitutivo de delito, y un procedimiento civil para resarcimiento de cualquier posible daño a cualquiera que se sintiera ofendido o perjudicado por nuestras afirmaciones. No hace falta que vayan por la página.
Y para que no tengan que censurararme esto los moderadores de bmwmotos.com, lo pongo aqui, y así me quedo tan a gusto largándolo.
E, insisto, no me gusta ningun tipo de censura.

domingo, 8 de junio de 2008

55.- OSSA: ARREGLILLOS DE CHAPA

Esto de que no haya acabado de llegar a los 20.000 km en la Triumph ni a los 110.000 en la BMW, cifras en las que tengo que hacerles las revisiones respectivas, me obliga a concentrar mi trabajo en la OSSA. El último día, hace ya una semana, desmonté las cachas laterales bajo el asiento, y aunque las limpié un poco, todavía quedaba porquería por sacar. Les di un buen fregado y las unté de un "enérgico decapante de pinturas" cuyo nombre no recuerdo,

que después de un buen rato y varias manos no le hizo absolutamente nada, como puede verse en la foto, así que tuve que recurrir a la técnica de siempre: rascado con cepillos de latón de los chinos (son los mejores, porque aunque duran mas bien poco y escupen pelos por todas partes, no rayan). Mientras actuaba (?) el enérgico decapante (!) me dediqué a hacer los agujeros para colocar las cerraduras en las dos tapas. Había comprado dos cerraduras de las de buzón, y la amable señorita que me las vendió, me puso la misma combinación de los cerrojos para que pudieran abrirse con la misma llave. La operación era sencilla, solo había que agrandar el orificio antiguo hasta que coincidiera con el perfil de la cerradura y después recortar la plaquita que hace el cierre. Una lima de media caña y limar

hasta conseguir el perfil adecuado

Seguidamente, cortar la pestaña de cierre

hasta que cuadre para realizar correctamente su función,

poner la tuerca para ver el resultado final, et voilá.

A continuación la otra tapa, cuya dificultad principal estribaba en que tenía hechos dos agujeritos para la sujeción de la anterior cerradura, que había que tapar. Para ello, un poquito de cepillado con latón para retirar la pintura

y relleno de los orificios con esa pasta de dos componentes que se llama Pattex y que para tantas cosas funciona bien, con posterior lijado, una vez endurecida.

Mientras el enérgico decapante actuaba, me dediqué a darle un buen fregado (este sí que fue enérgico) al depósito y a fotografiarlo por todas partes para tener referencias de cómo va la pintura para cuando toque sanearlo, que será dentro de muy poco (creo)

Mientras el enérgico decapante seguía actuando enérgicamente, me dediqué a desmontar mas cosas. Le tocaba el turno al cable del freno trasero, que aunque parezca una cosa fácil, cuando uno se encuentra el panorama que había por debajo de la moto, la tarea se complica. A ver quien adivina dónde está la cogida del freno

¿y aumentando la imagen? ¿se ve?

Pues yo no lo veía, pero tras mucho esfuerzo, y guiándome por la intuición, lo encontré; le saqué la grupilla que lo sujetaba, y tras un buen rato deshaciendo un pegotón de barro con aceite solidificado con algunos restos de Ammonites y Trilobites (típicos de las excavaciones de Guarrapuerca)

conseguí que volviera a funcionar, entrando y saliendo de su sitió, como debe ser.

A todo esto, el enérgico decapante había acabado de no actuar, por lo que me decidí a actuar yo, es decir, coger el cepillo de latón de los chinos y darle hasta quitar la ultima mota de pintura a todas las piezas. El resultado algo mejor que el del enérgico decapante, cuyo nombre pondré en cuanto me acuerde.

Y para acabar, una manita de imprimación a brocha para que penetre bien en todas partes.

