lunes, 9 de agosto de 2010

211.- ACORTANDO LA CADENA DE LA SPRINT

La cadena de la Sprint ha cedido bastante en los casi 10.000 km que lleva puesta, de modo que tocaba darle un recorte, porque no es posible tensarla más, que la excéntrica ha llegado a su tope. Ya desde hace tiempo venía notando que no iba nada bien, especialmente en tramos revirados de los de abrir y cerrar gas rápidamente, en que la respuesta no se produce de manera inmediata, y, claro, la rueda responde unas milesimas de segundo después de lo que se espera, haciendo la conducción menos relajada, al percibirse sensaciones que no son las esperadas. En el viaje a Asturias casi no lo noté porque casi todo el camino se hacía a velocidad casi constante, pero cuando nos sacaron de paseo por aquellas carreteras reviradas a velocidades un poco altas sí que eché de menos un correcto ajuste de la tensión.
Pero antes de empezar con la cadena me puse con algunas otras cosas. Para empezar, antes de nada, me fui a Ronda. Esta vez se he venido Maricruz conmigo, que entre unas cosas y otras no estaba viniéndose últimamente. El viaje de ida bien, salvo un viento racheado fuerte desde Algodonales hasta Ronda que unido al mal estado de tensión de la transmisión secundaria hacía algo más incomoda la conducción, pero sin problemas. Apenas llegar, y tras los preliminares de rigor (encender el ordenador y el compresor, limpiar las viseras de los cascos, sacar las cosas de las maletas, etc) me puse con la R65, más concretamente con la tapa del cárter del alternador, que quiero ponerlas todas del mismo estilo, como la de la R80ST, es decir, negra, con la banda central pulida y un escudo pequeño de BMW a la altura de los anclajes. Va a ser algo así como la imagen distintiva de las motos GMW (Guaridischen Motoren Werke). Un poquito de lija y un poco de pulimento y lista para colocarle el escudo.

Lo siguiente que hice fue llenar de ácido la batería que he comprado para la moto de mi primo, la Piaggio Typhoon, que la tengo allí para intentar ponerla en marcha, de la que, por fin, me han dado la llave, y que conforme la voy abriendo le veo más fallos, y me parece que me va a costar un buen rato ponerla en orden de marcha. Es lo que pasa con las motos y con todo en general, que el descuido continuo hace que se te acumulen tantas averías que cuando llega el momento te planteas si merece la pena gastarse tanto dinero y tiempo en arreglarlas. Pero, bueno, lo intentaremos.

La batería hay que llenarla de líquido (sulfúrico en agua a densidad 1024) hasta su nivel; con posterioridad se deja reposar una media hora y se vuelve a comprobar el nivel, que es fácil que haya descendido en algún vaso.

Si hace falta se completa con más líquido. Aunque la batería ya debe estar lista para trabajar tras ese tiempo, es muy conveniente ponerla en carga. Una vez cargada totalmente, ya solo queda montarla y comprobar que funciona. En este caso el terminal del positivo estaba roto, y en tanto le monto uno he dejado el cable pillado con el tornillo de la batería de forma no muy ortodoxa. He comprobado que las intermitencias no funcionan, que las luces tampoco, que el motor de arranque tiene ratos en que sí y ratos en que no, y que, desde luego, no arranca. Vamos a tener tarea para aburrirnos con esta moto.
Acabado todo lo anterior, me puse con la Sprint y su cadena. Voy a intentar explicar un poco cómo se hace la operación por si alguien tiene que hacer algo parecido que sepa por donde andarse.
Lo primero es aflojar la tuerca que sujeta el mecanismo tensor de la cadena y mover la excéntrica hasta que quede en su punto más flojo.

Lo siguiente es buscar el eslabón de enganche, que es facil de localizar porque es distinto a todos los demás.

Ahora, cosa que yo no hice, es muy conveniente, antes de seguir con la operación, ponerse unos guantes, so pena de estar con las uñas negras hasta el miercoles.
Aplicamos la herramienta adecuada, el tronzador de cadena y la aplicamos sobre cada uno de los ejes del eslabon y damos unas vueltas, de modo que acabe sacándolo por el otro lado. Cabe decir aquí que facilita mucho la labor el limar los remaches antes de aplicar el tronzador. Para limar se puede usar una lima, se puede golpear con un cincel tangencialmente, se puede usar una broca, o, como hice yo, se puede usar una esmeriladora.

