lunes, 21 de julio de 2014

354.- UN POCO DE CAJA DE CAMBIOS

Mañana calurosa. Salgo hacia Ronda en la R100RS después de que me dé la lata para arrancar. Me da la impresión de que el regulador no deja pasar toda la corriente que debería para la batería y cuando estas con ella toda una semana con la luz encendida y rodando a pocas revoluciones lo nota. Cuando he llegado a Ronda le he quitado el regulador y le he puesto uno que tenía por allí. Marca algo más que con el otro, pero ya no sé si es porque se ha cargado durante el viaje o por el propio regulador. Lo dejaré una temporada a ver que tal va y si no noto mejoría pondré uno regulable.
Acabado el pequeño apaño me fui al trabajo programado. Como sabéis, la caja de cambios es eso que va entre el embrague y el cardan de nuestras motos. Por fuera no es mas que una especie de cubo que pesa bastante y suele estar pringosa, pero cuando la abres resulta que dentro tiene un montón de cosas. Como es complicadilla lo mejor es que no se estropee, pero cuando se estropea también hay que arreglarla, y eso me pasó a mi, que se me rompió hace unos meses. Como resulta que tenía una caja de cambios de repuesto no me supuso mayor trastorno, pero a la larga hay que arreglarla, así que llevaba ya un par de semanas (o de meses) metiéndole mano. Lo primero que hice, bueno en realidad lo hizo Roberto, fue abrirla, que no es fácil, ya que hay que contar con los útiles necesarios. Una vez abierta me la llevé a Ronda después de que estuviera encima de mi mesa de estudio en Sevilla una buena temporada recordándome a diario que tenía que arreglarla.
Cuando una caja de cambios se estropea, lo habitual es que se hayan estropeado los cojinetes o algún muelle. Averías de los piñones son mas raras, pero de todo hay. Para posibles futuras consultas meto aquí el despiece de la caja de cambios de la R80R, que así lo encuentro con facilidad.







En semanas previas ya había cambiado los cojinetes de los ejes primario y secundario, aunque no había hecho fotos, y esta semana tocaba cambiar los del eje intermedio.
Aquí tenéis los ejes primario y secundario ya arreglados, aceitados y metidos en bolsas para protegerlos del polvo. Abajo el eje intermedio, al que había que cambiarle los dos cojinetes de los extremos, que también aparecen en la foto metidos en sus bolsas.


El método que usaba antes para extraer los cojinetes era mediante una guillotina y un juego de extractores que, básicamente, consistía en una serie de tornillos que empujaban el eje mientras la guillotina sujetaba el cojinete. Eso, ahora, con la prensa hidráulica se hace en un momento y sin esfuerzo alguno. Si es que no hay nada como tener las herramientas adecuadas para hacer bien las cosas. Primero sujetar el cojinete por detrás con la guillotina, poner una llave de vaso del tamaño adecuado en el eje y presentarlo en la prensa hidráulica.


Aunque con las 20 toneladas que tiene la prensa debe salir sin esfuerzo, mejor ahorrarle sufrimientos al metal aportándole un poquito de calor para dilatar y disminuir la fricción.


Un empujoncito con la prensa y ¡voilá! el eje en la mano y el cojinete en la prensa.


Ahora ponemos el cojinete nuevo en el sitio en el que estaba el viejo. O sea, lo que queremos hacer es esto:


Me llevo el cojinete y el eje a la prensa. Dejo el eje a un lado y coloco el cojinete en la superficie de la prensa para aplicarle un poco de calor.


Con la dilatación producida se coloca el eje en su sitio y se aplica la fuerza.


Y ya tenemos el cojinete colocado en su sitio.


Esto, antes, me costaba cerca de media hora de pelea, quemaduras en las manos y sudor de apretar tornillos. Este eje se ha cambiado en 10 minutos, según la hora de toma de las fotos, no me he quemado ni una vez, no me he dejado las manos pegadas en las llaves y sigo fresco como una rosa ¡bendita prensa!
Ahora sigo con el cojinete del otro extremo. Repito la operación: guillotina detrás del cojinete y llave de vaso para empujar el eje.