Para el próximo día le daré una lijita fina para dejarlo todo uniforme y listo para pintar. Creo que le daré a todo una primera mano de gris claro, y posteriormente iré dando manos sucesivas, bien de gris claro, bien de gris oscuro, según la pieza. Me da pánico, porque es la primera vez que voy a pintar algo serio (en el fondo, lo de las estanterías no era sino una chapucilla).
En resumen: ha sido un duro y largo día de trabajo con pocos frutos visibles, pero estas son cosas que a la larga se agradece haberlas hecho bien, porque buena parte del resultado de la reconstrucción descansa sobre la estética, y la mayor parte de la estética está en la pintura.
Y ya que estamos, saludos a La Puebla del Rio.

domingo, 1 de junio de 2008

54.- OSSA: TUBO DE ESCAPE TERMINADO

Ya iba siendo hora. Después de muchas horas de trabajo y de dejar las herramientas en este estado a base de rascar

he conseguido que el silenciador pase por las tres etapas siguientes:

desde recién salido de las excavaciones de Guarrapuerca hasta su estado actual: pintadito de negro mate y con algunos bollos que ya veré mas adelante cómo los relleno, porque usando el mismo sistema que con el codo, es decir rellenado con soldadura eléctrica lo único que conseguiría sería agujerear el material y dejarlo inservible. Por lo pronto, y hasta la hora del montaje definitivo, me conformo con el resultado.
El codo también quedó terminado con un resultado medianamente aceptable, por lo menos han desaparecido los bollos. El proceso fue aplicar soldadura eléctrica (se me han ido del orden de diez electrodos para tapar los bollos que tenía)

lijando hasta redondear

y finalmente pintar con anticalórica negro mate.

Una vez acabado el bloque de los escapes, sigo desmontando a la vez que restaurando piezas hasta que llegue a tener el chasis completamente desnudo, y así, después, una vez que esté completamente limpio y pintado, solo habrá que ir añadiendo elementos. Le toca el turno a las cachas laterales. Son muy fáciles de desmontar, ya que están sujetos por un par de tornillos y los reposapies traseros. En el interior, sujeto al chasis, los cables. Tendré que montar nueva toda la instalación eléctrica, así que mejor ir tomando nota de cómo está colocada.

Ambas cachas tenían sus cajones; el izquierdo con cerradura, cuya llave, lógicamente, no tengo, y el derecho sin cerradura. Tras abrir la tapa del derecho simplemente haciendo palanca con un destornillador, me encuentro con que guarda una agradable sorpresa: la bolsita de herramientas original de OSSA

con todo un surtido de las herramientas típicas de la época y un par de bujías, que supongo que hasta funcionarán bien.

La tapa del otro lado tengo que forzarla y me encuentro en su interior una bombilla entera y los restos de otra, así como alguna pequeña pieza metálica. Ya iba a ser mucha tela encontrarme, por ejemplo la documentación de la moto, pero con esa ilusión iba.

Los cables van dirigidos por una serie de salientes del bastidor, y como en el resto de las demás piezas, destaca la cantidad de porquería acumulada en todas partes.

Y en la parte inferior de la tapa izquierda lleva un interruptor para la luz de freno que se acciona cuando se pisa el pedal. No recuerdo que llevase ninguno en la maneta de freno, así que solo te verían frenar cuando tocabas el freno trasero. ¡Cosas!

Le pegué un buen fregado a todas estas piezas con cepillo de púas de latón para arrancar toda la mugre y me traje una de las tapas para buscarle unas cerraduras con llave apropiadas. No sé si encontraré dos cerraduras con la misma llave. Espero que sí, y si no habrá que prepararlas.

Y ahí se acabó el dia. La semana que viene, más, si no le toca el turno a la BMW, que le quedan 1000 km para la revisión, y esa tiene preferencia.