Una vez que hemos empujado los dos ejes del eslabón de enganche, se separa la placa lateral y ya tenemos desenganchada la cadena.

Ahora ya podemos comprobar cuantos eslabones tenemos que cortar (normalmente solo uno, que en realidad son dos). Volvemos a dejar enganchada la cadena para facilidad de manejo, aunque no es imprescindible, cogemos nuevamente la esmeriladora y quitamos los remaches del eslabón por donde queremos cortar.

Aplicamos de nuevo el tronzador de cadenas

y cadena cortada.

Ahora solo queda volver a unirla, para lo cual habremos comprado previamente un nuevo eslabon de enganche, que no vale poner el viejo porque ya nos hemos cargado los remaches.

Como se puede ver en la foto anterior, el eslabón de enganche está formado por un eslabón propiamente dicho con dos ejes, una placa lateral y cuatro tóricas. Para montarlo, lo primero es poner dos tóricas en los pivotes y empujarlas hatsa el fondo. A continuación engrasamos un poco ambos pivotes y los metemos en los cilindros de los eslabones a unir.

Colocamos a continuación las otras dos tóricas

y finalmente, la placa lateral.

Llegados a este punto, ya pueden verse las desventajas de no ponerse guantes, no obstante, seguimos con lo que interesa.
Ahora vamos a necesitar una remachadora. Yo uso ésta que, además, puede servir tambien como tronzadora, pero que solo la uso para remachar, porque me gusta más la otra tronzadora.

Aunque el mecanismo es bastante sencillo, por si alguien no sabe cómo va, lo reproduzco en el trozo de cadena cortado para explicarlo gráficamente, ya que se ve bastante mejor que en la cadena montada, en que solo se ve esto: aplicación de la herramienta

y resultado obtenido:

Lo primero que hay que hacer es poner la pieza plana que trae la herramienta contra la placa lateral para empujarla sobre los dos pivotes

Aplicamos la segunda mitad de la herramienta

y colocamos el pivote regulador en la A, de forma que el piston encaje con la muesca redonda del centro de la pieza.

Apretamos con dos llaves

y placa lateral encajada (observese que no queda nada que remachar porque ya me lo comí antes, a la hora de desmontar, con la esmeriladora) pero para los fines didácticos que pretendo, sirve.

Ahora solo queda remachar las dos cabezas de los pivotes, para lo cual retiramos la pieza movil y colocamos las dos piezas de la herramienta colocando el pistón sobre el remache, es decir, el pivote regulador en la letra B

Volvemos a apretar, repitiendo la operación sobre cada uno de los dos pivotes, y ya tenemos la cadena remachada (en este caso, como decía antes, el remache no está porque nos habíamos comido la parte a remachar para abrir los eslabones).

Para acabar, tensamos la cadena de manera adecuada (unos 2 cm de flecha en el punto medio) y cerramos el seguro del mecanismo apretando el tornillo, y operación terminada. Ya se puede ir uno a tomar una cervecita fresquita, y eso fue lo que hicimos. Nos montamos en la R80ST y nos fuimos a la venta. Cuando volvimos nos dedicamos a limpiar la Sprint, que todavía tenía mosquitos asturianos, castellanos, manchegos y de media España. Despúes de un rato de esponja (el frotar no se acaba para las motos) quedó así de bonita.

Y ya que estaban todas limpias las fotografié juntas para la nueva cabecera del blog, aunque me temo que tendré que repetir dentro de poco, en cuanto pinte la R80ST, para volver a tenerla actualizada.

Por cierto, Maricruz aprovechó para probárselas todas.

La vuelta, en la R65 que sorprende, después de haber estado mucho tiempo con la Sprint, por su extrema ligereza y agilidad, de forma que pone en apuros a muchas motos modernas mucho más potentes que ella ¡Lástima que no tenga veinte caballos más...!

210.- NUEVA CABECERA

Y es que con esto de los cambalaches de pintura, lo único que se había quedado igual eran las matrículas. Como he hecho en anteriores ocasiones, guardo la última cabecera para que no se me pierda entre el montonazo de fotos que tengo en el disco duro.

La anterior, la verdad es que estaba bien porque cuando tenía que consultar una de las matrículas (solo me sé la de la R100RS) las podía encontrar facilmente.

lunes, 2 de agosto de 2010

209.- ¿QUÉ HABRÁ HECHO ESTE EN CASI DOS SEMANAS?