Un poco de calor para dilatar el cojinete.


Se aplica presión y... cojinete fuera.


Ahora hay que colocar el nuevo:


Calentamiento mientras el eje espera.


Y a la prensa. Cojinete en su sitio.


Han pasado otros diez minutos según la data de las fotos. Supongo que aplicándome lo podría hacer en la mitad de tiempo, del que gran parte se iría en calentar.
Despues de esto había que irse a la caja de cambios a poner un retén nuevo para el eje primario y extraer el collarete del cojinete de rodillos del mismo eje primario.
Para empezar, con un destornillador, haciendo palanca a lo largo de todo el perímetro del retén, se extrae éste.


Como podéis ver, el libro no se separa de la mesa, que estoy por sitios por los que es la primera vez que paso.
Una vez fuera el retén se quedan a la vista los rodillos del cojinete del eje primario, a los que les aplico una llave de vaso del diámetro adecuado con la finalidad de extraerlo con unos golpes de martillo.



Antes de golpear caliento la caja para dilatar el aluminio y facilitar la extracción sin roces innecesarios.


Un golpecito sobre la llave de vaso y cojinete fuera. Abajo en el suelo, los restos de toda la operación.


Ahora repito la operación desde el otro lado, aprovechando que el aluminio aún está caliente, y coloco el cojinete nuevo.


Desde fuera coloco el retén nuevo.


Con unos golpes suaves lo recoloco en su sitio.



Y ahora viene lo difícil: volver a montarlo todo. Llamo a Roberto para que me oriente sobre si hay algún truco para montar todo este enjambre de piezas. Entre lo que me cuenta y lo que voy viendo, creo que lo mejor es hacer lo que hice y que explico enseguida:
Lo primero que hice fue colocar sobre sus respectivos huecos los ejes secundario e intermedio. Previamente había colocado los deflectores de aceite con la parte sobresaliente hacia arriba en los orificios destinados a los cojinetes de ambos ejes. Tambien coloqué, aprovechando que todo es movible hasta ahora, la horquilla que engrana 3ª y 4ª actuando sobre los piñones del eje intermedio (la que se ve a la derecha). Todo esto, repito, solo con los cojinetes apoyados en su sitio, sin introducirlos.


Seguidamente coloqué la horquilla que engrana la 5ª, la que va mas al fondo. Seguimos con todo colocado de manera muy provisional.


Y después coloqué la horquilla que engrana 1ª y 2ª, la que va más arriba.


Como se puede ver queda un canal formado por los orificios de los cuerpos de ambas horquillas por el que podemos meter el árbol de embrague y acoplarlo en su orificio en el fondo de la caja.


Ahora tenemos todo bastante bien colocado, pero de manera inestable, ya que los cojinetes no se han metido en sus cavidades correspondientes, como puede verse en la foto siguiente, en que el cojinete no esta enrasado con la caja.


Ahora, con un poquito de maña, mientras sujeto los ejes con la mano izquierda, vuelvo de lado la caja de cambios y le aplico calor a las cavidades para los cojinetes.


Una vez bien calentitos vuelvo a poner de pie la caja y con un mazo de nylon voy golpeando suavemente ambos ejes


Hasta encajar los cojinetes en su sitio, lo que se nota al oído porque suena distinto el golpe cuando ya ha topado, y visualmente porque se queda enrasado.


Tras esto, coloqué todo el casete selector de cambios, introduciendo las puntas de las horquillas en sus sitios correspondientes y fijándolo después con los dos tornillos correspondientes.



Ya solo quedaba meter la palanca de mando en su sitio y apretar el tornillo correspondiente.


meter el eje primario en su sitio



y colocar el deflector de aceite que se nos había quedado suelto.