viernes, 23 de mayo de 2008

53.- LA BMW SE ARREGLA SOLA

Habíamos quedado en que la BMW no arrancaba, que solo hacia click-clack al tocar el boton de arranque, sin que llegara a girar, y que como tuve visita dejé para otro día el arreglo. En este espacio de tiempo he consultado en bmwmotos.com sobre cual podría ser la causa. Tavi y Bmwero me dijeron que podría ser el relais de arranque, que lo comprobase y lo limpiase. Joeseph que podría ser uno de los dos fusibles que hay en el faro, Jalegar que podía ser la batería, Motoroto que probase a darle unos golpecitos en la carcasa para ver si se soltaba, etc. Yo, por mi parte, optimista como siempre, pensaba que iba a ser que se había soltado una de las soldaduras de las escobillas, porque teniendo en cuenta mi fama de soldador... El caso es que ayer me planté en Ronda dispuesto a dejar el asunto zanjado; cerré el circuito con el desconectador de batería, puse el contacto, toqué el botón de arranque y esto es lo que pasó:



que la moto salió andando. Si hubiese arrancado con la mano derecha en vez de hacer virguerías para sujetar la cámara, y hubiese abierto el grifo de la gasolina, no dudo que habría arrancado mucho mejor, pero de todas formas lo que interesa es que el motor de arranque se movió sin problemas.
Aún así, desmonté el depósito y mire el relais de arranque, que tenía bastante porquería; posiblemente no se hubiese desmontado desde que la moto salió de la fábrica en junio del 83.

las patillas de contacto estaban realmente sucias

por lo que las limpié con un cepillito de puas de bronce

y volví a colocar el relais en su sitio, pero ahora con mejor aspecto.

Si el fallo estaba aquí, supongo que no volverá a presentarse en otros 25 años. Si estaba en otro sitio volverá a pasar y entonces me enteraré de la causa.
Para aprovechar el día, monté el cuentakilómetros de la OSSA en el faro, y continué quitándole porquería al tubo de escape y al silenciador.

Debajo de la inmensa capa de roña que tenía, el codo presentaba una serie de bollos que nos cuentan un poco lo mala que ha sido la vida que ha llevado esta moto, que ha debido andar más en horizontal que en vertical y más por caminos que por asfalto.

No veo otra forma de arreglar estos bollos que rellenándolos con metal, para lo que uso el soldador, y después lo lijaré todo muy bien, a ver que tal queda.

Y este de aqui es mi hermano Joaquin, el auentico dueño de la OSSA, por mas que sea yo el que la está intentando restaurar, y al que le prometí sacarlo en este blog. Ahí quedó.

El silenciador de la OSSA tampoco está libre de bollos, pero como aquí la temperatura es mas baja probaré a rellenarlos con algún otro método.

De todas formas, visto el estado en que se encuentra todo, el color del escape va a ser negro. A ver si este fin de semana lo dejo acabado, que ya le queda poco.

martes, 20 de mayo de 2008

52.- EL CUENTAKILOMETROS DE LA OSSA

Si la OSSA parece que ha salido de una excavación, el cuentakilómetros no le va a la zaga. La intemperie, el barro, el tiempo y el sol lo han dejado de auténtica pena. Sin ir mas lejos, el aspecto de la placa de plástico donde van inscritas las velocidades, y a cuyo través deberían verse los kilómetros recorridos, tenía el siguiente aspecto

Esto era totalmente irrecuperable, así que había que reconstruirla de alguna manera. Recordé que tenía alguna cajita de plástico de algún juguete de la que podría recortar una placa similar y me puse manos a la obra: la dibuje sobre ella

la recorté con mucho cuidado y le limé posteriormente los bordes

Una vez acabada la plaquita limpié y engrasé el mecanismo interior y pinté un poco el interior del cuentakilómetros, eso sí, a pincel, con lo que el resultado no ha sido todo lo favorable que hubiera querido, pero en cambio he logrado respetar el anagrama de OSSA que había en el centro.

Para acabar, transferí a la placa unos cuantos números adhesivos para aforar el cuentakilometros. Como no los he encontrado por toda Sevilla en blanco, los he tenido que poner donde no van, pero el resultado es satisfactorio, al menos medianamente satisfactorio. Si encuentro los numeritos en blanco los pondré como Dios manda. La aguja, muy pasado el plástico por el tiempo y el sol, se partió al extraerla, por lo que hube de pegarla y pintarla nuevamente. Y el resultado final, a falta de montarlo en el faro, lo que haré el jueves, es este.