Eso se deben preguntar los seguidores de este blog. Y la verdad es que yo también me lo pregunto. He vuelto de la primera quincena de vacaciones hecho polvo, pero en realidad tampoco he hecho grandes cosas. Eso sí, no he parado de hacer pequeñas cosas y todas continuadas. No sé si las recordaré todas, porque encima, a mi senil falta de memoria se ha unido la falta de hacer fotos que me la revivan, pero a ver si recuerdo alguna.
Lo primero que hice fue acabar la R100RS, que se había quedado a falta de colocarle el grupo cónico trasero y la rueda, claro.

Como no tenía junta de cartón y espero cambiar el grupo cónico por el suyo en breve, me apañé con un poco de sustituto de juntas Nural, no recuerdo ahora si el 26 o cualquier otro, pero vamos, el naranja, para que quede la cosa bien cantosa (es broma, apenas si se nota). En un momento puesto el grupo y puesta la rueda. Mientras tanto estaba cargando la R65 que se había negado tercamente a arrancar.

A continuación me decidí a darle un repaso a todo el taller; para ello me puse a sacar motos a la calle, bajé la R100RS de la mesa y subí la OSSA para arreglarle el pinchazo, mas bien pellizco, que le ocasioné la última vez que la estuve trasteando. Quité la rueda, saqué la cámara y descubrí que tenía un pellizco de unos 2 cm de longitud en la cara interna de la cámara, la que da contra la llanta.

Intenté apañarlo con dos parches, porque no tenía parches lo suficientemente grandes como para abarcar toda la rotura, y me resultó imposible, así que desistí de arreglarlo y quedé en comprar una cámara nueva de 3,25x17 y empezar de nuevo. Volví a montar la rueda y le coloqué la cadena de transmisión y el silenciador, piezas ambas que estaban en la estantería esperando acabar con el pinchazo y que eran lo único que faltaba para acabar con ella ¡desde hace un año!.

Así, pues, una moto lista, a falta de arreglarle el pinchazo; bueno de ponerle una cámara nueva.
También saqué a la calle la Monet Goyon, que no sé si traérmela para Sevilla y meterle mano a medias con Manolo, o si hacerla yo solo allí en Ronda, lo que pasa es que me absorben demasiado tiempo mis motos para enredarme con las de los demás, y así está la pobre, que lleva año y medio esperando su oportunidad.
Acabada la OSSA saqué todas las motos a la calle y limpié todo el local, que ya le iba haciendo falta al pobre. Ya, de paso, descolgué el tablero de las herramientas y me decidí por fin a poner los imanes que me trajo Spinner y de los que aun no hemos aclarado las cuentas. Hice un simulacro de cómo quedarían las herramientas en horizontal

coloqué los imanes con sus correspondientes tornillos y lo colgué nuevamente en la pared.

Ha quedado algo mejor que estaba, aunque algunas herramientas, como las llaves de pipa se negaban tozudamente a quedarse sujetas al imán y hubo que hacerles apaños individuales.
Durante la operación tuve un simpático ayudante que se presentó por las buenas y que parece que estaba muy a gusto en mi compañía, porque se fue y volvió en varias ocasiones, como si fuese un perrillo. Desde luego, de miedo, nada. Me permitía acercarme hasta casi tocarle.

El resto del tiempo lo he dedicado a limpiar motos, soldar algunas cosas que tenía que soldar como la marmita de la R80ST y el depósito blanco de la R100RS y hacer algunos pequeños apaños, como cambiar los intermitentes de la R80ST y arreglar las bombillas fundidas del cuadro de todas las motos, pero no guardo registros gráficos porque, francamente, se me ha olvidado coger la cámara. De todas formas, sí que le he hecho algunas fotos a la R65 y la R80ST.

La R65 está preciosa. Solo le falta ponerle bien el carenado, que no acaba de ajustar, colocarle el reloj multifunción en lugar del cuadro suyo y pintarle de negro la llanta delantera, que la he ido dejando hasta que haya que cambiar la goma, pero eso no llega nunca.
En cuanto a la R80ST, los intermitentes nuevos le quedan bastante mejor que los suyos. Es una pena que los delanteros sean metálicos de verdad en tanto que los traseros son de plasticuchi cromado.

Ésta solo tiene pendiente el paso por la pintura (amarillo, azul y blanco). A ver si me animo, desmonto, preparo las piezas y la dejo guapa (más).

Y poco más he hecho, salvo holgar, aunque poco. Seguiremos la semana que viene, en que posiblemente me líe la manta a la cabeza, a pesar del calor y me dedique a preparar para la pintura de la R80ST.