Para acabar había que sustituir el reten de salida del eje secundario. Este retén tiene la particularidad de que hay que darle forma previamente a su colocación y es un poco delicado. No tengo fotos mas que del viejo, y encima roto porque se rompió al sacarlo.


Del nuevo puedo decir que usé para darle forma una copa de vino pequeña en la que lo introduje para que cogiera la forma adecuada durante un rato y después lo coloqué otro buen rato en la brida de arrastre para que conservase la forma (el de la foto es el viejo, pero tal que así lo deje para que se adaptase.


Finalmente lo coloqué en su sitio, en la tapa de la caja de cambios.
Con esto solo queda aprender a poner la arandelas de ajuste y cerrar la tapa. Espero que Roberto me ilustre en ese menester igual que ha hecho con todo el proceso anterior.
Acabada la labor con la caja de cambios, le hice una puesta a punto de válvulas y de encendido a la R80ST, que la última vez que la cogí, el día que fuimos a comer a la Venta El Yoni, allá hacia finales de junio, sonaba de pena y andaba todavía peor. Visto como estaban la válvula de escape del cilindro izquierdo y el punto del encendido, no me extraña nada. Ahora va mucho mejor.


Las dos morenas, mientras tanto, hablando de sus cosas:  largos viajes, rutas eternas... lo de siempre.


La vuelta en la R100GS, con un calor algo menos sofocante que los días previos. Por cierto, esta moto está cada día mejor, como contaré cuando tenga un rato y me ponga a escribir el paseo que nos dimos Jaime y yo al día siguiente.

lunes, 14 de julio de 2014

353.- UNA ENTRADA SIN FOTOS

Pues sí; se me olvidó la cámara en casa y no tengo ni una foto. Y mira que llevaba sitio para equipaje, que la Sprint iba con las dos maletas y el baúl. Mañana agradable de temperatura y muchas motos en dirección a Ronda. Después me enteré de que había una concentración, pero yo a lo mio. Recogí dos gomas que había encargado y me las puse a modo de flotador, como hago siempre que llevo gomas nuevas, para llevarlas hasta la guarida. Cualquier día me pillará un guardia y me la liará.
Como había salido relativamente tarde, hasta las diez y cuarto no empecé a trabajar. La tarea principal era ponerle zapatos nuevos a la R100RS, que está en dique seco desde hace una temporada a cuenta de los neumáticos. 
La subí a la mesa y desmonté la rueda delantera. Destaloné el neumático y saqué la goma sin problemas. La llanta estaba muy picoteada por el candado en U, que acaba dándole pequeños golpes a los radios, golpes que acaban descascarillando la pintura, y ya que la tenía a mano decidí darle un repaso de pintura. La lavé a conciencia, la sequé y le di unos retoques con spray. La dejé un rato secándose al sol mientras me ponía con el secundario de la caja de cambios de la R80R. Extraje el cojinete grandote ayudándome de la guillotina, del calor y de la prensa hidráulica e instalé el nuevo cojinete de la misma manera. Este cojinete estaba malo, o sea que con este ya van dos bastante chungos: el delantero del primario y el trasero del secundario. Acabado este cojinete me volví a la llanta, que ya estaba bastante calentita (y seca, pro supuesto) y monté el neumático, un Bridgestone BT45 sin cámara. He usado el truco de las cinchas y debo decir que nuevamente ha funcionado, y esta vez mucho mejor que con la goma trasera de la R100GS, entre otras cosas porque no hay color entre la rigidez de una y otra carcasas. Acabada de montar la goma lo más difícil fue talonarla, porque no se dejaba inflar, se le escapaba el aire por todos lados. Hube de recurrir a quitar el obús de la válvula y así sí que se infló. La monté y me fui par la rueda trasera. Repetí todos los pasos y cuando acabé de montar el neumático nuevo me acordé de que había que equilibrarla y de que la rueda delantera ya estaba montada y no estaba equilibrada. Pues nada, en cuanto le puse sus contrapesos a la trasera la coloqué en su sitio y volví a desmontar la delantera; la equilibré y volví a montarla. Veo que las pastillas de freno delanteras están bastante gastadas, así que encargaré unas para montarlas el próximo día. Las traseras no están mal.
Acabado el asunto de los neumáticos me puse con el otro cojinete del eje secundario de la caja de cambios. Lo extraje y coloqué el nuevo, también sin problemas, con la ayuda de la gullotina y de la prensa. El problema gordo vendrá cuando haya que poner las horquillas, el selector y todo eso, que lo desmontó Roberto y me quedé un poco a dos velas de cómo iba montado.
Acabada la tarea me fui a Ronda en la R100GS a tomar una cervecita y a probar el neumático trasero que le puse el otro día. Tanto la cerveza como el neumático nuevo se portaron de maravilla.
A la vuelta lavé a conciencia la R100RS mientras la GS se enfriaba a la sombra del sauce. Cuando acabé con la RS lavé, también a conciencia, la GS y con eso se me acabaron las ganas de seguir trabajando, pero antes de volverme a Sevilla arreglé un pequeño asunto que tenía con la Sherpa y que me ha ocasionado un descascarillado de la pintura en la zona de sujeción delantera del depósito de gasolina. No se ve mucho, pero habrá que darle un retoque de pintura roja al menos. 
Y se acabó. Me volví en la R100RS pasando un calor tremendo y bastante aburrido porque no había nadie por la carretera, y es que a esas horas y con esos calores...

lunes, 7 de julio de 2014

352.- NEUMATICO, CARBURADORES Y DEFENSAS

Este fin de semana tocaba boda en Ronda. Aún así, he aprovechado para hacer tres o cuatro tonterías que tenía pendientes. Me fui el sábado temprano con la R100GS, a cuya goma trasera le estaba dando el último repaso antes de cambiarla. He conseguido que la pobre haga 9326 km, e incluso creo que podría haber llegado a los 10000 km, pero estaba ya francamente peligrosa, y cuando inclinabas un poco en las curvas se movía a base de bien (shimmie, creo que le dicen a eso) y daba un poquito-bastante de inseguridad, así que ya tocaba cambiarla.



El paseo a Ronda muy agradable, con poco trafico y buena temperatura. Hasta ahora no nos podemos quejar del verano. A ver cuanto dura. A las nueve y media o así ya estaba trabajando.
Para empezar me puse con algo facilito: ponerle los topes protectores a la Sprint. Compré por ebay unos que me parecieron de una calidad suficiente para lo que yo los quiero, que protejan el carenado ante una eventual caída en parado, porque para protegerlo de una caída a cierta velocidad no hay defensas posibles y lo que no vaya al carenado irá al chasis. De todas formas, lo mejor es no caerse. Como digo, eran de calidad suficiente y precio contenido, porque los he visto ¡de hasta cerca de 300 euros!
Para poner las defensas solo hay que quitar los tornillos que sujetan el motor al chasis y sustituirlos por los de las defensas. Es mejor hacerlo de uno en uno para evitar posibles descuelgues que nos obliguen a inventos, así que primero se va uno al lado izquierdo y se quita el tornillo. Tiene una tuerca por dentro, así que hay que usar dos llaves.


Sacamos el tornillo


y colocamos el del kit, que, básicamente, viene a ser un tornillo largo, su tuerca correspondiente, un casquillo que proporcione algo más de rigidez, y la pieza final de nylon.


Ya solo queda apretar a 40 Nm.


Ahora nos vamos al otro lado y repetimos la operación.



Y con eso tenemos las defensas puestas. No sobresalen demasiado y no cantan mucho, al menos no tanto como las pequeñas manchas de cal del agua sobre el carenado negro. Es lo que tiene el negro, que siempre está sucio.



Lo siguiente que hice fue subir la R100RS a la mesa para hacerle los carburadores. No es que fuese mal, sino que iba fatal. Las agujas de cierre del paso de gasolina a las cubetas debían estar malas porque tenía la mala costumbre de ir tirando la gasolina, con lo cara que está, así que había que remediarlo, y ya de paso pues se le da una limpieza y se hace un pequeño equilibrado.
Empezamos por el izquierdo: aflojar las abrazaderas, girarlo para quitar los cables del acelerador y del aire, quitar el tubo de la gasolina y sacarlo.



Una vez en la mesa quito la cubeta y ayudado de un clavo, por aquello de un clavo saca a otro clavo, extraigo el pasador de los flotadores.



Con esto ya tenemos fuera la aguja del flotador. La comparo con la nueva y, efectivamente, se le nota un rebaje en la goma que es el que hace que pierda gasolina por cierre imperfecto.


Como decía antes, ya que tenemos el carburador desmontado lo mejor es darle un buen repaso. Saco todos los tornillos, los gicleurs, la campana... y a los ultrasonidos con ellos. Yo suelo usar agua con un poco de jabón lavavajillas y me suelen quedar bastante bien. El único rollo es que la cubeta del aparatito es muy pequeña y hay que ir rotando las piezas para atacarlas por todas partes.






Al cabo de un buen rato todo está limpio-limpísimo. Solo hay que compararlo con el otro para ver el resultado.


El agua de la cubeta se ha puesto de otro color.


Coloco el carburador en su sitio mientras los ultrasonidos repiten el proceso en el carburador derecho.


Y como me aburro, pues me pongo a hacer otras cosas. Desde abajo se ven los sellitos de las ITV de la R100RS. Están a la vista, lo que pasa es que hay que agacharse un poco, señor guardia, no todo van a ser facilidades, con lo feísimos que son.



Por fin se acaba el ciclo de limpieza, vuelvo a montar el carburador derecho, al que también le he cambiado la aguja, por supuesto, y bajo la moto de la mesa.


Arranca a la primera e impresiona como bien carburada; suena muy bien.Caliento el motor un poco y le enchufo el vacuómetro para igualar los dos carburadores.


Pensaba volverme en ella a Sevilla, pero el estado de los neumáticos es deplorable. Si el trasero de la GS estaba listo de papeles. estos están para ni arrancarla. En una frenada tonta te pueden dejar con los alambres fuera, así que la dejo y lo primero que haré el lunes será pedirlos. Los Bridgestone BT45, por supuesto; y sin cámara, claro.
Y por fin, me fui por el neumático de la GS. He decidido ponerle un Mitas E08 Enduro, que lo probé hace poco en una GS y me pareció muy agradable de conducir en carretera, y además no están mal de precio.


Pues nada, eso es facil: subir la moto a la mesa


comprobar que, efectivamente, la goma está lista;


Está totalmente cuadrada. No me extraña que en las curvas haga lo que hace... como que vas apoyado solo en la arista...
A continuación aseguro la parte anterior con una correa para prevenir caídas tontas.


Quito la maleta izquierda, suelto el cable del freno, quito los cuatro tornillos que sujetan la rueda al grupo cónico y saco la rueda ¡qué fácil es desmontar esta rueda!


Seguidamente desmonto la goma antigua, que ha costado bastante destalonarla, todo hay que decirlo.



Y ahora, para montar la nueva, he probado un método que comentaron el otro ida en algun foro: ceñir la cubierta con cinchas de modo que los labios queden juntos para facilitar el montaje.
Coloco hasta seis cinchas aproximando los labios de la goma,


aplico jabón e intento que con mi peso la goma se aplique a la llanta. Con unos movimientos de vaiven y sujetando con un pie mientras empujo con el otro consigo meterla sin demasiado esfuerzo. Parece que esto funciona.



Inflo la goma, talono y equilibro la rueda.



La monto y doy por concluida la jornada laboral, que tengo boda en un rato.


Pensaba volverme en la R100RS, pero con las gomas en ese estado prefiero coger cualquier otra, y mira por donde, le ha tocado a la Sprint. La semana que viene, más.